domingo, 17 de julio de 2016

aguardando el amanecer

Hollando senderos nuevos en la costa que carece de fronteras... El techo es el cielo, la amplitud es el mar... 
Quisiéramos hallar una senda, un camino, que nos levantara más allá.
Un hondo respiro, una aspiración del corazón a esas alturas secretas que tanto nos seducen, en el quieto silencio, que es intimidad con Dios.

Alberto E. Justo



La mejor parte

María eligió la mejor parte, que no le será quitada (Luc. 10,40). Muchos serán los caminos y los lugares que conozcamos o descubramos... Algunos, mejores que otros, pero ..."la mejor parte" ¿se trata de un de un estilo, de una condición, de una "vocación", de un destino...? ¿Podemos decir que María eligió o que "fue elegida" para lo más alto, hacia un "intimidad" inconcebible y única...?
Que no le será quitada...
Nada ni nadie nos puede apartar, alejar, del Amor de Dios, de Dios mismo: ni las estructuras deterioradas, ni los precipicios de un decadencia agobiante...
Simplemente: lo que eres, eres y nada más y nada menos. No temas.

Alberto E. Justo


viernes, 15 de julio de 2016

piedad y perseverancia

Nada ni nadie puede apartarnos del Amor de Dios... Lo sabemos muy bien. Aunque, a veces, los "ataques" y las adversidades aparezcan intolerables en nuestro horizonte nublado y triste.
¿Qué es lo que pasa? ¿No lo sabemos bien? El "mundo" no perdona, ni tolera, ni "aguanta", ni quiere otra cosa que engullir lo que sea, aún dañando su estómago. El mundo devora pero no aplaude, el mundo destruye pero no construye nada...
Verás al "ejército" de este mundo, saturado de falsedad y de mentiras, imponer su feroz tiranía contra lo que sea, con tal de afirmar un "poder" imaginado, fantasmagórico, con disfraz de responsabilidad y mérito...
¡Huye, pues, de las sandeces de esta hora y de cualquier otra! Descubre tu propio valor más allá, en el silencio, en la soledad... Abre la puerta secreta del corazón...

Alberto E. Justo


miércoles, 13 de julio de 2016

Nada tan temible como el temor

En efecto, nada tan temible como el temor y la duda; nada tan temible como la "vacilación" que se manifiesta cuando juzgamos probable lo improbable...
Son muchas las variantes que el enemigo del género humano dispone para "asustar", ya que -en realidad- es él quien nos teme.
Es María Santísima quien ilumina nuestra vida en la aurora que vence todo temor...
Levanta los brazos en oración, sin vacilar y escucha la palabra de María: -¿acaso no soy tu Madre?
Ahí, aquí, tienes a tu Madre...
¡Corazón de Jesús, Amor Infinito, en Tí confío! ¡Corazón de María, Madre del Amor Infinito, en Tí confío!

Alberto E. Justo

¿Añadir alguna cosa?

No sabríamos ya "añadir". Sólo cabe dejarse llevar por un silencio inédito que ha de decir mucho más que cualquier gesto o palabra... Tal vez haya por allí un sendero también desconocido que nos indique una "liberación" nueva... Pero no hay "liberaciones" nuevas.
Procuramos romper las cadenas que ayer nos ligaban y levantar, bien alto, las celosías oprimentes de "lugares" harto cerrados. Pero no logramos demoler la infamia que desfila por avenidas y parajes, afirmándose en gritos y sinrazones...
En suma, parece que no acertamos a "pasar más allá".
¡Si supiéramos pasar! ¿No aprendemos de las aves que, en su vuelo y a riesgo de su vida, efectivamente pasan y van?
Si te arriesgas, si arriesgas tu vida, pasarás.
No importa perder nada... Porque nada se pierde... Déjate pues levantar en vuelo. Porque tú no te levantas...
¿Recuerdas a San Juan de la Cruz: "sobre toda criatura levantada"? Pues eso mismo... Medita y sigue por allí.

Alberto E. Justo



martes, 12 de julio de 2016

vocación de monje...

La intención más grande, el deseo mayor, la vocación de permanecer siempre en el Corazón de Cristo... ¿Dios puede negar lo que tanto, desde el fondo de la conciencia, ASPIRA a Él? Porque la "aspiración" es don del Padre que nos hace hijos en el Hijo, en el Espíritu Santo...
No podemos describir ni explicar lo que supera cualquier expresión. Lo que sí sabemos, y es así, es que ser monje consiste, en efecto, en desearle con Su deseo...
Todos los claustros del mundo, todas las ermitas, todas las mayores soledades: valles, desiertos y montañas, no alcanzan a insinuar siquiera, lo que cumple el deseo de ir a solo Dios. Solo, a solas con el Solo.

Alberto E. Justo



lunes, 11 de julio de 2016

Dentro del Misterio

Unión que no se explica ni se define: simplemente es. De allí brota la fuente y la vida. En el misterio está la vida y su sentido. En el silencio su razón sublime. Brota y vivifica sin que yo me apresure a componer nada...
Ya sabemos que lo más secreto es lo más fecundo...

Alberto E. Justo