martes, 30 de septiembre de 2014

deseo de descubrir y de ir más allá...

Este deseo se manifiesta con harta frecuencia y no sabemos muy bien de qué se trata. El Señor llama, golpea delicadamente la puerta de nuestra morada, de nuestro corazón; y no acertamos a responder adecuadamente porque no nos atrevemos a verlo sin más, con suma simplicidad, presente ( y más que presente ) en nuestra vida.
La explicación de tantas inquietudes y sufrimientos está en este secreto que todo lo llena... No nos damos cuenta de la Realidad mayor, del regalo y de la misma presencia del Señor... No podemos describir, ni definir, ni tratar... Dios está aquí para cada uno y en cada uno, en modo inefable, en "modo sin modo", en una plenitud que supera cualquier figura o imagen o lo que se quiera.
Nada falta, nada falta. Porque todo es en Él y porque Él nunca falta y está presente en todo y siempre. No pretendo definir ni explicar, ni hacer más "claro". Basta dejarse alcanzar y unir en el corazón. Que esta música sublime, "que es de todas la primera", no se nuble por culpa y responsabilidad de una errónea atención nuestra a las falacias de esta mundo que pasa... Nuestra vocación y nuestra vida es la Eternidad, y ya la hemos recibido en sobreabundancia. Por eso repetimos el Nombre Santísimo: "Señor JesuCristo, ven Señor Jesús...

Alberto E. Justo

jueves, 25 de septiembre de 2014

A pesar del silencio y gracias a él, continuamos en breve...

A mis amigos lectores: en breve continuaremos con nuestras reflexiones. La meditación no se detiene y, mucho menos, nuestra plegaria...
Desde el Desierto, en el Desierto, proseguimos nuestra peregrinación...

Alberto E. Justo



lunes, 9 de junio de 2014

presencia y valor

Nada mejor que meditar en las horas difíciles acerca de nuestra vocación "personal". En efecto, podemos cometer un gran error cuando eludimos ese llamado "directo", el "nombre escondido", que cada uno sabe que ha recibido de Dios. Más de una vez, quizá por dudas injustificadas, caemos ante el espejismo de una falsa condición, que no nos pertenece en absoluto.
No dejemos que se nos "disuelva" en institución cualquiera, ni en grupo o grupejo alguno... Tengamos el valor y la audacia de discernir nuestra realidad y de aceptar nuestra relación "directa" sin vueltas ni arroyuelos. Puede parecer extraña esta insistencia, pero la verdad es que el peregrino no puede hallar su senda ni darse en caridad si olvida que siempre es "más" de lo que sospecha, si ignora que el "secreto", que sólo el Padre conoce, es el fundamento de su libertad. 
Es necesario y urgente aprender, tal vez como un día aprendimos a leer y a escribir, cómo la libertad es honor y decoro de la vida. ¿No nos admira la acción de Dios y su infinito respeto?
Presencia y valor, pues, en el camino único...

Alberto E. Justo

lunes, 2 de junio de 2014

una vez más: el secreto

Secreto maravilloso, que es la vida... ¡Cuántas veces olvidamos lo más simple y directo! Pero allí estamos porque Dios está...
Golpeamos puertas pequeñas, muy pequeñas, y descuidamos que hay Alguien a nuestra puerta, ya en nuestro corazón, que aguarda nuestra atención y adhesión...
Nunca lo meditaremos bastante... Pero "aquello", o "Aquél", no es "objeto". No reduzcamos la visión interior. Descendamos cada vez más en el ámbito, en lo íntimo y más escondido, siguiendo en el respiro profundo el camino que más nos vela, nos revela y nos cela...
Sí, el camino que nos esconde y que nadie conoce. ¡Y no importa que nadie lo conozca! Así es mejor. El silencio es horizonte fecundo. 

Alberto E. Justo



domingo, 18 de mayo de 2014

de camino, sin detenernos...

Es posible que la fatiga del peregrino sea muy grande. Más posible todavía es que no se sienta comprendido o aceptado, o no halle paz en sus tiempos y en tantos lugares... Sin embargo Dios llama y la voz interior no calla. Entendámonos bien: Dios no llama a este lugar en especial (cualquiera sea), llama a "seguir". El Señor nos llama a seguirlo, a Él. Porque tal cosa comporta nuestra vida y las variaciones pueden ser infinitas.
No nos extrañemos de las escasas coincidencias entre las cosas que suponíamos necesariamente juntas o de acuerdo con no sé cuáles principios. El Señor nos convoca por vías insospechadas y despierta sentidos escondidos en nuestro corazón.
No es el hombre juguete caprichoso de nadie. Ni siquiera de quienes se tienen por poseedores de cetros y de reglamentos favorables aún en los campos "religiosos"...
La "voz" de Dios necesita de silencio y de respeto para ser percibida; y nunca de atropellos del color que sean.
Es preciso, pues, continuar a pesar de todo, por un camino siempre inédito, de algún modo siempre nuevo, que se labra con nuestros pasos, en confianza y en paz.

Alberto E. Justo

miércoles, 14 de mayo de 2014

¿Nombrar o calificar lo que no tiene nombre?

Muchas cosas son dichas porque no hay más remedio que adoptar las palabras que tenemos a disposición. Pero hay realidades que superan cualquier determinación y no es fácil expresar, así no más, el camino que cada peregrino sigue. Es muy probable que ni siquiera él mismo acertara a "verse" en su senda.
Ser "monje en el mundo" comporta trascender ámbitos para llegar a un silencio mayor en Dios. Es este el sentido en que lo planteamos aquí, más allá de "modos" o maneras. Con una analogía diríamos, con San Bernardo, que el "modo" de amar a Dios es "amarlo sin modo". El "modo" de esta soledad, de esta "vocación", es carecer de modo.
Se trata de un misterio que sólo aprovecha a quien se deja "elevar" más allá de ilusiones y fronteras. Es posible a todo viandante "enamorarse" hasta tal punto y entrar en el secreto del corazón donde Dios ha construido su templo y su ermita. ¡Y vivir en verdad allí!

Alberto E. Justo


"como monjes en el mundo..."

"Tú serás monje en el mundo..." Son palabras del starets... Podemos recibirlas de mil maneras... Es una vocación y, ante todo, un secreto.
El secreto es algo así como el esplendor de una condición que está en el Corazón de Cristo. El que se pretende "renunciante" ha de aprender a renunciar... a la "renuncia"... Quien se "abandona" en verdad ha de abandonar el "abandono"...
La "soledad" carece de condicionamientos y de determinaciones. Está simplemente más allá. El signo deja de percibirse en la posesión plena de lo significado... En suma, busquemos más hondo y más allá. No hemos de detenernos en ninguna frontera.

Alberto E. Justo