El "sudor de nuestra frente" se nutre en mil ocasiones y oportunidades, de esas que no descubrimos en un instante. Percibimos, sí, la fatiga, y no acertamos a responder acerca del cansancio o de la experiencia de una derrota...
Y, sin embargo, la carencia de resultados inmediatos, la demora de cualquier éxito, ha de llegar a nuestras horas como una bendición de Dios.
Hace tal vez algunos instantes festejábamos nuestras tareas, hasta que las sombras de la noche nos entregaron la vanidad de tantas cosas y la desaparición de esas ilusiones que pretenden elevar nuestras vidas.
Ahora el escenario, el inmenso escenario, tiene decorados muy diversos. Allá, al fondo, un telón azul, muy fuerte, nos recuerda un pedazo de cielo que ya no está.
Los "decorados" engañan desde luego. Por eso elevamos el corazón más allá de fantasmas e ilusiones, sin llegar a adivinar lo que está más lejos... (¿o más cerca?)
Es verdad que las sombras velan, pero -también- revelan. Lo que hasta ayer juzgábamos luminoso, hoy desaparece...
Y es que la luz, la luz verdadera, no engaña, a pesar de los discursos de los necios.
Es la Mirada Divina que permanece en nuestro corazón, porque lo que se nos antojaba ausente ya es, sin duda, presente.
Alberto E. Justo
domingo, 10 de julio de 2016
viernes, 8 de julio de 2016
En la búsqueda está el "encuentro"
¿Cómo liberarnos de las angustias o de los apresuramientos de esta hora, cuando todo parece borrarse por su misma aceleración?
Nos sabemos llamados a un horizonte, a más allá de un horizonte, a superar fronteras y alturas...
Es necesario ver y descubrir, abrazar y subir, no quedar detenidos, sino proseguir esa búsqueda que parece no acabar.
Pero acaba...
Insisto en descubrir la grandeza verdadera...
Alberto E. Justo
Nos sabemos llamados a un horizonte, a más allá de un horizonte, a superar fronteras y alturas...
Es necesario ver y descubrir, abrazar y subir, no quedar detenidos, sino proseguir esa búsqueda que parece no acabar.
Pero acaba...
Insisto en descubrir la grandeza verdadera...
Alberto E. Justo
jueves, 7 de julio de 2016
la "grandeza verdadera"
El día que descubras tu verdadera grandeza... Ya no precisarás otras cosa que "aquello"...
Descubre pues el secreto admirable. No tienes que mendigar nada... Ya lo tienes todo o, en realidad, ya eres lo que eres, más allá de cualquier frontera. Llena tu corazón en la Única Fuente...
¿Quieres saber quién eres? Olvida los intermediarios y las razones. No te detengan reparos ni dudas. Nadie puede darte lo que no se da ni lo que no eres. ¡Nadie te dará lo que no eres por más antojos y caprichos que se esgriman!
Algunos invocan mejores "condiciones de lectura". Otros se hunden en un terrible piélago para... "más poder"... Pero tú eres poseído por un Bien Infinito, ¡apártate de lo que no es!
Alberto E. Justo
Descubre pues el secreto admirable. No tienes que mendigar nada... Ya lo tienes todo o, en realidad, ya eres lo que eres, más allá de cualquier frontera. Llena tu corazón en la Única Fuente...
¿Quieres saber quién eres? Olvida los intermediarios y las razones. No te detengan reparos ni dudas. Nadie puede darte lo que no se da ni lo que no eres. ¡Nadie te dará lo que no eres por más antojos y caprichos que se esgriman!
Algunos invocan mejores "condiciones de lectura". Otros se hunden en un terrible piélago para... "más poder"... Pero tú eres poseído por un Bien Infinito, ¡apártate de lo que no es!
Alberto E. Justo
miércoles, 6 de julio de 2016
oración incesante...
¿Cómo arrodillarme, Señor, y permanecer cada segundo en el silencio de tu Corazón, sin apartarme jamás? Una pregunta y mil preguntas que superan y trascienden cualquier respuesta... Y sólo digo y clamo :-¡Ven Señor Jesús! No tardes...
¿Hay algo que añadir a la ...vida? La intimidad profunda en el Espíritu ¡tan poco valen las palabras!
Alberto E. Justo
¿Hay algo que añadir a la ...vida? La intimidad profunda en el Espíritu ¡tan poco valen las palabras!
Alberto E. Justo
Cuando la pregunta no obtiene respuesta
Y sabemos muy bien que es harto frecuente. Se agolpan las cuestiones y las "ilusiones" aguardando lo que -aparentemente- no llega. Por ello insistimos, esperando siempre contra toda esperanza, en la pregunta, en la interrogación que brota de lo profundo, para dar, no tanto con una respuesta, cuanto con el secreto o el tesoro escondido, que nos brinda la apertura deseada más allá...
Y preguntamos por no sé qué "identidad", tal vez para huir de la asfixia, de la repetición de las mismas necedades, en ansia por una liberación auténtica.
Por ello es necesario preguntar de nuevo: -¿quién soy? Es fácil responder acerca del "lugar" en el que accidentalmente "estoy". Pero aquí buscamos el secreto que está más allá. ¡¡Quién soy!!
Hemos hallado un camino, en el corazón de una brecha.
No soy, ciertamente, lo que dicen o lo que piensan los"otros". Esos "otros" que pretenden conclusiones en el estilo más vulgar, repitiendo y repitiendo en ecos de la fama un aplauso o un examen mal aprobado.
No; caminamos en realidad en la soledad del desierto sin fronteras cuando ya nada vemos, ni podemos distinguir... ¡Santa Soledad del mayor de los desiertos, cuando no podemos descubrir sentido ni definiciones, cuando no hay "estructura" que sirva ni que señale algún derrotero!
Ahora quedemos en los latidos del corazón profundo. Algo ha de despertar, algo ya despierta... Y nada más.
Alberto E. Justo
Y preguntamos por no sé qué "identidad", tal vez para huir de la asfixia, de la repetición de las mismas necedades, en ansia por una liberación auténtica.
Por ello es necesario preguntar de nuevo: -¿quién soy? Es fácil responder acerca del "lugar" en el que accidentalmente "estoy". Pero aquí buscamos el secreto que está más allá. ¡¡Quién soy!!
Hemos hallado un camino, en el corazón de una brecha.
No soy, ciertamente, lo que dicen o lo que piensan los"otros". Esos "otros" que pretenden conclusiones en el estilo más vulgar, repitiendo y repitiendo en ecos de la fama un aplauso o un examen mal aprobado.
No; caminamos en realidad en la soledad del desierto sin fronteras cuando ya nada vemos, ni podemos distinguir... ¡Santa Soledad del mayor de los desiertos, cuando no podemos descubrir sentido ni definiciones, cuando no hay "estructura" que sirva ni que señale algún derrotero!
Ahora quedemos en los latidos del corazón profundo. Algo ha de despertar, algo ya despierta... Y nada más.
Alberto E. Justo
martes, 5 de julio de 2016
camino monástico, camino del silencio
La Voz que nos llama resuena en dimensiones cada vez más elevadas..., pero nunca más lejanas. Por el contrario, la invitación es siempre más íntima y más profunda, más honda, como no lo podemos sospechar.
El camino de la soledad y del silencio no puede quedar encerrado en ninguna estructura, ni limitarse... El camino es de "confianza" y fecundo abandono y no se pierde jamás.
El hombre, el peregrino, quisiera muchas veces destacarse o hacerse valer en definiciones o estadios a fin de obtener distintos grados o relieves. Pero el "desierto" de de otra índole y por el desierto nos lleva Dios.
Sí, en efecto, una vocación que parece lejana y es la más cercana e inmediata. Ahora la "fuga" es un encuentro que todo lo trasciende y todo supera.
Alberto E. Justo
El camino de la soledad y del silencio no puede quedar encerrado en ninguna estructura, ni limitarse... El camino es de "confianza" y fecundo abandono y no se pierde jamás.
El hombre, el peregrino, quisiera muchas veces destacarse o hacerse valer en definiciones o estadios a fin de obtener distintos grados o relieves. Pero el "desierto" de de otra índole y por el desierto nos lleva Dios.
Sí, en efecto, una vocación que parece lejana y es la más cercana e inmediata. Ahora la "fuga" es un encuentro que todo lo trasciende y todo supera.
Alberto E. Justo
viernes, 1 de julio de 2016
En algún bello escondite...
Buscamos nuevamente el camino que no desengaña. Porque nuestro gusto sólo se halla en Dios...
Es curioso, nada nos conforma. Todo parece pasajero y carente de belleza.
¿Es posible, por gracia de Dios, hallar el secreto santuario que introduce directamente en la intimidad divina y en Su presencia?
Es hora de todo lo que nos supera. Aunque parezca una ilusión lo más real y profundo late en nuestro corazón ya, ahora, en este instante.
Alberto E. Justo
Es curioso, nada nos conforma. Todo parece pasajero y carente de belleza.
¿Es posible, por gracia de Dios, hallar el secreto santuario que introduce directamente en la intimidad divina y en Su presencia?
Es hora de todo lo que nos supera. Aunque parezca una ilusión lo más real y profundo late en nuestro corazón ya, ahora, en este instante.
Alberto E. Justo
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