¿Cuál es "mi" camino? ¿Aún no lo sabemos? Tal vez nos hemos detenido demasiado, aquí y allá, suponiendo que era necesario o conveniente resolver cuestiones colaterales... Tentación de control o de dominio, siempre al acecho donde sea.
Pero mi camino, nuestro camino, es este mismo que llevamos desde siempre. Camino que es más que nuestro, porque sólo se descubre o se reconoce en el Misterio de Dios.
Cerremos los ojos un momento y en paz. Hubiésemos querido -tal vez- darnos una respuesta brillante y caemos en la cuenta de que no hay nada "brillante" de este lado.
Camino del Desierto, "desierto de Dios", tejido admirable de oración escondida, respiro que nadie puede sospechar, realidad honda que no se puede medir ni publicar.
Ingresa, una y otra vez, en la soledad secreta de este claustro sin fronteras, cuyo silencio sobrepasa cualquier expresión o palabra, juicio o concepto...
Sigue, pues, sin desfallecer. Aun tienes polvo en el camino. Nadie lo sabe... Sigue derecho hacia la aurora, aunque no distingas todavía luz alguna. Nadie puede quitar o disminuir el tesoro de Amor que portas. Este es siempre mayor...
Alberto E. Justo
martes, 22 de diciembre de 2015
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Y sin embargo es Cristo y sin embargo es Dios...
Llaman a mi puerta... Una y otra vez. En suma, llaman y no sé quien es. En realidad ya, hace un buen tiempo, han llamado, silenciosa y delicadamente, y no he acabado de darme cuenta que todo ha comenzado y finalizado ayer, es decir: hoy, ahora mismo.
"Tú eres mi hijo, Yo te he engendrado hoy." El Salmo recuerda, es decir: introduce en el corazón y despierta a lo que es.
¿Quién llama a mi puerta? "Yo estoy a la puerta y llamo." Desde el principio, en el origen...
¿Ayer? Más que ayer: en el principio que es "ya". El Amor no aguarda. Levanta, eleva...
Alberto E. Justo
"Tú eres mi hijo, Yo te he engendrado hoy." El Salmo recuerda, es decir: introduce en el corazón y despierta a lo que es.
¿Quién llama a mi puerta? "Yo estoy a la puerta y llamo." Desde el principio, en el origen...
¿Ayer? Más que ayer: en el principio que es "ya". El Amor no aguarda. Levanta, eleva...
Alberto E. Justo
sábado, 12 de diciembre de 2015
La vocación del "estilita"
El monje estilita habitaba sobre una columna... Las muchas ruinas de entonces invitaron a ascender sobre ellas y permanecer allí, de cara al cielo y en oración por todos...
La "antigua" columna sostiene más de cuanto podemos imaginar. Quizá es difícil ascender, no menos que descender, pero no es imposible. Los antiguos desafiaron lugares y costumbres y, tal vez nosotros, con perfiles diferentes, hallemos el modo o la escala para subir más allá...
Alberto E. Justo
La "antigua" columna sostiene más de cuanto podemos imaginar. Quizá es difícil ascender, no menos que descender, pero no es imposible. Los antiguos desafiaron lugares y costumbres y, tal vez nosotros, con perfiles diferentes, hallemos el modo o la escala para subir más allá...
Alberto E. Justo
Nuevas y viejas sorpresas
Desde luego que no aguardábamos expresiones ofensivas y falsas en los ambientes más "cercanos". Siempre recibimos golpes y manifestaciones del resentimiento y de la ignorancia... Es así. Sin embargo pareciera que la "decadencia" de esta hora no se halla limitada a ningún lugar ni espacio. Es muy doloroso constatar que las personas más implicadas en responsabilidades son las menos idóneas para enfrentarlas con decoro...
En suma, vivir el "sin sentido" puede, en todo caso, tener un sentido más alto.
La "mediocridad" termina por disolverse a sí misma y aparece, entonces, el horror de una fealdad difícil de soportar.
Una vez más nos preguntamos por el modo posible de vivir sobre las ruinas...
Meditemos en estos tiempos recios, cuando el asombro por el bien y la belleza comporta una dolorosa "ausencia".
Alberto E. Justo
En suma, vivir el "sin sentido" puede, en todo caso, tener un sentido más alto.
La "mediocridad" termina por disolverse a sí misma y aparece, entonces, el horror de una fealdad difícil de soportar.
Una vez más nos preguntamos por el modo posible de vivir sobre las ruinas...
Meditemos en estos tiempos recios, cuando el asombro por el bien y la belleza comporta una dolorosa "ausencia".
Alberto E. Justo
domingo, 22 de noviembre de 2015
¿Hacia dónde vamos?
Todavía nos preguntamos por "lugares" y "destinos"... En realidad las respuestas pueden ser muy variadas, sobre todo cuando un mundo lleno de inquietudes interrumpe la reflexión serena...
Pero aquí se trata de otra cosa. Hallamos con dificultad esa suerte de "pertenencia" que parece asegurarnos y nos asocia a esto o a aquello. Porque, en realidad, no pertenecemos ni a esto ni a aquello.
Es muy urgente descubrir y reconocer por fin el hondo secreto de la soledad que nos libera de esto y de aquello.
¡La soledad! Es claro que no es aquí ni allí, ni esto ni aquello. Este hondísimo horizonte se revela propiamente en estas ocasiones: cuando buscamos lo que no encontramos o aguardamos lo que juzgamos una verdadera ayuda en tiempos difíciles...
Lo cierto es que si no se trata de aquí ni de allí, ni de esto ni de aquello, estamos en la ventajosísima situación de arribar a un destino verdadero y auténtico, que trasciende los límites y las estructuras que fingen o que ilusionan acerca de lo que no pueden dar.
Quizá no podamos definir... Pero podemos ¡vaya! vivir.
Alberto E. Justo
Pero aquí se trata de otra cosa. Hallamos con dificultad esa suerte de "pertenencia" que parece asegurarnos y nos asocia a esto o a aquello. Porque, en realidad, no pertenecemos ni a esto ni a aquello.
Es muy urgente descubrir y reconocer por fin el hondo secreto de la soledad que nos libera de esto y de aquello.
¡La soledad! Es claro que no es aquí ni allí, ni esto ni aquello. Este hondísimo horizonte se revela propiamente en estas ocasiones: cuando buscamos lo que no encontramos o aguardamos lo que juzgamos una verdadera ayuda en tiempos difíciles...
Lo cierto es que si no se trata de aquí ni de allí, ni de esto ni de aquello, estamos en la ventajosísima situación de arribar a un destino verdadero y auténtico, que trasciende los límites y las estructuras que fingen o que ilusionan acerca de lo que no pueden dar.
Quizá no podamos definir... Pero podemos ¡vaya! vivir.
Alberto E. Justo
lunes, 16 de noviembre de 2015
A pesar del "dolor" y aun con él...
No nos extrañe la sorpresa de ese "dolor" que invade nuestras mejores horas... Por el contrario hemos de estar siempre dispuestos a la admiración... ¡Hay tantas cosas "insoportables" o "insostenibles" que se suceden en nuestras jornadas! Hoy como ayer... Pero falta poco. Sí, es escaso el tiempo tan lleno de pretensiones y de dominio. Nada tan luminoso como el presente, pero ha de ser recibido -siempre- como apertura a la Eternidad.
Sí, no desesperar jamás. Si el tiempo que nos queda resulta muy corto es que tenemos que aprestarnos para lo más alto, para el más amplio respiro.
Siempre es ocasión de madurar hacia la muerte que es nacimiento y aurora. En efecto, falta muy poco. Siempre ha "faltado poco". Hoy lo vemos así, más inmediato y más encendido.
El Señor está cerca... No lo podemos imaginar. ¡Bendito sea!
Alberto E. Justo
Sí, no desesperar jamás. Si el tiempo que nos queda resulta muy corto es que tenemos que aprestarnos para lo más alto, para el más amplio respiro.
Siempre es ocasión de madurar hacia la muerte que es nacimiento y aurora. En efecto, falta muy poco. Siempre ha "faltado poco". Hoy lo vemos así, más inmediato y más encendido.
El Señor está cerca... No lo podemos imaginar. ¡Bendito sea!
Alberto E. Justo
jueves, 12 de noviembre de 2015
¿Esperábamos alguna cosa?
En efecto, ayer -quizá- aguardábamos una paso nuevo, una claridad, un buen día... También hoy, pero de otra manera. Hoy los buenos días parecen descargar tormentas insospechadas ayer. Es posible que acabemos formulando la pregunta difícil: ¿es posible atravesar sin daño esas ruinas?
Y la respuesta, sin vacilaciones, debe ser afirmativa, porque poco importa el paso ya que no caminamos para permanecer en ellas o cabe ellas...
Superar las ruinas y los horrores de un mundo, a veces infernal, es desafío y arrojo. Pasar más allá es nuestro deseo que nos lleva a la paz verdadera y a vencer el engaño.
No nos detiene esa pretendida adversidad: por el contrario: nos empuja y nos levanta "más allá".
Alberto E. Justo
Y la respuesta, sin vacilaciones, debe ser afirmativa, porque poco importa el paso ya que no caminamos para permanecer en ellas o cabe ellas...
Superar las ruinas y los horrores de un mundo, a veces infernal, es desafío y arrojo. Pasar más allá es nuestro deseo que nos lleva a la paz verdadera y a vencer el engaño.
No nos detiene esa pretendida adversidad: por el contrario: nos empuja y nos levanta "más allá".
Alberto E. Justo
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