Cuando comienza el Adviento... ¿Es necesario decir esto o aquello? Sabemos que es éste un maravilloso tiempo de Esperanza. Recordemos, es decir: volvamos al corazón con mayor fervor a fin de hallar en nuestro portal interior al Señor que allí nace...
Pero siempre ¡¡ánimo!! Es muy posible que los "desvíos" de una hora tan severa como la presente nos hagan vacilar, nos detengan perplejos en alguna vuelta del camino y nos claven, sin salida, para esperar sin caminar.
No, esto no es esperar en verdad. Nadie aguarda nada clavado y sin movimiento... Caminemos ahora contemplativamente, con pasos que no son simplemente "nuestros" sino que, como la vida, los recibimos como don incomparable.
Aprendamos, eso sí, a ser "independientes" y "libres". ¿Cómo se aprende a... caminar? Rechazando inicialmente todo temor, sin identificarnos con lo perecedero que nos abruma... No es fácil, pero vale la pena hallar el sentido profundo...
Alberto E. Justo
domingo, 27 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
Quizá se multipliquen los interrogantes...
Pero aprendamos a no dispersarnos en las respuestas... ¿Se multiplican en verdad esas preguntas que -tal vez- nos angustian o nos alejamos de nuestro CENTRO y olvidamos el "tesoro" que ya se nos ha regalado?
Es muy posible que algunas situaciones favorables nos lleven a plantar una tienda y a no movernos más, pensando haber alcanzado cierto "objetivo" y, con él, nuestra "tranquilidad." Pero si tal cosa hacemos: nos encontramos en un error. No hay morada definitiva ni lugar por allí fuera. Lo que buscamos entre esos muros o aquellas ilusiones no se encontrará jamás por semejantes "lejanías." Lo que buscamos está en nostros, en el corazón, en el silencio, en la soledad profunda.
¡No! no nos apartemos de la senda interior y perseveremos siempre en la peregrinación que nos lleva, más adentro, al Corazón de Dios...
Alberto E. Justo
Es muy posible que algunas situaciones favorables nos lleven a plantar una tienda y a no movernos más, pensando haber alcanzado cierto "objetivo" y, con él, nuestra "tranquilidad." Pero si tal cosa hacemos: nos encontramos en un error. No hay morada definitiva ni lugar por allí fuera. Lo que buscamos entre esos muros o aquellas ilusiones no se encontrará jamás por semejantes "lejanías." Lo que buscamos está en nostros, en el corazón, en el silencio, en la soledad profunda.
¡No! no nos apartemos de la senda interior y perseveremos siempre en la peregrinación que nos lleva, más adentro, al Corazón de Dios...
Alberto E. Justo
jueves, 13 de octubre de 2011
Dignidad del ESPEJO
Toda "construcción" de una "ermita interior" o aventura de "desierto", tiene la característica del ESPEJO. En efecto, el secreto y el silencio interiores pueden reflejar algo de su misterio hallando un marco que los reciba diseñando los símbolos que son esa ermita o ese desierto.
El abismo interior no halla posibilidad de definiciones, ni de estructuras de ninguna especie. Para aproximarse es preciso atender a la voz, a la Palabra del Señor que nos dice del "secreto del Padre", del Padre que VE en lo secreto, en suma de morar en ese ámbito inefable.
Lo Bello, el Arte y la Poesía, siempre nos enseñarán a "construir", a edificar ese espejo, debiendo reconocer nosotros su inefabilidad.
Que la oración nos conduzca... No olvidemos que la Gracia se "anticipa"....
El silencio dirá lo que no acertemos a expresar.
Alberto E. Justo
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Ora directamente
Cuando deseas algo más alto: ve DIRECTAMENTE y no te detengas en palabras ni rodeos. Si quieres orar: simplemente ora, abre el corazón a Dios y no intentes ajustarte a ningún paso en exceso planificado. No te detengas ni temas. Apréstate a recibir aunque te parezca que no llega ni te llega nada. Levántate con sencillez...
Lo que está más allá, lo que trasciende los sentidos está increíblemente más cerca. Peregrinas en esta tierra bendita pero ya sabes que tu corazón habita el cielo. No dudes y conviértete a esa simplicidad inefable que es decoro y honor en tu vida...
Es ésta una alegría incomparable. No esquives el don. Acepta el regalo.
Alberto E. Justo
Lo que está más allá, lo que trasciende los sentidos está increíblemente más cerca. Peregrinas en esta tierra bendita pero ya sabes que tu corazón habita el cielo. No dudes y conviértete a esa simplicidad inefable que es decoro y honor en tu vida...
Es ésta una alegría incomparable. No esquives el don. Acepta el regalo.
Alberto E. Justo
lunes, 12 de septiembre de 2011
Oración inefable
Ahora mismo, donde no sabemos bien, por encima de nuestro pensamiento, recibimos con alegría la oración que nunca se detiene y sigue los latidos del corazón. Digo "recibimos" porque el Espíritu Santo ora en nosotros y así acertamos a sumergirnos en el Misterio mismo de Dios. Sin preguntas, sin precipitaciones, con suma sencillez y paz. Dios ora en nostros. La oración, se ha dicho, es un diálogo de Dios con Dios... Podemos entrar allí y dejarnos levantar por sobre toda criatura, sabiendo que nada sabemos y que todo es regalo y don.
Estamos más aquí y más allá, ¡magnífica paradoja! y descubrimos cuando todo calla y vemos cuando nada se perfila al modo humano.
Orar más allá de nosotros mismos es orar en el corazón. Confianza y no dejar nunca de atender a esos "gemidos inefables" del Espíritu que son, ahora también, nuestra plegaria
Alberto E. Justo
Estamos más aquí y más allá, ¡magnífica paradoja! y descubrimos cuando todo calla y vemos cuando nada se perfila al modo humano.
Orar más allá de nosotros mismos es orar en el corazón. Confianza y no dejar nunca de atender a esos "gemidos inefables" del Espíritu que son, ahora también, nuestra plegaria
Alberto E. Justo
lunes, 5 de septiembre de 2011
Silencio, respeto...y tantas cosas más
Es posible que la ansiedad y la terrible tentación de las "actividades" muevan, más de una vez, a no comprender ni aceptar el "silencio" de los demás o el propio; o la paz y quietud de las cosas, que también hallan su sentido "callando." Una y otra vez es preciso retornar a la Fuente y volver a valorar lo que no se "ve" ni se "siente." Para ello debemos aceptar el desafío del Ser que no se expone en las plazas sino en el secreto de la vida y de las cosas...
Deja pasar y aquiétate. Todo eso que piensas y supones no es necesario ni urgente. Vuelve a tu interior, recupera el valor de la soledad y no temas el apresuramiento de nadie, ni las presiones de este o de aquel ambiente.
Paz y adelante. La sorpresa será tan grata que no alcanzarán, desde luego, las palabras para nada...
Alberto E. Justo
Deja pasar y aquiétate. Todo eso que piensas y supones no es necesario ni urgente. Vuelve a tu interior, recupera el valor de la soledad y no temas el apresuramiento de nadie, ni las presiones de este o de aquel ambiente.
Paz y adelante. La sorpresa será tan grata que no alcanzarán, desde luego, las palabras para nada...
Alberto E. Justo
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