Es en esta hora, en nuestro presente escondido en el Misterio, cuando -una vez más- descubrimos la senda que nunca abandonamos... Porque ilumínase, más alto, el sentido de nuestra peregrinación...
"No temas", nos repite el Señor, "tú estás más alto y más seguro de cuanto imaginas."
El viaje, nuestro viaje, no acaba ni sigue de esta o de aquella manera; recibimos el soplo (nuestro respiro) más alto que todas las "determinaciones" o condiciones imaginadas...
No quisiéramos quedar anclados u olvidados en parajes resecos, donde no se deslizan los arroyos, ni vuelan las aves, ni llega la brisa...
¿Hemos olvidado dónde está la fecundidad y el centro de la Única Realidad, que es nuestra Morada?
¡Ven Señor Jesús!
Alberto E. Justo
sábado, 17 de diciembre de 2016
martes, 13 de diciembre de 2016
el pesebre del corazón
Esperamos este Nacimiento con alegría, a pesar de las constantes "desilusiones" de una hora difícil.
Pero ¿qué puede compararse al nacimiento del Niño más allá y más hondo que cualquier condición? No sé qué pueda decirse de este pesebre, anunciado por el Amor de Dios y por sus ángeles.
Este pequeño jardín -¡parece tan pequeño!- esta "gruta" en el centro de nuestra vida (es vida nuestra desde luego), este "soplo" que nos anima y nos transfigura, es ahora sólo una alusión a la mayor realidad, a la venida del Señor, a su Nacimiento, en nuestro corazón.
Florece el desierto más alto que cualquier figura. Ahora mismo enciéndase nuestra confianza en Quien es nuestra vida, nuestra salud y todo nuestro bien.
Alberto E. Justo
Pero ¿qué puede compararse al nacimiento del Niño más allá y más hondo que cualquier condición? No sé qué pueda decirse de este pesebre, anunciado por el Amor de Dios y por sus ángeles.
Este pequeño jardín -¡parece tan pequeño!- esta "gruta" en el centro de nuestra vida (es vida nuestra desde luego), este "soplo" que nos anima y nos transfigura, es ahora sólo una alusión a la mayor realidad, a la venida del Señor, a su Nacimiento, en nuestro corazón.
Florece el desierto más alto que cualquier figura. Ahora mismo enciéndase nuestra confianza en Quien es nuestra vida, nuestra salud y todo nuestro bien.
Alberto E. Justo
viernes, 9 de diciembre de 2016
¿Qué quieres hacer de ti?
Pregunta un tanto insólita... Pero nos ubica nuevamente en el camino esencial... Algunos tendrán por seguro que podrían haber cumplido con otras tareas en la vida presente... ¿Por qué no? Las posibilidades son infinitas...
Y yo me apresuro a decir y a recordar que todo, todo (lo hecho o lo no hecho), se puede realizar en el Amor y que en la medida en que "algo" es deseado al punto queda cumplido.
Una vez más: la vocación monástica se vuelve nuestra en el deseo, cuando hemos descubierto el camino escondido en el Corazón de Cristo-Jesús.
No hemos de olvidar la sencillez e inmediatez del llamado de Dios: siempre más allá y más alto que todas las "determinaciones" o "condicionamientos" del lugar y de la hora.
Alberto E. Justo
Y yo me apresuro a decir y a recordar que todo, todo (lo hecho o lo no hecho), se puede realizar en el Amor y que en la medida en que "algo" es deseado al punto queda cumplido.
Una vez más: la vocación monástica se vuelve nuestra en el deseo, cuando hemos descubierto el camino escondido en el Corazón de Cristo-Jesús.
No hemos de olvidar la sencillez e inmediatez del llamado de Dios: siempre más allá y más alto que todas las "determinaciones" o "condicionamientos" del lugar y de la hora.
Alberto E. Justo
martes, 6 de diciembre de 2016
El "arte" del camino
Todos los días podemos dar con una apertura maravillosa. Es la aurora en nuestro interior... No hay mejor lugar que la sencillez de este horizonte espiritual que se nos descubre a cada momento.
Vamos de camino y descubrimos perspectivas que no podíamos imaginar antes...
Es preciso huir de la duda y de los temores que acechan nuestro andar. Y confiar en Aquél que es nuestra vida, nuestro gozo y, también, nuestro secreto.
¿Sospechábamos, acaso, que Dios mismo es nuestro "secreto"?
Alberto E. Justo
Vamos de camino y descubrimos perspectivas que no podíamos imaginar antes...
Es preciso huir de la duda y de los temores que acechan nuestro andar. Y confiar en Aquél que es nuestra vida, nuestro gozo y, también, nuestro secreto.
¿Sospechábamos, acaso, que Dios mismo es nuestro "secreto"?
Alberto E. Justo
sábado, 3 de diciembre de 2016
la confianza y la paz
Confiar totalmente en el Señor es el acto y el hábito que se presenta a nuestra consideración... Me atrevo a decir que se trata de algo más que un hábito, que es un latir de vida que brota de la gracia. En los mejores momentos, en los peores, en la enfermedad, en la perplejidad, en las horas de confusión, en las noches más oscuras. Esto es: siempre: como un respiro. En suma, es propiamente respirar y respirar hondo.
El Señor se complace en nuestra confianza, en el abandono que comporta dejar que Él obre en nosotros... A una monja Clarisa le decía Jesús: -"déjame ayudarte". Esto es: déjame que te de todo lo que necesitas ¡y lo que deseas!
Por ello, no temas. Alégrate en el Señor con María. Lo que hoy te abruma, en la plegaria será luz y paz mañana. No dejes de orar. La vida vale lo que vale la oración...
Si ahora mismo el desconsuelo y la incertidumbre te invaden, si no sabes qué hacer, si temes el desamparo, ve DIRECTAMENTE a Dios y obtendrás más de lo que esperas.
Y recuerda: la contemplación "sin medios" es posible en esta vida... Y si Dios te ha llamado ya estás habitando con Él y en Él...
Alberto E. Justo
El Señor se complace en nuestra confianza, en el abandono que comporta dejar que Él obre en nosotros... A una monja Clarisa le decía Jesús: -"déjame ayudarte". Esto es: déjame que te de todo lo que necesitas ¡y lo que deseas!
Por ello, no temas. Alégrate en el Señor con María. Lo que hoy te abruma, en la plegaria será luz y paz mañana. No dejes de orar. La vida vale lo que vale la oración...
Si ahora mismo el desconsuelo y la incertidumbre te invaden, si no sabes qué hacer, si temes el desamparo, ve DIRECTAMENTE a Dios y obtendrás más de lo que esperas.
Y recuerda: la contemplación "sin medios" es posible en esta vida... Y si Dios te ha llamado ya estás habitando con Él y en Él...
Alberto E. Justo
No lo aguardábamos así...
¡Rotura de ilusiones! Y, sin embargo, nuestra vida continúa por su cauce, un cauce que no logramos ver en totalidad... ¿Es necesario ver demasiado?
Cuando las "estructuras" aprietan donde las juzgamos superfluas e inútiles, sabemos que es preferible "dormir la siesta". Hay dolores que no se curan con indiferencia o con "sanaciones" apresuradas. Sólo se nos invita a hallar un sentido más elevado, un sentido en verdad liberador, en el andar cotidiano y en cualquier ocasión...
Esto que hoy sufrimos es una escala que nos lleva muy alto. Pero no a cualquiera, sino a los que lo padecemos. No todas las víctimas son iguales.
Pero todas las horas tienen su amanecer y su ocaso. Y las horas son diferentes y nosotros también. Quiero decir que algunas "duelen" más que otras; pero si duelen: por algo es. Porque hay una participación misteriosa, que es vocación muy subida, que nos cuesta descubrir.
El martirio supone, hoy por hoy, no saber muy bien por lo que se muere. El núcleo de luz de cada paso está escondido, pero refulge en el secreto admirable e inefable del llamado de Dios.
¡Adelante, pues, y confianza en el Espíritu!
Alberto E. Justo
Cuando las "estructuras" aprietan donde las juzgamos superfluas e inútiles, sabemos que es preferible "dormir la siesta". Hay dolores que no se curan con indiferencia o con "sanaciones" apresuradas. Sólo se nos invita a hallar un sentido más elevado, un sentido en verdad liberador, en el andar cotidiano y en cualquier ocasión...
Esto que hoy sufrimos es una escala que nos lleva muy alto. Pero no a cualquiera, sino a los que lo padecemos. No todas las víctimas son iguales.
Pero todas las horas tienen su amanecer y su ocaso. Y las horas son diferentes y nosotros también. Quiero decir que algunas "duelen" más que otras; pero si duelen: por algo es. Porque hay una participación misteriosa, que es vocación muy subida, que nos cuesta descubrir.
El martirio supone, hoy por hoy, no saber muy bien por lo que se muere. El núcleo de luz de cada paso está escondido, pero refulge en el secreto admirable e inefable del llamado de Dios.
¡Adelante, pues, y confianza en el Espíritu!
Alberto E. Justo
jueves, 1 de diciembre de 2016
¿Más cerca o más lejos?
Cuanto más nos acercamos a la muerte (a nuestra muerte) más late en el corazón la promesa de resurrección y de vida... En efecto, los dolores o sinsabores o pruebas del camino se multiplican a veces, pero en cada fragmento de nuestra participación en la Cruz del Señor resuena la promesa inefable: "hoy estarás conmigo en el Paraíso".
Es posible que un cierto temor nos cause amargura y nos detenga en al camino, pero ha de quedar callado si recordamos nuestro paso con Jesús. El Espíritu del Señor nos lleva desde dentro del corazón, más allá, más alto y más profundo de cuanto podamos soñar...
¡Ánimo pues en la horas oscuras! El camino cada vez es más breve, y el regalo de Dios cada vez es más grande... No lo vemos ni lo sospechamos, pero es verdad...
Alberto E. Justo
Es posible que un cierto temor nos cause amargura y nos detenga en al camino, pero ha de quedar callado si recordamos nuestro paso con Jesús. El Espíritu del Señor nos lleva desde dentro del corazón, más allá, más alto y más profundo de cuanto podamos soñar...
¡Ánimo pues en la horas oscuras! El camino cada vez es más breve, y el regalo de Dios cada vez es más grande... No lo vemos ni lo sospechamos, pero es verdad...
Alberto E. Justo
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