Pues nada. Nada más que abrir tu casa y morada a Aquél que viene, que ya está...
Una suerte de frenesí acapara a los incautos que creen crecer en la vida a fuerza de "hacer cosas". Y desesperan, porque enseguida comparan sus máscaras y figuras, sin salir más allá...
Ante tanta insatisfacción y vacío con "obras propias" es preciso levantar los ojos al cielo y buscar una altura nueva y fecunda, que sólo viene de Dios.
Descubrir un horizonte más grande, un panorama renovador que sólo se alcanza en la contemplación y en el silencio. El estudio y la meditación son un respiro necesario para remontar vuelo...
Es claro que no hallaremos excesivas compensaciones, de esas que quiere, a toda costa, el "ego" inquieto. Pero se nos brindará una fecundidad no posesiva, no proyectada ni artificial, sino real y verdadera.
Testigos, pues, desbordados por el amor de Dios...
Alberto E. Justo
jueves, 6 de noviembre de 2014
miércoles, 5 de noviembre de 2014
no llevas máscaras
Es así: la vocación contemplativa, la vocación profunda no lleva máscaras. A pesar de los sacudones o de los lejanos murmullos de las calles y plazas, el peregrino ha de vivir sin máscaras ni mentiras, aunque oculto a la curiosidad insana del mundo.
Porque la REALIDAD resplandece en el secreto silencio.
En silencio y paz te abandonas. Sí, a pesar de los riesgos e incomprensiones; a pesar de las agitaciones y de las tormentas. Porque todo eso que resuena no existe...
Tú y tu secreto, tú eres más allá. O ¡tan inmediato! si prefieres. Tan YA y AHORA.
Quédate, reposa siempre en mayor sosiego. Dirás el Nombre cada vez más adentro. Abrirás la puerta que no distingues muy bien. Pero ¡quédate y afírmate en Aquél que crees que duerme ahora! No ejecutes esto o aquello, no te desvíes por lo que dicen por ahí...
Mira la Luz que arde en lo alto y en lo profundo, es tu mismo Corazón. No sabremos expresarlo ni explicarlo, pero "es".
Alberto E. Justo
Porque la REALIDAD resplandece en el secreto silencio.
En silencio y paz te abandonas. Sí, a pesar de los riesgos e incomprensiones; a pesar de las agitaciones y de las tormentas. Porque todo eso que resuena no existe...
Tú y tu secreto, tú eres más allá. O ¡tan inmediato! si prefieres. Tan YA y AHORA.
Quédate, reposa siempre en mayor sosiego. Dirás el Nombre cada vez más adentro. Abrirás la puerta que no distingues muy bien. Pero ¡quédate y afírmate en Aquél que crees que duerme ahora! No ejecutes esto o aquello, no te desvíes por lo que dicen por ahí...
Mira la Luz que arde en lo alto y en lo profundo, es tu mismo Corazón. No sabremos expresarlo ni explicarlo, pero "es".
Alberto E. Justo
En medio de la tempestad
¿Te animas? Porque el caos que impera en estos días y en estas horas evoca una tempestad en medio del océano...
¿Alzaste los muros de tu jardín? Parece más fácil que conducir una débil embarcación en el mar agitado...
El huero activismo de nuestro tiempo es más inaceptable, desde luego, que un "mar agitado"...
¿Dejar que la tormenta pase? ¿Pasará la tormenta?
Lo más terrible es que hay quienes aman esas tormentas, sin darse cuenta que, tarde o temprano, quedarán ahogados en el abismo.
Quien camina sin rumbo, por el sólo afán de andar, perdido el norte y el sentido, no halla refugio ni puede encontrar nada. Sólo tiene ese ego enorme que lo aprisiona y lo empuja por aquí o por allá. ¡Y qué terrible cuando la persona dispersa y confundida pretende justificarse con "misiones" o fundamentos gestados en el engaño o en la mentira!
¿Quieres huir de los enemigos que ´"pueblan los aires" y sólo quieren el mundo por ambición y por envidia? Es muy difícil responder con eficacia ante el asalto en la noche obscura... En el reino de las sombras impera la confusión más extrema...
Sólo Uno puede salvar. Ahora mismo parece dormir en la barca agitada por el viento... Pero no está ausente. Aún podemos aferrarnos a Él...
Alberto E. Justo
¿Alzaste los muros de tu jardín? Parece más fácil que conducir una débil embarcación en el mar agitado...
El huero activismo de nuestro tiempo es más inaceptable, desde luego, que un "mar agitado"...
¿Dejar que la tormenta pase? ¿Pasará la tormenta?
Lo más terrible es que hay quienes aman esas tormentas, sin darse cuenta que, tarde o temprano, quedarán ahogados en el abismo.
Quien camina sin rumbo, por el sólo afán de andar, perdido el norte y el sentido, no halla refugio ni puede encontrar nada. Sólo tiene ese ego enorme que lo aprisiona y lo empuja por aquí o por allá. ¡Y qué terrible cuando la persona dispersa y confundida pretende justificarse con "misiones" o fundamentos gestados en el engaño o en la mentira!
¿Quieres huir de los enemigos que ´"pueblan los aires" y sólo quieren el mundo por ambición y por envidia? Es muy difícil responder con eficacia ante el asalto en la noche obscura... En el reino de las sombras impera la confusión más extrema...
Sólo Uno puede salvar. Ahora mismo parece dormir en la barca agitada por el viento... Pero no está ausente. Aún podemos aferrarnos a Él...
Alberto E. Justo
lunes, 3 de noviembre de 2014
Levantar los muros del jardín
Sin alzar las fronteras, sin elevar los muros que circundan nuestro jardín, caemos víctimas de invasores y cazadores furtivos que rodean "como leones rugientes" nuestra heredad.
Arte maravillosa y defensiva, harto necesaria en los días que corren. Porque el sitio o el asalto a nuestro alrededor es más tenaz y furioso que nunca.
Incluso dentro de monasterios, en los lugares de recogimiento, en retiros o en valles y montañas, llegan los gritos y las porfías de los merodeadores, generalmente todos armados de buenas razones y de excelentes títulos...
-¿Cómo, no te enteras?- oímos con frecuencia bajo una mirada de desprecio. O el dolor por un rechazo o una burla que el mundo propina según la ambición o el gusto del poder buscado.
No, no es posible caer sin más. Lo propio del fuerte es resistir, saber resistir con las armas de la Gracia y de la experiencia, para que su ámbito no sea ultrajado por estilos o maneras a la moda...
Nada ni nadie puede violar la soledad... ¿Hay, acaso, mayor fuerza que la mirada de Cristo Jesús elevada al Padre en la Pasión? ¡Mirada transparente, absolutamente sincera, en abandono ejemplar!
Los muros del jardín se elevan en la misma medida en que nos desprendemos o desapegamos y dejamos correr o pasar lo que ni es ni cuenta. Pero aún cuando quedáramos empeñados, por caridad, en tantas ocasiones, la soledad interior es inviolable como es inefable la mirada de Dios.
Alberto E. Justo
Arte maravillosa y defensiva, harto necesaria en los días que corren. Porque el sitio o el asalto a nuestro alrededor es más tenaz y furioso que nunca.
Incluso dentro de monasterios, en los lugares de recogimiento, en retiros o en valles y montañas, llegan los gritos y las porfías de los merodeadores, generalmente todos armados de buenas razones y de excelentes títulos...
-¿Cómo, no te enteras?- oímos con frecuencia bajo una mirada de desprecio. O el dolor por un rechazo o una burla que el mundo propina según la ambición o el gusto del poder buscado.
No, no es posible caer sin más. Lo propio del fuerte es resistir, saber resistir con las armas de la Gracia y de la experiencia, para que su ámbito no sea ultrajado por estilos o maneras a la moda...
Nada ni nadie puede violar la soledad... ¿Hay, acaso, mayor fuerza que la mirada de Cristo Jesús elevada al Padre en la Pasión? ¡Mirada transparente, absolutamente sincera, en abandono ejemplar!
Los muros del jardín se elevan en la misma medida en que nos desprendemos o desapegamos y dejamos correr o pasar lo que ni es ni cuenta. Pero aún cuando quedáramos empeñados, por caridad, en tantas ocasiones, la soledad interior es inviolable como es inefable la mirada de Dios.
Alberto E. Justo
domingo, 2 de noviembre de 2014
panorama abierto
La "memoria" trae a la conciencia un paisaje libremente elegido: extendido, bajo el cielo, abierto en el mar, sin medidas... Estas indudables aperturas interiores otorgan un gran gozo cuando nos hemos ejercitado en ellas, buscando, más allá de sus límites, horizontes que, tal vez, ya no tenemos delante.
Pero "aquello" que alguna vez contemplamos o logramos crear en nuestro interior está presente en nosotros y es símbolo de realidades más profundas. Porque ningún paisaje acaba en sí mismo y siempre es mensaje de liberación.
Pero lo mismo acontece con una obra de arte, cualquiera sea. Entonces lo recibido por nuestros sentidos nos dice que hemos de pasar más allá.
Días pasados hablábamos de un "bello claustro"... Podríamos decir lo mismo de esos instantes de silencio y de paz que, a veces, se suceden en las jornadas de nuestro camino. Se trata de un apertura hacia lo alto que puede actuarse también en las horas de dolor.
Es indudable que un bello claustro evoca inmediatamente un género de vida que se orienta a la bienaventuranza eterna. Son los acordes primeros de una obertura que, poco a poco, abre otras puertas hasta llegar a la realidad inefable e inexpresable.
¿Qué decir de los ojos transparentes y orantes, que pintó el Greco, en la imagen del Salvador portando la cruz? Ojos elevados al Padre, como en el "Expolio", por encima de esa terrible multitud ruidosa y opresora que lo despojaba de todo...
Sea el orante testigo y consciente de esta tragedia... Y eleve decididamente su espíritu sobre la necedad y torpeza circundantes. Insisto en que ha de ser posible, sobre todo cuando suplicamos, nosotros con Él, al Padre la gracia del silencio y de la paz.
Alberto E. Justo
Pero "aquello" que alguna vez contemplamos o logramos crear en nuestro interior está presente en nosotros y es símbolo de realidades más profundas. Porque ningún paisaje acaba en sí mismo y siempre es mensaje de liberación.
Pero lo mismo acontece con una obra de arte, cualquiera sea. Entonces lo recibido por nuestros sentidos nos dice que hemos de pasar más allá.
Días pasados hablábamos de un "bello claustro"... Podríamos decir lo mismo de esos instantes de silencio y de paz que, a veces, se suceden en las jornadas de nuestro camino. Se trata de un apertura hacia lo alto que puede actuarse también en las horas de dolor.
Es indudable que un bello claustro evoca inmediatamente un género de vida que se orienta a la bienaventuranza eterna. Son los acordes primeros de una obertura que, poco a poco, abre otras puertas hasta llegar a la realidad inefable e inexpresable.
¿Qué decir de los ojos transparentes y orantes, que pintó el Greco, en la imagen del Salvador portando la cruz? Ojos elevados al Padre, como en el "Expolio", por encima de esa terrible multitud ruidosa y opresora que lo despojaba de todo...
Sea el orante testigo y consciente de esta tragedia... Y eleve decididamente su espíritu sobre la necedad y torpeza circundantes. Insisto en que ha de ser posible, sobre todo cuando suplicamos, nosotros con Él, al Padre la gracia del silencio y de la paz.
Alberto E. Justo
sábado, 1 de noviembre de 2014
quizá dudamos demasiado
No faltan los momentos cuando el dolor o la incertidumbre ensombrecen las jornadas... El "mundo circundante" teme y contagia temores y sobresaltos...
Con toda convicción y deseo es nuestro camino vivir y exhortar la mayor confianza en Aquél que es Presencia y Misericordia...
Es verdad que nuestra fragilidad se apodera de nuestros pensamientos y géstanse representaciones de todo tipo velando las horas mejores y turbando la paz.
Es preciso hablar y pensar menos. Callar las impertinencias cuando sacuden el camino y hacen temblar la tierra que pisamos...
Que la oración cotidiana sea un oasis de paz. Que la leve y suave brisa acaricie todos los instantes. La fortaleza en una resistencia elevada brota de la Gracia. Confianza en la Aurora...
"Señor JesuCristo, Hijo de Dios Vivo, ten piedad de mi pecador."
Alberto E. Justo
Con toda convicción y deseo es nuestro camino vivir y exhortar la mayor confianza en Aquél que es Presencia y Misericordia...
Es verdad que nuestra fragilidad se apodera de nuestros pensamientos y géstanse representaciones de todo tipo velando las horas mejores y turbando la paz.
Es preciso hablar y pensar menos. Callar las impertinencias cuando sacuden el camino y hacen temblar la tierra que pisamos...
Que la oración cotidiana sea un oasis de paz. Que la leve y suave brisa acaricie todos los instantes. La fortaleza en una resistencia elevada brota de la Gracia. Confianza en la Aurora...
"Señor JesuCristo, Hijo de Dios Vivo, ten piedad de mi pecador."
Alberto E. Justo
sosiego y lucha, lucha y sosiego...
El "mundo" levanta olas inmensas de todo tipo para que los viandantes y peregrinos descarrilen y caigan. Sobre todo para que permanezcan caídos o detenidos por luchas o polémicas, en infinitas discusiones acerca de lo que se debe hacer y de lo que no...
En tantas ocasiones nos vemos casi obligados a cubrir las brechas abiertas en la nave para evitar un naufragio... Y el tiempo perdido es mucho, porque la línea horizontal es implacable.
Sin embargo, lo acentuamos una vez más, esa dimensión no es la nuestra. Hemos sido llamados hacia esferas más altas, a pesar de que no cesan los ecos y noticias que provienen del otro lado de la frontera.
Tal vez porque la oración en la noche oscura (y también agitada) nos da algo que no podemos alcanzar de otro modo...
La soledad no se puede "perder". Se crece en ella aunque los factores exteriores pretendan otra cosa.
Percíbense los truenos de tormentas lejanas... Es verdad que nos mienten para que las sintamos harto cercanas. La mirada serena, la adhesión plena a la presencia más alta en el corazón son nuestro camino y nuestra realidad.
Alberto E. Justo
En tantas ocasiones nos vemos casi obligados a cubrir las brechas abiertas en la nave para evitar un naufragio... Y el tiempo perdido es mucho, porque la línea horizontal es implacable.
Sin embargo, lo acentuamos una vez más, esa dimensión no es la nuestra. Hemos sido llamados hacia esferas más altas, a pesar de que no cesan los ecos y noticias que provienen del otro lado de la frontera.
Tal vez porque la oración en la noche oscura (y también agitada) nos da algo que no podemos alcanzar de otro modo...
La soledad no se puede "perder". Se crece en ella aunque los factores exteriores pretendan otra cosa.
Percíbense los truenos de tormentas lejanas... Es verdad que nos mienten para que las sintamos harto cercanas. La mirada serena, la adhesión plena a la presencia más alta en el corazón son nuestro camino y nuestra realidad.
Alberto E. Justo
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