miércoles, 6 de septiembre de 2017

¿Para qué estoy yo aquí?

Pues... para nada. ¿Creías que vales algo para algo? ¡Qué pretensiones por aquí y por allá! De distinta índole todas.  Y me preguntaba: -¿para qué cosa sirvo? Nada me preguntan, nadie quiere que enseñe nada, ni aprender nada... ¿Entonces, qué pasa? ¿No estoy en "mi" lugar? 
No hay "lugares"... Tal vez no hay lugares vacíos... Pero nadie enseña nada, efectivamente, en "lugares"...
¿Qué es esto? ¿No sabías que se enseña en silencio? Nunca sabrás lo que das, así como es difícil saber lo que recibes.¡Enseñar en silencio! ¡Intensidad escondida y realidad fecunda que no se mide ni se explica, que no necesita de la lógica humana, ni de los cálculos antojadizos de este mundo ni de ningún otro!
Así, pues, ¡calla!, medita y busca a solo Dios. ¡No pretendas disfrazarlo ni te escondas en imágenes engañosas! Aprende tú mismo la lección del silencio, huye al Desierto y reposa tu corazón en el Corazón de Dios.

Alberto E. Justo