¿Cómo huir de tanta necedad y desaciertos? ¡pregunta confusa y audaz! Yo te diré en pocas palabras cuál deba ser la lucha de los peregrinos hoy...
Si te has atado en esas feroces estructuras, caracterizadas por lazos y reglamentos, por tradiciones infinitas como aquellas de los hijos de Hillel... Suéltalas y suéltate. Es preferible llorar...
Si conservas el ánimo y la decisión de buscar y de encontrar la verdad: tendrás un bellísimo y dignísimo panorama abierto, un camino que hará fecundas hasta tus derrotas.
Te recordaré un texto, nada menos que de nuestro Lope de Vega:
"A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos
No sé qué tiene el aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo,
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan
fácilmente me defiendo,
pero no puedo guardarme
de lo peligros de un necio.
..........................................
Y dejamos aquí la cita para seguir meditando en silencio, más allá...
Alberto E. Justo
jueves, 30 de junio de 2016
¿Aún más allá?
El monasterio está en el corazón... Avanzamos por el Desierto, siempre más extenso, en la búsqueda del "hogar escondido", de la "celda amable", del "lugar inviolable", pleno de luz y de silencio.
Y parece alejarse semejante "destino"... ¿Por qué? Caminar y caminar "sin destino"... ¿Entonces?
El monasterio, ese claustro de paz, no está aquí, ni allí... Descendiendo de viejas montañas nos ilusionamos con hallar lo que nunca se halla fuera.
Caminaba yo, una vez por populosa y ruidosa avenida. Y me decía: -esto ha de acabar alguna vez... Pero era demasiado grande. En cambio, sentado como los antiguos monjes, en pequeña espera, descubrí estar demasiado cerca...
Y me dije, y me digo, aguarda con gozo la mayor respuesta. Sabemos que caminamos a la Eternidad, YA en la Eternidad.
Alberto E. Justo
Y parece alejarse semejante "destino"... ¿Por qué? Caminar y caminar "sin destino"... ¿Entonces?
El monasterio, ese claustro de paz, no está aquí, ni allí... Descendiendo de viejas montañas nos ilusionamos con hallar lo que nunca se halla fuera.
Caminaba yo, una vez por populosa y ruidosa avenida. Y me decía: -esto ha de acabar alguna vez... Pero era demasiado grande. En cambio, sentado como los antiguos monjes, en pequeña espera, descubrí estar demasiado cerca...
Y me dije, y me digo, aguarda con gozo la mayor respuesta. Sabemos que caminamos a la Eternidad, YA en la Eternidad.
Alberto E. Justo
miércoles, 29 de junio de 2016
El Sol en el corazón
El sol en el corazón resplandece en un nuevo monasterio, que no debe su existencia a proyectos o decisiones humanas. Nos lleva el Señor por el camino que es humano y descubrimos en su silencio e inabarcabilidad los horizontes más insospechados. Porque, en efecto, no podemos, nunca podremos, ceñirnos con gruesas cadenas o lazos.
¡Saltarán por los aires las torpezas!
Yo sigo aguardando la muerte y, con ella, el cumplimiento de las más variadas ilusiones. NO TEMAS, NO TEMAS, repite la Voz de lo alto. No dudes, aquiétate y reposa en el Corazón de Cristo.
Alberto E. Justo
¡Saltarán por los aires las torpezas!
Yo sigo aguardando la muerte y, con ella, el cumplimiento de las más variadas ilusiones. NO TEMAS, NO TEMAS, repite la Voz de lo alto. No dudes, aquiétate y reposa en el Corazón de Cristo.
Alberto E. Justo
lunes, 25 de abril de 2016
domingo, 24 de abril de 2016
viernes, 18 de marzo de 2016
desde temprano
Enfrentamos hoy, desde las "primeras horas", una siembra de cizaña emprendida por irresponsables...
Hay cosas que se ven y hay "otras" que no se ven. No se percibe, ni interesa, el padecer de muchos que, en secreto y en silencio, sufren el terrible atropello de los torpes. Parece que en este mundo desasosegado por el caos salen siempre ganadores los peores. En el circo romano las fieras devoraban y no pasaban de la categoría de su bestial apetito. Aplaudidas por la multitud, ignorante de todo dolor, nadie las censuraba, claro, porque no sabían "lo que hacían". ¡Pobres leones!
Hoy pocos reparan en la "majestad" del león. ¡Pero hay mártires, como ayer y como siempre! Sin publicidad, sin que nadie caiga en la cuenta... Porque la grandeza de esta hora está escondida, como ocurre tan frecuentemente en la historia de los hombres.
Hay cosas que se ven y hay "otras" que no se ven. No se percibe, ni interesa, el padecer de muchos que, en secreto y en silencio, sufren el terrible atropello de los torpes. Parece que en este mundo desasosegado por el caos salen siempre ganadores los peores. En el circo romano las fieras devoraban y no pasaban de la categoría de su bestial apetito. Aplaudidas por la multitud, ignorante de todo dolor, nadie las censuraba, claro, porque no sabían "lo que hacían". ¡Pobres leones!
Hoy pocos reparan en la "majestad" del león. ¡Pero hay mártires, como ayer y como siempre! Sin publicidad, sin que nadie caiga en la cuenta... Porque la grandeza de esta hora está escondida, como ocurre tan frecuentemente en la historia de los hombres.
miércoles, 2 de marzo de 2016
¿Soledad o Comunidad?
Esta pregunta no es ociosa, sobre todo cuando oponemos, tantas veces, sin sentido y sin criterio, dimensiones que poseen una armonía secreta y fecunda. El hombre nace solo y muere solo y su vida consiste en el secreto que sólo Dios conoce. La vida verdadera y profunda es sólo para Dios.
Las modas nada dicen. Imponen "maneras" o modos a veces asfixiantes, cerrando puertas y ventanas, ahogando horizontes...
Ningún "modo" de vida puede ser un absoluto. Nuestra vida es una incesante apertura a la trascendencia, un descubrimiento que brinda expansión al corazón...
La fuerza y la virtud del hombre se hace realidad y presencia dentro y no fuera. Es hora de volver a lo interior y valorar lo escondido, evitando cualquier manoseo sin pudor.
La dictadura de "maneras" frustra la acción del hombre...
¿No hallas, acaso, fascinación y gozo en ese desierto sin confines que te levanta al Cielo? ¿Qué puedes dar que no hayas recibido de lo Alto en el silencio de tu corazón?
Huye la superficialidad de lo que se dice o de lo que se repite y respira bien hondo más allá de las fronteras...
Alberto E. Justo
Las modas nada dicen. Imponen "maneras" o modos a veces asfixiantes, cerrando puertas y ventanas, ahogando horizontes...
Ningún "modo" de vida puede ser un absoluto. Nuestra vida es una incesante apertura a la trascendencia, un descubrimiento que brinda expansión al corazón...
La fuerza y la virtud del hombre se hace realidad y presencia dentro y no fuera. Es hora de volver a lo interior y valorar lo escondido, evitando cualquier manoseo sin pudor.
La dictadura de "maneras" frustra la acción del hombre...
¿No hallas, acaso, fascinación y gozo en ese desierto sin confines que te levanta al Cielo? ¿Qué puedes dar que no hayas recibido de lo Alto en el silencio de tu corazón?
Huye la superficialidad de lo que se dice o de lo que se repite y respira bien hondo más allá de las fronteras...
Alberto E. Justo
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