No nos admire repetir esta pregunta... Es lo propio insistir, como con la oración, hasta llegar a algo más que una respuesta.
El Señor repite: -no te detengas en frases o sentencias de lo que "se dice". Abraza, sin vacilar, mi Palabra... Abrázame a Mí.
Mi morada es ahora tu corazón. Es un secreto sublime: tú en Mí y Yo en tí... La vida contemplativa no es para "otra cosa". La vida contemplativa Soy Yo.
¿Qué puedes añadir? La vida contemplativa no consiste en lo que haces sino en la Vida que recibes.
Tu oración es Mi oración... No quiero tus "obras", te quiero a ti...
Sumérgete en mi Misericordia y no temas.
Alberto E. Justo
miércoles, 27 de julio de 2016
martes, 26 de julio de 2016
seguimos de camino
¡Señor!¿Dónde moras? Esta pregunta, que hicieron los discípulos al Señor Jesús, se repite por nosotros ahora, para descubrir nuestra morada, una vez más...
No dudamos en repetirla, no vacilamos en aceptar nuestro camino porque, antes que cualquier otra cosa, es Su camino...
El Señor nos dice: -ven y verás... Repito que nos llama, que nos dice "ven", como a Pedro cuando quiso caminar sobre el agua: -"ven."
Y comprobaremos la Gracia de la Fe, a pesar de vientos y sacudones, a pesar de las tempestades que desata este mundo.
Nuestra Morada es Él mismo, que ahora insiste: -ámame como eres. En suma: no vaciles ni temas, porque Yo Soy...
Alberto E. Justo
No dudamos en repetirla, no vacilamos en aceptar nuestro camino porque, antes que cualquier otra cosa, es Su camino...
El Señor nos dice: -ven y verás... Repito que nos llama, que nos dice "ven", como a Pedro cuando quiso caminar sobre el agua: -"ven."
Y comprobaremos la Gracia de la Fe, a pesar de vientos y sacudones, a pesar de las tempestades que desata este mundo.
Nuestra Morada es Él mismo, que ahora insiste: -ámame como eres. En suma: no vaciles ni temas, porque Yo Soy...
Alberto E. Justo
lunes, 25 de julio de 2016
¿Buscas alguna calificación o nombre nuevo?
Es posible que esta "tentación" se renueve con cierta frecuencia, porque el peregrino busca reparos o reconocimientos a través de los distintos parajes que supera...
Pero no hay que equivocarse y confundir un lugar o un tiempo con le realidad a la que estamos llamados, que supera todo lugar y todo tiempo.
¿Cómo convencernos, en efecto, rechazando toda duda y dejándonos levantar por encima de todo lo perecedero?
Atribuimos la condición de "absoluto" a aquello que no lo es y nos fatigamos en tareas que a nada conducen...
Despréndete del tiempo y del lugar eventual... Sumérgete ya en el Misterio que tu mismo eres, en el Misterio de Dios.
No se trata de este o de aquél monasterio, tampoco de esos "desiertos" que quedan en el camino...
Atiende ahora la Palabra que resuena en tu corazón: "Yo Soy."
Alberto E. Justo
Pero no hay que equivocarse y confundir un lugar o un tiempo con le realidad a la que estamos llamados, que supera todo lugar y todo tiempo.
¿Cómo convencernos, en efecto, rechazando toda duda y dejándonos levantar por encima de todo lo perecedero?
Atribuimos la condición de "absoluto" a aquello que no lo es y nos fatigamos en tareas que a nada conducen...
Despréndete del tiempo y del lugar eventual... Sumérgete ya en el Misterio que tu mismo eres, en el Misterio de Dios.
No se trata de este o de aquél monasterio, tampoco de esos "desiertos" que quedan en el camino...
Atiende ahora la Palabra que resuena en tu corazón: "Yo Soy."
Alberto E. Justo
domingo, 24 de julio de 2016
En la ermita escondida
¡Quédate, permanece en la ermita escondida que el Señor te regala! No la busques por allí, ni lejos, ni fuera, ni cerca siquiera. Está en todas partes y en todas partes la encuentras. Y, en todas partes, te guarda el Señor en ella.
Despréndete y deja caer todo aquello que no llevas... Guarda el secreto de tu corazón y habita simplemente adonde el Espíritu te eleva... Allí está tu hogar y tu morada...
No dudes, ni temas. No vaciles ni aguardes resultados sonoros, que ya no interesan...
Alberto E. Justo
Despréndete y deja caer todo aquello que no llevas... Guarda el secreto de tu corazón y habita simplemente adonde el Espíritu te eleva... Allí está tu hogar y tu morada...
No dudes, ni temas. No vaciles ni aguardes resultados sonoros, que ya no interesan...
Alberto E. Justo
sábado, 23 de julio de 2016
El "instante" siempre es nuevo
Pedimos perdón por nuestros pecados y suplicamos la Gracia del Señor. En un instante somos rescatados y perdonados, enseguida la Misericordia divina nos eleva.¿Dudamos acerca de tanta maravilla?
El Señor nos levanta, nos abraza, nos sostiene. Basta un instante para volver a casa...
Alberto E. Justo
El Señor nos levanta, nos abraza, nos sostiene. Basta un instante para volver a casa...
Alberto E. Justo
Un claustro, un paisaje
Siempre insistimos en imágenes que no se esfumen ni se alejen... Pero ha llegado la hora en que busquemos, sin pausa, no la "imagen" sino la misma Realidad. O como queramos llamarla. Porque hoy es aquí y es ahora. La Gracia de Dios no se esconde. Dios se vela para manifestarse más.
Si es el Señor, si es Él mismo ¿cómo representarlo o reemplazar su presencia?
Con el "coraje" de la "hora" iremos de camino por la senda de Emaus...
Alberto E. Justo
Si es el Señor, si es Él mismo ¿cómo representarlo o reemplazar su presencia?
Con el "coraje" de la "hora" iremos de camino por la senda de Emaus...
Alberto E. Justo
viernes, 22 de julio de 2016
Aunque nos parezca tarde...
Entremos sin vacilar en la espesura del Corazón... No importan las horas ni las peripecias. El respiro no engaña.
Aunque nada sientas ni percibas: ten siempre esta máxima: "Si sabes lo que sabes es porque ya estás."
¿Qué es "saber"?
Aquí digo esto: "conocer desde dentro." Y ¿qué es conocer desde dentro? Cuando conoces en verdad lo que no se siente. Cuando has pasado más allá (o más aquí) cuando descubres la "inmediatez", cuando no puedes no estar dentro del Misterio que te excede. Cuando sabes que tu espíritu es, todo él, solamente en Dios.
Con los últimos pasos se derrumbaron los escalones y los puentes que juzgábamos indefectiblemente tendidos. Nada de eso. Llega la hora esencial.
No esperabas que el Señor así llamara a tu puerta. Precisamente a esa puerta, la menos "sospechada", por donde menos podía aguardarse... lo mayor.
Alberto E. Justo
Aunque nada sientas ni percibas: ten siempre esta máxima: "Si sabes lo que sabes es porque ya estás."
¿Qué es "saber"?
Aquí digo esto: "conocer desde dentro." Y ¿qué es conocer desde dentro? Cuando conoces en verdad lo que no se siente. Cuando has pasado más allá (o más aquí) cuando descubres la "inmediatez", cuando no puedes no estar dentro del Misterio que te excede. Cuando sabes que tu espíritu es, todo él, solamente en Dios.
Con los últimos pasos se derrumbaron los escalones y los puentes que juzgábamos indefectiblemente tendidos. Nada de eso. Llega la hora esencial.
No esperabas que el Señor así llamara a tu puerta. Precisamente a esa puerta, la menos "sospechada", por donde menos podía aguardarse... lo mayor.
Alberto E. Justo
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