martes, 19 de julio de 2016

Vivencia siempre despierta

Ayer salí de mi casa para ingresar en un convento... Hoy salgo de un convento para ingresar en el monasterio de mi corazón...
Ayer partí hacia afuera, hoy parto hacia adentro...
He hallado la montaña que se eleva más allá... Porque hay una cima escondida...
Ayer me hallaba en el lugar que, como tal, me parecía el propio... Sin embargo mis pasos me conducían y me conducen a "otra parte", que es "más que lugar".
Salí de donde estaba y estoy aquí y ahora...

Alberto E. Justo


Descubrí mi ermita en el único claustro...

La barca se desliza por el centro del río y las ramas de los grandes árboles cubren, de orilla a orilla, el cielo escondido. Pero no lo ocultan, lo predican, como tantas veces ocurre cuando un velo cae suavemente ante un soñado paisaje.
Entonces un tendal cae de repente, porque hemos visto más allá...
¡Horizontes siempre nuevos! No son ilusiones sino aperturas a lo insospechado.
Así es mi ermita en el centro de mi corazón.

Alberto E. Justo


lunes, 18 de julio de 2016

El camino continúa todavía

El peregrino quizá se ilusione con llegar ya a un espacio más o menos definitivo... Piensa, el viandante, que es hora de arribar o que, a lo sumo,  forma parte de no sé qué figura que lo compromete definitivamente...
Pero no es así... En efecto, la vida eterna, las palabras de vida eterna, no tienen bastiones ni murallas... Seguimos un "ascenso"que carece de "modos" y de estructuras, donde no existen "ataduras" ni detenimientos caprichosos.
Nuestro caminar es "reposo" y se levanta por una virtud siempre más alta. Quisiéramos fijar nuestros pasos, pero el Misterio nos arrebata... Esta es la verdad.
Por ello seguimos, no más, a pesar de voces, rechazos e ignorancias. A pesar de miradas torvas y sombrías, que reclaman un dominio imposible y que perdieron ya su hora...
Sigue, que tu senda es magnífica y bien lejana a las determinaciones del mundo abrumador.

Alberto E. Justo

domingo, 17 de julio de 2016

aguardando el amanecer

Hollando senderos nuevos en la costa que carece de fronteras... El techo es el cielo, la amplitud es el mar... 
Quisiéramos hallar una senda, un camino, que nos levantara más allá.
Un hondo respiro, una aspiración del corazón a esas alturas secretas que tanto nos seducen, en el quieto silencio, que es intimidad con Dios.

Alberto E. Justo



La mejor parte

María eligió la mejor parte, que no le será quitada (Luc. 10,40). Muchos serán los caminos y los lugares que conozcamos o descubramos... Algunos, mejores que otros, pero ..."la mejor parte" ¿se trata de un de un estilo, de una condición, de una "vocación", de un destino...? ¿Podemos decir que María eligió o que "fue elegida" para lo más alto, hacia un "intimidad" inconcebible y única...?
Que no le será quitada...
Nada ni nadie nos puede apartar, alejar, del Amor de Dios, de Dios mismo: ni las estructuras deterioradas, ni los precipicios de un decadencia agobiante...
Simplemente: lo que eres, eres y nada más y nada menos. No temas.

Alberto E. Justo


viernes, 15 de julio de 2016

piedad y perseverancia

Nada ni nadie puede apartarnos del Amor de Dios... Lo sabemos muy bien. Aunque, a veces, los "ataques" y las adversidades aparezcan intolerables en nuestro horizonte nublado y triste.
¿Qué es lo que pasa? ¿No lo sabemos bien? El "mundo" no perdona, ni tolera, ni "aguanta", ni quiere otra cosa que engullir lo que sea, aún dañando su estómago. El mundo devora pero no aplaude, el mundo destruye pero no construye nada...
Verás al "ejército" de este mundo, saturado de falsedad y de mentiras, imponer su feroz tiranía contra lo que sea, con tal de afirmar un "poder" imaginado, fantasmagórico, con disfraz de responsabilidad y mérito...
¡Huye, pues, de las sandeces de esta hora y de cualquier otra! Descubre tu propio valor más allá, en el silencio, en la soledad... Abre la puerta secreta del corazón...

Alberto E. Justo


miércoles, 13 de julio de 2016

Nada tan temible como el temor

En efecto, nada tan temible como el temor y la duda; nada tan temible como la "vacilación" que se manifiesta cuando juzgamos probable lo improbable...
Son muchas las variantes que el enemigo del género humano dispone para "asustar", ya que -en realidad- es él quien nos teme.
Es María Santísima quien ilumina nuestra vida en la aurora que vence todo temor...
Levanta los brazos en oración, sin vacilar y escucha la palabra de María: -¿acaso no soy tu Madre?
Ahí, aquí, tienes a tu Madre...
¡Corazón de Jesús, Amor Infinito, en Tí confío! ¡Corazón de María, Madre del Amor Infinito, en Tí confío!

Alberto E. Justo