Hemos comprobado cómo la vocación a la soledad nace y se manifiesta en ámbitos que parecen no favorables... Tal vez este o aquel entorno puedan oscurecer o dificultar semejante inclinación que, desde luego, viene de lo Alto.
Sin embargo los senderos de nuestra peregrinación poseen tal riqueza y llegan a ser tan diversos que hoy (y ayer) resulta frecuente que vocaciones a la vida solitaria se hagan realidad en el bullicio de un mundo poco propicio.
Y esto no comporta abandonar el maravilloso secreto del desierto, ni dar por perdido un tesoro tan grande. Es oportuno subrayar que el "llamado" y la correspondiente respuesta requerirán, entonces, una peculiar audacia y una confianza grande, muy grande. Porque es posible y hasta conveniente perseverar en medios "adversos", ya que estos envuelven a su modo los caminos... y ayudan a "ir más allá".
La vida solitaria no es un método ni un juego, ni -tampoco- una "estructura" con "bandera propia". Tal vocación y llamado viene de Dios y halla una raíz irrenunciable en el corazón del hombre. Aquí juega un papel trascendente el "deseo", ese hondo deseo que es respuesta del corazón, del corazón del peregrino, que se hace uno en el Corazón de Dios.
Es en el silencio interior de los caminos cotidianos donde se abren misteriosas sendas que apresuran y acercan el Cielo... Nada ni nadie puede apartar de esta vía inefable.
No se detenga, el peregrino, en ningún "entorno". Todo lo posee en Aquél que Es su Morada y su Vida, en definitiva su Ser. Viva por encima, más alto, más alto, que no hay modo de decirlo...
Alberto E. Justo
jueves, 22 de octubre de 2015
viernes, 16 de octubre de 2015
A pesar de la aspereza del camino
Es posible que añadamos errores con nuestros pasos... Un tropezón aquí y otro más allá... Nuestra condición de pecadores vulnerables nos recuerda, a cada instante, a cada paso, la urgencia de renovar, sin temor, el abandono y la confianza en Dios.
En tantas ocasiones oiremos o percibiremos voces que suenan con tonos adversos y lejanas tormentas que agitan y despiertan temores que, en realidad, no comportan amenaza real alguna.
Lo cierto es que no prestaremos atención a quienes se endurecen manifestando un poder falso. Porque el hombre se juzga potente presionando aquí y allá, creyendo disponer de mucho cuando no puede nada.
En suma: deja y abandona "criterios" y "pensamientos" que llamaremos "postizos". Nada de todo ello, nada de lo que se dice ha de llegar a nuestra morada interior. Sólo la paz y el silencio que se experimentan en ese desierto "más que desierto", donde nadie puede penetrar porque no sabe muy bien dónde está...
La necedad es lo que queda muy lejos, y no podrá alcanzarnos jamás, a condición, claro, de no detenernos en ningún recodo del camino...
Más allá pues de lo que "dicen". El silencio redime y salva. Es seguro que no escucharemos lo que no queremos...
Alberto E. Justo
En tantas ocasiones oiremos o percibiremos voces que suenan con tonos adversos y lejanas tormentas que agitan y despiertan temores que, en realidad, no comportan amenaza real alguna.
Lo cierto es que no prestaremos atención a quienes se endurecen manifestando un poder falso. Porque el hombre se juzga potente presionando aquí y allá, creyendo disponer de mucho cuando no puede nada.
En suma: deja y abandona "criterios" y "pensamientos" que llamaremos "postizos". Nada de todo ello, nada de lo que se dice ha de llegar a nuestra morada interior. Sólo la paz y el silencio que se experimentan en ese desierto "más que desierto", donde nadie puede penetrar porque no sabe muy bien dónde está...
La necedad es lo que queda muy lejos, y no podrá alcanzarnos jamás, a condición, claro, de no detenernos en ningún recodo del camino...
Más allá pues de lo que "dicen". El silencio redime y salva. Es seguro que no escucharemos lo que no queremos...
Alberto E. Justo
domingo, 11 de octubre de 2015
Si te animas...
Nada más oportuno que el buen ánimo y esa "fortaleza" que brota del corazón "empeñado". Es posible el desafío y estamos siempre invitados a no caer en descorazonamiento alguno...
El "desierto", tantas veces invocado, es -desde luego- mucho más que "desierto" y mucho más de cuanto podamos imaginar o representarnos. Hay algo, o mejor: hay "Alguien" que es y que está, cuya presencia es cada vez más intensa y más inmediata...
No hemos de trazar fronteras, sino acoger, recibir y cerrar los ojos, abriéndolos hacia lo alto...
Que el buen ánimo, pues, levante nuestras horas y nuestros pasos. No es necesario definir ni dar explicaciones ociosas. Con sencillez volvamos sin cesar a casa, donde el Padre nos aguarda a cada instante.
Alberto E. Justo
El "desierto", tantas veces invocado, es -desde luego- mucho más que "desierto" y mucho más de cuanto podamos imaginar o representarnos. Hay algo, o mejor: hay "Alguien" que es y que está, cuya presencia es cada vez más intensa y más inmediata...
No hemos de trazar fronteras, sino acoger, recibir y cerrar los ojos, abriéndolos hacia lo alto...
Que el buen ánimo, pues, levante nuestras horas y nuestros pasos. No es necesario definir ni dar explicaciones ociosas. Con sencillez volvamos sin cesar a casa, donde el Padre nos aguarda a cada instante.
Alberto E. Justo
jueves, 8 de octubre de 2015
el camino no se cierra
Queridos amigos, los tiempos quedan trascendidos cuando avanzamos con confianza por la única senda, la senda de Dios...
Aunque no podamos sospecharlo la luz nos alumbra y nos lleva, es decir: está en nuestro corazón en una medida siempre mayor.
En efecto, lo más inmanente es, también lo más trascendente, y el misterio, superándonos, nos abarca y nos transforma...
¡Claro! No sabemos cómo y esto no es necesario, no es necesario -en efecto- satisfacer curiosidades sino dejarnos transfigurar más allá y más aquí que cualquier ilusión...
Nos sumergimos en el secreto del Padre, en el secreto del Ser. La Verdad siempre resplandece, sin fronteras, en el Centro de nuestro corazón, de nuestro espíritu. Seguimos -pues- sin dudar y en confianza por los derroteros del Desierto.
Alberto E. Justo
Aunque no podamos sospecharlo la luz nos alumbra y nos lleva, es decir: está en nuestro corazón en una medida siempre mayor.
En efecto, lo más inmanente es, también lo más trascendente, y el misterio, superándonos, nos abarca y nos transforma...
¡Claro! No sabemos cómo y esto no es necesario, no es necesario -en efecto- satisfacer curiosidades sino dejarnos transfigurar más allá y más aquí que cualquier ilusión...
Nos sumergimos en el secreto del Padre, en el secreto del Ser. La Verdad siempre resplandece, sin fronteras, en el Centro de nuestro corazón, de nuestro espíritu. Seguimos -pues- sin dudar y en confianza por los derroteros del Desierto.
Alberto E. Justo
jueves, 16 de julio de 2015
altura escondida
He salido y salgo de cualquier lado... Pero mis pasos me llevan a "otra parte" que era (y que es) más que lugar. Salí, pues, de donde estaba. Al parecer "salir" comporta partir hacia afuera. Pero aquí se trata de partir hacia "adentro". Un "adentro" que es mayor que cualquier espacio... Porque ayer salí hacia otro lugar y hoy salgo de donde sea para adentrarme en el corazón. Ayer partí hacia afuera, hoy parto hacia adentro...
Camino que supera toda imagen, camino admirable y único, que es profundidad y no se percibe desde afuera, que es silencio, que es soledad.
¿Una nueva montaña a escalar? Sólo un pequeño instante y apenas una mirada. Lo que parece lejano es -con frecuencia- lo más inmediato... Cuando no pienses estarás más allá...
¡Cuánto aspira y suspira el hombre por superar las fronteras! ¡Cuánto ahogo en esos ámbitos estrechos, aquí y allá!
Aprende, en cambio, a contemplar en la rosa el cielo, en el instante la eternidad.
Alberto E. Justo
Camino que supera toda imagen, camino admirable y único, que es profundidad y no se percibe desde afuera, que es silencio, que es soledad.
¿Una nueva montaña a escalar? Sólo un pequeño instante y apenas una mirada. Lo que parece lejano es -con frecuencia- lo más inmediato... Cuando no pienses estarás más allá...
¡Cuánto aspira y suspira el hombre por superar las fronteras! ¡Cuánto ahogo en esos ámbitos estrechos, aquí y allá!
Aprende, en cambio, a contemplar en la rosa el cielo, en el instante la eternidad.
Alberto E. Justo
donde Dios nos encuentra
Las horas que pasan
son las horas que quedan...
El corazón que clama
más allá de sus fronteras...
Vivimos, en realidad,
donde no nos parece "estar",
donde nadie sino Dios
en verdad nos encuentra.
Corazón que ahonda
en profundo abismo...
Corazón que Es abismo y fuego...
Alberto E. Justo
son las horas que quedan...
El corazón que clama
más allá de sus fronteras...
Vivimos, en realidad,
donde no nos parece "estar",
donde nadie sino Dios
en verdad nos encuentra.
Corazón que ahonda
en profundo abismo...
Corazón que Es abismo y fuego...
Alberto E. Justo
lunes, 13 de julio de 2015
sufrimiento inexplicable
¿Aceptar lo inaceptable? Es propio del peregrino trazar su sendero y abrazar el misterio que lo esconde... ¡No rechazar jamás el "misterio"! Bendecir con convicción lo que no logra abarcar... Nada tan sublime como bendecir... Aunque deba "resistir", según su vocación, en pruebas y luchas insospechadas...
El "misterio" es voz y es armonía en un silencio que no tiene confines.
No importa dónde se encuentre el peregrino, tampoco han de detenerle los tropiezos o las incomprensiones...
Las "aprobaciones" del mundo comportan alejamiento de Dios... El mundo no está ahí para justificar nada, y menos para aplaudir a nadie. Por el contrario, aunque no se manifieste así, lo propio del mundo es "rechazar" y engañar.
Vuelva, el peregrino, incesantemente al corazón. Aunque no pueda explicar ni explicarse...
Alberto E. Justo
El "misterio" es voz y es armonía en un silencio que no tiene confines.
No importa dónde se encuentre el peregrino, tampoco han de detenerle los tropiezos o las incomprensiones...
Las "aprobaciones" del mundo comportan alejamiento de Dios... El mundo no está ahí para justificar nada, y menos para aplaudir a nadie. Por el contrario, aunque no se manifieste así, lo propio del mundo es "rechazar" y engañar.
Vuelva, el peregrino, incesantemente al corazón. Aunque no pueda explicar ni explicarse...
Alberto E. Justo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)