Y sabemos muy bien que es harto frecuente. Se agolpan las cuestiones y las "ilusiones" aguardando lo que -aparentemente- no llega. Por ello insistimos, esperando siempre contra toda esperanza, en la pregunta, en la interrogación que brota de lo profundo, para dar, no tanto con una respuesta, cuanto con el secreto o el tesoro escondido, que nos brinda la apertura deseada más allá...
Y preguntamos por no sé qué "identidad", tal vez para huir de la asfixia, de la repetición de las mismas necedades, en ansia por una liberación auténtica.
Por ello es necesario preguntar de nuevo: -¿quién soy? Es fácil responder acerca del "lugar" en el que accidentalmente "estoy". Pero aquí buscamos el secreto que está más allá. ¡¡Quién soy!!
Hemos hallado un camino, en el corazón de una brecha.
No soy, ciertamente, lo que dicen o lo que piensan los"otros". Esos "otros" que pretenden conclusiones en el estilo más vulgar, repitiendo y repitiendo en ecos de la fama un aplauso o un examen mal aprobado.
No; caminamos en realidad en la soledad del desierto sin fronteras cuando ya nada vemos, ni podemos distinguir... ¡Santa Soledad del mayor de los desiertos, cuando no podemos descubrir sentido ni definiciones, cuando no hay "estructura" que sirva ni que señale algún derrotero!
Ahora quedemos en los latidos del corazón profundo. Algo ha de despertar, algo ya despierta... Y nada más.
Alberto E. Justo
miércoles, 6 de julio de 2016
martes, 5 de julio de 2016
camino monástico, camino del silencio
La Voz que nos llama resuena en dimensiones cada vez más elevadas..., pero nunca más lejanas. Por el contrario, la invitación es siempre más íntima y más profunda, más honda, como no lo podemos sospechar.
El camino de la soledad y del silencio no puede quedar encerrado en ninguna estructura, ni limitarse... El camino es de "confianza" y fecundo abandono y no se pierde jamás.
El hombre, el peregrino, quisiera muchas veces destacarse o hacerse valer en definiciones o estadios a fin de obtener distintos grados o relieves. Pero el "desierto" de de otra índole y por el desierto nos lleva Dios.
Sí, en efecto, una vocación que parece lejana y es la más cercana e inmediata. Ahora la "fuga" es un encuentro que todo lo trasciende y todo supera.
Alberto E. Justo
El camino de la soledad y del silencio no puede quedar encerrado en ninguna estructura, ni limitarse... El camino es de "confianza" y fecundo abandono y no se pierde jamás.
El hombre, el peregrino, quisiera muchas veces destacarse o hacerse valer en definiciones o estadios a fin de obtener distintos grados o relieves. Pero el "desierto" de de otra índole y por el desierto nos lleva Dios.
Sí, en efecto, una vocación que parece lejana y es la más cercana e inmediata. Ahora la "fuga" es un encuentro que todo lo trasciende y todo supera.
Alberto E. Justo
viernes, 1 de julio de 2016
En algún bello escondite...
Buscamos nuevamente el camino que no desengaña. Porque nuestro gusto sólo se halla en Dios...
Es curioso, nada nos conforma. Todo parece pasajero y carente de belleza.
¿Es posible, por gracia de Dios, hallar el secreto santuario que introduce directamente en la intimidad divina y en Su presencia?
Es hora de todo lo que nos supera. Aunque parezca una ilusión lo más real y profundo late en nuestro corazón ya, ahora, en este instante.
Alberto E. Justo
Es curioso, nada nos conforma. Todo parece pasajero y carente de belleza.
¿Es posible, por gracia de Dios, hallar el secreto santuario que introduce directamente en la intimidad divina y en Su presencia?
Es hora de todo lo que nos supera. Aunque parezca una ilusión lo más real y profundo late en nuestro corazón ya, ahora, en este instante.
Alberto E. Justo
jueves, 30 de junio de 2016
Sin temor y sin temblor
A pesar del rigor de la "hora" y de la terrible proximidad de quienes no saben, ni podrán saber... La sabiduría es silenciosa y poderosa. No se entrega a cualquier pasante ni a cualquier curioso. La sabiduría -una vez más- es discreción, pudor y silencio.
Hoy topamos con quienes saben muy poco y creen saber muchísimo. No podemos quejarnos por la ausencia de mediocres que llenan el aire, los aires, de sandeces e impertinencias.
Parece que el pobre hombre necesita dominar y someter, de lo contrario se tiene por un infeliz. Pero aquél sujeto que cree "saber" es, casi siempre, un peligroso ignorante.
-Medita, hermano, medita- busca en tu corazón esa trascendencia que se escapa, porque sólo te animas en los "lodazales", en lo que se dice, en lo que imponen las "modas" cada vez más ridículas.
Deja y vete lejos. No embadurnes tu calzado nuevo
Alberto E. Justo.
Hoy topamos con quienes saben muy poco y creen saber muchísimo. No podemos quejarnos por la ausencia de mediocres que llenan el aire, los aires, de sandeces e impertinencias.
Parece que el pobre hombre necesita dominar y someter, de lo contrario se tiene por un infeliz. Pero aquél sujeto que cree "saber" es, casi siempre, un peligroso ignorante.
-Medita, hermano, medita- busca en tu corazón esa trascendencia que se escapa, porque sólo te animas en los "lodazales", en lo que se dice, en lo que imponen las "modas" cada vez más ridículas.
Deja y vete lejos. No embadurnes tu calzado nuevo
Alberto E. Justo.
Santa Fuga
¿Cómo huir de tanta necedad y desaciertos? ¡pregunta confusa y audaz! Yo te diré en pocas palabras cuál deba ser la lucha de los peregrinos hoy...
Si te has atado en esas feroces estructuras, caracterizadas por lazos y reglamentos, por tradiciones infinitas como aquellas de los hijos de Hillel... Suéltalas y suéltate. Es preferible llorar...
Si conservas el ánimo y la decisión de buscar y de encontrar la verdad: tendrás un bellísimo y dignísimo panorama abierto, un camino que hará fecundas hasta tus derrotas.
Te recordaré un texto, nada menos que de nuestro Lope de Vega:
"A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos
No sé qué tiene el aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo,
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan
fácilmente me defiendo,
pero no puedo guardarme
de lo peligros de un necio.
..........................................
Y dejamos aquí la cita para seguir meditando en silencio, más allá...
Alberto E. Justo
Si te has atado en esas feroces estructuras, caracterizadas por lazos y reglamentos, por tradiciones infinitas como aquellas de los hijos de Hillel... Suéltalas y suéltate. Es preferible llorar...
Si conservas el ánimo y la decisión de buscar y de encontrar la verdad: tendrás un bellísimo y dignísimo panorama abierto, un camino que hará fecundas hasta tus derrotas.
Te recordaré un texto, nada menos que de nuestro Lope de Vega:
"A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos
No sé qué tiene el aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo,
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan
fácilmente me defiendo,
pero no puedo guardarme
de lo peligros de un necio.
..........................................
Y dejamos aquí la cita para seguir meditando en silencio, más allá...
Alberto E. Justo
¿Aún más allá?
El monasterio está en el corazón... Avanzamos por el Desierto, siempre más extenso, en la búsqueda del "hogar escondido", de la "celda amable", del "lugar inviolable", pleno de luz y de silencio.
Y parece alejarse semejante "destino"... ¿Por qué? Caminar y caminar "sin destino"... ¿Entonces?
El monasterio, ese claustro de paz, no está aquí, ni allí... Descendiendo de viejas montañas nos ilusionamos con hallar lo que nunca se halla fuera.
Caminaba yo, una vez por populosa y ruidosa avenida. Y me decía: -esto ha de acabar alguna vez... Pero era demasiado grande. En cambio, sentado como los antiguos monjes, en pequeña espera, descubrí estar demasiado cerca...
Y me dije, y me digo, aguarda con gozo la mayor respuesta. Sabemos que caminamos a la Eternidad, YA en la Eternidad.
Alberto E. Justo
Y parece alejarse semejante "destino"... ¿Por qué? Caminar y caminar "sin destino"... ¿Entonces?
El monasterio, ese claustro de paz, no está aquí, ni allí... Descendiendo de viejas montañas nos ilusionamos con hallar lo que nunca se halla fuera.
Caminaba yo, una vez por populosa y ruidosa avenida. Y me decía: -esto ha de acabar alguna vez... Pero era demasiado grande. En cambio, sentado como los antiguos monjes, en pequeña espera, descubrí estar demasiado cerca...
Y me dije, y me digo, aguarda con gozo la mayor respuesta. Sabemos que caminamos a la Eternidad, YA en la Eternidad.
Alberto E. Justo
miércoles, 29 de junio de 2016
El Sol en el corazón
El sol en el corazón resplandece en un nuevo monasterio, que no debe su existencia a proyectos o decisiones humanas. Nos lleva el Señor por el camino que es humano y descubrimos en su silencio e inabarcabilidad los horizontes más insospechados. Porque, en efecto, no podemos, nunca podremos, ceñirnos con gruesas cadenas o lazos.
¡Saltarán por los aires las torpezas!
Yo sigo aguardando la muerte y, con ella, el cumplimiento de las más variadas ilusiones. NO TEMAS, NO TEMAS, repite la Voz de lo alto. No dudes, aquiétate y reposa en el Corazón de Cristo.
Alberto E. Justo
¡Saltarán por los aires las torpezas!
Yo sigo aguardando la muerte y, con ella, el cumplimiento de las más variadas ilusiones. NO TEMAS, NO TEMAS, repite la Voz de lo alto. No dudes, aquiétate y reposa en el Corazón de Cristo.
Alberto E. Justo
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