viernes, 13 de mayo de 2011

Asumir en el Señor...

Todo el sentido se descubre cuando "asumimos" en el Señor... Porque Él vive en nosotros y gesta en nosotros su obra. Porque nosotros estamos en Él.
Asumir, en verdad, el dolor y todos los pasos de nuestra vida como plenos de sentido, aunque no alcancemos a percibirlo o a comprenderlo. Asumir y aceptar más allá de la asunción o de la aceptación... Esto es: dejar, dejar que Dios sea Dios.
No sospechamos la profundidad que se abre en nuestra alma y la proyección de una vida humana que es capaz de dar, de sufrir, de sentir lo que no siempre está en condiciones de reconocer...
Muchas veces nos parece que no oramos, que nuestra oración no existe o que andamos secos y perdidos, distraídos en horas sin destino. Y es que hemos olvidado la presencia de lo que no se mide, hemos olvidado lo que nos supera, no acertamos a ver en la transparencia del "secreto inefable" que es nuestra morada. En suma, no guardamos nada en archivos, en realidad vivimos en el Corazón de Dios. Y esto no puede definirse. Sólo a través, y por la experiencia de la compasión y de la misericordia, logramos sobrepasar esos límites que nos atenazan y nos conducen a dudar de la fecundidad de los pasos de ayer y de hoy...
Es el momento de meditar todo esto y, en la luminosa soledad de nuestro espíritu, descubrir el tesoro que, cada vez, se renueva y es mayor.

Alberto E. Justo

martes, 10 de mayo de 2011

peregrino en libertad

Perseverar en la senda comporta adentrarse en su secreto... En la senda que solamente nuestros pasos trazan. No se trata de otros caminos donde solamente cuenta la "imitación", se trata, en cambio, de la creación en la libertad, que es una experiencia siempre nueva y audaz.
Cuando el corazón se abre y se despeja ese horizonte de la Aurora indescriptible, percibimos un llamado que no admite mengua alguna. Entonces toda la vida, todo lo "andado" en distintas rutas que parecían sin destino, adquiere su sentido y su admirable unidad y armonía...
¡Canto que no te detienes ni puedes callar tu nueva armonía!
La sorpresa es grande... Pensábamos que ya estábamos por llegar... Pero nuestros propios pasos, decimos, nos enseñan pasar más allá.
Quien reposa de verdad en Dios descubre que nada ni nadie podrá detenerlo jamás.

Alberto E. Justo

sábado, 7 de mayo de 2011

Alégrate cuando es secreto

Y si descubres lo inesperado... Si, por fin, llegas a dar (en el Fuego, en el Viento, en el Mar, en todos los Cielos) con la respuesta que sueñas... Si intuyes HOY más allá... Entonces ¡CALLA! Quédate morando en el secreto, que no te da Dios las maravillas de su gracia para que publiques nada, sino para que guardes en Su Corazón, que es tuyo, el Misterio de la intimidad. No pretendas explicar, ni siquiera te expliques, no hagas comentarios; simplemente deja que la música suene, que la melodía ascienda según su siempre nueva armonía...
Nada es tan grande y tan expansivo en esferas sublimes como el Secreto... Lo mayor sólo luce así escondido. Tendrás mil tentaciones y otras tantas sugerencias para decir, hablar de cosas, comunicar esto o aquello. Y es cierto que creemos estar llamados a ello... Pero esta vez, cuando las fronteras quedaron lejos, más allá del mar, vuélvete silencioso y aprende a llorar.
¿Qué más decir? Simplemente, simplemente: deja. Deja ser el Ser. Sé...

Alberto E. Justo

jueves, 5 de mayo de 2011

Despierte el viandante más allá de su "entorno"

La "cuestión" no es ociosa. Volvemos sobre nuestros pasos para meditar, otra vez, acerca de nuestra verdadera vocación ¡tantas veces escondida aún para los que la hemos recibido!
Es imposible que la vida de una persona quede atrapada por anillos institucionales y no sea otra cosa que lo que encuadran normas y leyes, o caprichos de los que se tienen por caudillos. En vez de repetir "lugares comunes" es preciso ir más hondo...
La vida y la vocación de la persona es esto: "personal" y trascendente. Supera los márgenes que el mundo y la historia tejen. Está, siempre, más allá de las determinaciones estructurales, locales o lo que se quiera. Es el Misterio del Espíritu que no solamente "labra" sino GESTA. El espíritu de la persona, nuestro espíritu, es un "fuego descendido" cuya "llama" no conoce techo ni límite. Arde de abajo hacia arriba y con él lo que lo sustenta, su base, se levanta y se convierte en himno y vida fecunda hacia las alturas. Cuerpo y alma abrasados por el espíritu ascienden y hallan en semejante ascenso su destino y su sentido.
Por eso la persona del peregrino buscará su vocación verdadera más allá de las "determinaciones" que, como polvo del camino, se le hayan pegado a través del tiempo. Tal vez las desilusiones y los desengaños lo ayuden a descubrir más allá y más profundo; y salvar su vida del estrecho "lager" que las instituciones enfermas hoy pretenden imponer por todas partes...
Perseveremos en la búsqueda del tesoro escondido sin pausa y sin temor.

Alberto E. Justo

martes, 3 de mayo de 2011

Sueño que es Verdad

Hay una Fuente en tu corazón... No te asusten ni temas tus sueños. ¿Por qué? ¿No sabes que recibirás infinitamente más de lo que deseas? ¿No sospechas que, de algún modo, ya tienes lo que siempre buscas? ¿En qué "nivel" te encuentras hoy?
Si te animas a descender por aquellos caminos que trazas y que sólo conoce el que se atreve por ellos... Entonces quedarás admirado, aunque falte esa dura comprobación que por aquí y por allá pretendemos.
La Fuente del corazón y de la vida. Descansa en ella sin dudar. No temas. No te espante el fracaso y la contrariedad. Puedes levantar más la altura de tu vuelo. ¿No te imaginabas semejante cosa? Siempre puedes ir más alto. Siempre puedes cavar más hondo. Y lo más increíble es que así lo has hecho siempre sin darte cuenta.
El camino trazado no es vano, nunca es vano, sobre todo cuando te vuelves, cuando sea, a ese centro que sueñas y que, sin embargo ES.
Entonces repitamos: "Corazón de Jesús, Corazón de mi corazón, Amor Infinito, en ti confío."

Alberto E. Justo

sábado, 30 de abril de 2011

En Cristo no recibimos una "manera" sino la vida.

¡¡Felices Pascuas a todos los amigos lectores!!

En todas las cosas hay luz y belleza... No nos puede faltar esa puerta abierta a lo que escapa de nuestra mirada. Lo que imaginamos, lo que suponemos tan lejos, está, en realidad, muy cerca. Más todavía, es inmediato en nuestro espíritu.
En todas las cosas, en todos los acontecimientos, también en el dolor, nos alcanza una fecundidad no sospechada que se desprende de la misma vida. El modo de recibirla, de realizarla, es ir siempre más allá, sin porqué ni modo. Ni normas, ni razones: el corazón late y la vida nos es dada en abundancia. Una inmensa Fuente surge en lo profundo y allí está la identidad verdadera que tanto buscamos en los caminos sin destino...

Alberto E. Justo

viernes, 8 de abril de 2011

El mensaje de siempre

"No temas." Es lo mismo que decir ahora: no pierdas tu ritmo y tu camino. Si pretendes mucho, obtienes poco, si lamentas las ausencias se vuelven éstas más lejanas... Valora lo que siempre está en tu corazón, porque ese es el perpetuo respirar de tu vida, donde nada se pierde porque todo y mil veces todo se halla en el Corazón de Dios. No vaciles, ni dudes. Es cierto que las circunstancias exteriores pueden parecer abrumadoras y dañar los mejores entusiasmos. Es cierto. Sin embargo los caminos exteriores no tienen la importancia que les atribuimos. Afirmamos lo que sigue: las equivocaciones y los errores no impiden llegar a destino. Todo lo que acontece puede servir a arribar por fin a una meta trascendente, que supera los límites de la expresión, del lenguaje, de las ilusiones, de los consensos, de lo que se dice y aún de lo que se tiene por verdadero. Si erraste ayer ¡no importa! Encamínate hoy, de nuevo, hacia las metas más altas, supera tiempos espacios y lugares... Ya te encuentras más allá. Eres libre, lo fuiste siempre, aunque tantas veces te descubrieras perplejo por la falta de comprensión de tu ambiente. ¡Recuerda! Estás más allá. Tu vocación no está determinada por lugares comunes, ni por reglamentos. Tu vocación es profunda y tu vida, muchas veces, topará con lo de fuera, pero NO ES ESO, tu vida no depende de lo de fuera. En suma, sé valiente y ten coraje. El Señor dijo a Juliana de Norwich: "Todo acabará bien". Es verdad. Respira y continúa tu camino. Alberto E. Justo