martes, 23 de mayo de 2017

La Aurora siempre arriba...

Ahora mismo sabemos que el Señor está tan próximo como no lo podemos expresar... Tal vez hora de lágrimas por nuestros pecados o por el gozo de su inefable Presencia...
Nos abandonamos, con confianza, abrazando y recibiendo la Palabra que nos eleva y acepta nuestra humilde plegaria. No necesitamos aclarar ni definir nada, simplemente pasar al corazón, donde permanece abierto el templo y donde Él está siempre.

Alberto E. Justo


lunes, 22 de mayo de 2017

Ave María


En esta hora

En esta hora de prueba y de confianza en el Señor, abrimos los caminos al arribo inminente de Aquél que, sin cesar, llama a nuestra puerta... Nada hay que temer y mucho es lo que se agolpa en el corazón que suplica: -¡Ven, Señor Jesús...
Resurge el lenguaje de un "silencio" profundo y, cuando todo calla, se reaviva la Esperanza que sólo procede de Dios.
Recogidos en la ermita invisible elevamos nuestra plegaria. Amén.

Alberto E. Justo


miércoles, 17 de mayo de 2017

Confianza y paz...

No son las horas lúgubres las que dejan espacio a la reflexión y suscitan  meditaciones fecundas... Es la confianza, la entera y luminosa confianza, en el llamado del Señor que nos dice -¡VEN!.
Ahora mismo nos damos cuenta que este llamado es precisamente el que nos señala dónde estamos en verdad. Suponíamos pertenecer a grupos indefinidos y anotarnos en listas compensatorias, ilusorias también, con olvido de nuestra peregrinación auténtica.
No temas "caminar sobre el agua", déjate alcanzar y sostener por la mano de Dios... ¡hombre de poca Fe¿por qué dudas?!
Otro es tu lugar y otro el Misterio.

Alberto E. Justo


En otra parte, pero muy cerca

A veces ocurre: creemos estar lejos, y es verdad. Es curioso: el hombre huye  y -a pesar de todo- no logra escapar. Y es porque no sabe dónde está. A veces se alegra cuando le parece estar muy dentro de una ... "institución". Otras veces cae en la cuenta de que nunca ha estado allí, porque no pertenece a "nada".
Acerca de esto es necesario afirmar la verdad más evidente: a "nada" pertenecemos.
Es un secreto dichoso: no pertenecemos, no estamos en ningún sueño, no hay mejor referencia que nuestra luminosa soledad.
Hay un profundo escondite, un refugio inefable: en el silencio y el gozo del Padre, en la Gloria de Dios. Dios presente nos esconde en Su respiro y en su Vida y no nos deja en manos de curiosidades o de impertinentes curiosos... Porque nada ni nadie nos puede alcanzar. ¿Alcanzar? Ni ver ni tocar.
El espíritu no tiene domicilio. Nada sabe de una "guía", ni figura en listas de ningún elenco consultable...
Porque estar "aquí" es, en realidad, estar allí, o al revés.
¡Dios nos oculte siempre en Su Vida, en Su Misterio!     

Alberto E. Justo


martes, 16 de mayo de 2017

Resistir comporta vencer

Es posible y aun deseable permanecer con valor respetando las propias convicciones. El peregrino aprenderá, por fin, el valor de su conciencia y la necesidad vital de su firmeza.
No son los "dictados" de presiones totalitarias ni los fantasmas del camino los que obligan o apabullan a los que se tienen por más débiles.
La fuerza del hombre está en permanecer y en su fidelidad. En estos tiempos las traiciones y las mentiras de los mediocres parecen cubrir un oscuro horizonte, cerrado a la esperanza...
La fuerza y el honor del silencio ha de manifestarse en la rectitud y en la constancia.

Alberto E. Justo


La increíble sorpresa

Pensamos... tal vez en demasía... que el Señor, nuestro Dios, permanece allá lejos, que, tal vez, nos mira con un catalejo o desde muy arriba. En suma: que está, sí, claro, pero bien más allá. Cuando decimos el Padrenuestro lo "ubicamos" en un cielo lejano y más que inaccesible, olvidando el verdadero sentido de la trascendencia... O quizá lo "fijamos" en alguna imagen o figura...
Pero algún día -así lo esperamos- quedaremos sorprendidos y más que admirados de que estaba y está y es ¡tan cerca, tan próximo, tan inmediato!
Nada tan inmediato y tan penetrante como los "ojos de Dios".
Como los peregrinos de Emaus lo reconocemos en el Sacramento, pero cuando desaparece de nuestra vista o de nuestros sentidos es cuando está más cerca... ¿Cerca? No tenemos palabras para decirlo.

Alberto E. Justo