El silencio no es despojo sino luz encendida en profundidad... De Dios vengo y a Dios voy... Camino dichoso, pleno de fecundidad. Es urgente, pues, abandonar... Si es preciso: una y otra vez, sin fatiga y sin dudar, dejando quizá a la vera del camino lo que no sospechábamos ayer.
El tesoro crece en la medida en que se oculta. Nada digamos, sea todo sin ruido ni reclamos, ni determinaciones. Deja que la Belleza cante su Himno -siempre irrepetible- y tú no intentes mortificantes instantes sonoros. Atiende, en cambio, a los latidos del corazón. Fíjate adónde estás ahora. Porque no te encuentras donde crees sino infinitamente más hondo, en la realidad verdadera, lejos de cualquier ficción.
Alberto E. Justo
sábado, 30 de septiembre de 2017
viernes, 29 de septiembre de 2017
A pesar de los errores...
En ocasiones, repetidas con no poca frecuencia, lamentamos detenimientos y fracasos... Esto es: lo lamentamos. La experiencia de los límites nos hace retroceder o nos detiene, tal vez en un lugar no deseado. Pero el hecho es ese: nos detenemos y un vago sentimiento de frustración no nos deja en paz. Y esto es así porque no acabamos de convencernos que nuestra vida no consiste en los éxitos o en el aplauso estridente: y que nuestra vida es silencio, y nada hay tan fecundo como el silencio.
¡Anímate a perder! Anímate a pasar de largo, a no detenerte en las necedades de triunfadores y triunferos (sic). No desfiles ante los ojos atónitos de los que todo olvidan. Deja, deja las cosas allí donde están. Que no irán a buscarte o a pedirte lo que tu piensas que posee algún valor... Lo que juzgas bueno será siempre tenido por carente de "interés". Deja y sigue... Como Virgilio dice a Dante:"no ragioniam di lor, ma guarda e passa." No hay métodos para protegerse de lo mediocres. Deja, por fin, no dudes que es Dios Quien obra...
Los errores te servirán para aprender no poco... ¿qué más da? Deja, sigue y confía.
Alberto E. Justo
¡Anímate a perder! Anímate a pasar de largo, a no detenerte en las necedades de triunfadores y triunferos (sic). No desfiles ante los ojos atónitos de los que todo olvidan. Deja, deja las cosas allí donde están. Que no irán a buscarte o a pedirte lo que tu piensas que posee algún valor... Lo que juzgas bueno será siempre tenido por carente de "interés". Deja y sigue... Como Virgilio dice a Dante:"no ragioniam di lor, ma guarda e passa." No hay métodos para protegerse de lo mediocres. Deja, por fin, no dudes que es Dios Quien obra...
Los errores te servirán para aprender no poco... ¿qué más da? Deja, sigue y confía.
Alberto E. Justo
miércoles, 27 de septiembre de 2017
caminos en profundidad
Los hay, claro, y muchos. Pero ahora dejamos de lado cualquier posibilidad de "hacer algo" para -en cambio- abrir el corazón y descender en él, más allá de métodos y de programas.
Y esto no sólo es posible: es lo único necesario. Por ello dejamos arroyuelos y sendas viejas para abrir las puertas a Aquél que llama...
No hay determinaciones ni métodos. Hay paz y hay silencio...
Alberto E. Justo
Y esto no sólo es posible: es lo único necesario. Por ello dejamos arroyuelos y sendas viejas para abrir las puertas a Aquél que llama...
No hay determinaciones ni métodos. Hay paz y hay silencio...
Alberto E. Justo
martes, 26 de septiembre de 2017
A pesar de las horas que corren y con ellas...
Has llegado ayer, sí, ayer mismo, al puerto ansiado. Las montañas vistas desde lejos se nos antojaban lejanas, inalcanzables tal vez. Hoy has visto, quizá sin apuros, que tu arribo fue ayer. ¡Ya estás, ya te encuentras, ya no tienes que correr!
Es hora de recuperar ese sentido profundo que te ayudará
a seguir hacia dentro, lejos de prisas y de superficialidades, lejos, en suma, de las tentaciones que asaltan a los viandantes de camino.
Reposa -pues- en tu corazón, en tu misma vida que es de Dios, que es Dios. Y calla... No dejes que ningún palabrerío te aparte o distraiga tu ruta. Muchas veces salimos de casa y nos perdemos buscando lo vano de situaciones soñadas y nada más.
El Señor ya entra para quedarse contigo. Serás -siempre- un sólo Espíritu con Él.
Alberto E. Justo
Es hora de recuperar ese sentido profundo que te ayudará
a seguir hacia dentro, lejos de prisas y de superficialidades, lejos, en suma, de las tentaciones que asaltan a los viandantes de camino.
Reposa -pues- en tu corazón, en tu misma vida que es de Dios, que es Dios. Y calla... No dejes que ningún palabrerío te aparte o distraiga tu ruta. Muchas veces salimos de casa y nos perdemos buscando lo vano de situaciones soñadas y nada más.
El Señor ya entra para quedarse contigo. Serás -siempre- un sólo Espíritu con Él.
Alberto E. Justo
Asombro
No busques tan lejos lo que tienes tan cerca. No procures lo que eres donde no eres. Desciende silencioso a tu corazón... Deja también lugar al asombro y a la sorpresa.
Tampoco pierdas tiempo en viajes o en idas y vueltas. Simplemente abre todas las puertas al Señor. No eres tú quien va: es Él quien viene...
Alberto E. Justo
Tampoco pierdas tiempo en viajes o en idas y vueltas. Simplemente abre todas las puertas al Señor. No eres tú quien va: es Él quien viene...
Alberto E. Justo
donde hoy parece que pierdes
Allí donde crees perder, es allí mismo donde tú ganas... Deja que todo, sí todo, pase a las manos de Dios. El enemigo molesta porque pretende esas "realizaciones" que no lo son. Aprende, de nuevo, a dejar, sólo Dios Es.
Deja que Él venga, deja libre la puerta de tu casa...¿Que no tienes casa? Es lo que tú piensas hoy, porque estás de viaje. ¿No viajas como quisieras? ¿Qué sabes? Deja que te transforme la Cruz del Señor... Mira que no hay otra...
Alberto E. Justo
Deja que Él venga, deja libre la puerta de tu casa...¿Que no tienes casa? Es lo que tú piensas hoy, porque estás de viaje. ¿No viajas como quisieras? ¿Qué sabes? Deja que te transforme la Cruz del Señor... Mira que no hay otra...
Alberto E. Justo
lunes, 25 de septiembre de 2017
silencio
Buscamos sin saber... El silencio es la garantía de nuestro encuentro y de nuestro hallazgo... Pero ¿hallar qué cosa? Lo más escondido es lo más real. No sabemos nada de lo que se oculta y, sin embargo, lo poseemos ya.
Alberto E. Justo
Alberto E. Justo
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