miércoles, 11 de enero de 2017

instante...

Aquí y ahora, y nada más. ¡Hay tanta luz y tan alta es la melodía, que ya no caben descripciones de ningún tipo! Sólo la oración que no tiene tiempo, y que es siempre ahora y ¡ya!
¿Pretendíamos escapar a aquél desierto? Ya nadie escapa de su propio jardín, de su desierto, de su lugar; de su corazón, en suma: del Misterio de Dios que nos cobija.
¿Por qué huyes adonde no sabes y aceptas refugios de ficción? No tienes otro que tu corazón, que el templo inmenso de tu corazón, abierto siempre a la Presencia Inefable de Quien sigue llamando, llamándote, sin descanso...
No lo interpretes reduciéndolo a lo que no sabes ni puedes sospechar. Tú, que no quieres que te..."confundan" los "otros". No te detengas ni te mires en demasía... Acude adonde estás.
En el instante vuelves a nacer por obra de Dios y siempre más alto. Nadie es más digno que quien redescubre la hondura de su senda o quien la alcanza por primera vez...

Alberto E. Justo


domingo, 8 de enero de 2017

Un momento supremo

Porque "momento supremo" es en el desierto la conversión a la pequeñez. Quizá el olvido de dimensiones o medidas del tipo que sean... Todo cabe, de alguna manera, en una flor.
Ningún perfume es más hondo que el más suave... Ninguna "mirada" más sublime que la delicadeza de los ojos del Señor que nos contempla... en silencio dándonos su Paz.
¿Hay alguna nave mayor que una cáscara de nuez?

Alberto E. Justo


jueves, 5 de enero de 2017

el "medio" y el "ambiente"

Con frecuencia lamentamos el ámbito de nuestros "movimientos" en estos tiempos de prueba por los que pasa nuestra historia. Tal vez quedamos "detenidos" en consideraciones verdaderamente asfixiantes, porque no se da eso que aguardábamos y nuestras ilusiones quedan a mitad de camino o harto frustradas.
Estas horas son severas, en efecto, la torpeza se descubre por todas partes y sufrimos situaciones de hostilidad y de ahogo...
Entonces, ¿qué pasa? La vida, nuestro camino, no puede depender, nunca depende, de circunstancias o de condicionamientos exteriores o caprichosos. "Aceptar lo inaceptable" puede aparecer como una fórmula quizá feliz, pero que no resuelve lo que más nos mortifica. Es heroico, desde luego, pero no convence en los momentos más extremos...
La respuesta puede hallarse en una convicción firme: "nuestra vida no está ni consiste en lo que aparece y se manifiesta". Hemos de aprender que estamos más allá y que los gritos que perturban no nos pertenecen ni nos alcanzan. La "obra" del enemigo es gritar bien fuerte para convencernos de que nuestro mal está cerca... Pero está muy lejos.
Todo "eso" que indigna es ajeno. Porque infinitamente más real es la obra de Dios en nosotros, en suma: Su Presencia. Y no depende Dios de comportamientos más o menos sofisticados que tantas veces nos tientan y nos "atan" por creerlos estúpidamente nuestros. Decimos: "Padre Nuestro". Yo no soy mi Padre, sí soy en Él, lo que es muy diferente.
Meditemos acerca del ámbito y de la intimidad verdadera de nuestra vida...

Alberto E. Justo


miércoles, 4 de enero de 2017

Lo más real...

Lo que hace más ruido es lo menos real... La cosas mayores existen en el silencio donde se descubre el mejor sentido que poseen... Lo que hace rumor y caos, lo que parece tener fuerza, es lo más engañoso y lo menos real.
Las "situaciones" que tanto dañan, que se tejen en el desorden y la huera ambición, no han de perturbar tus horas cuando no las atiendas de ningún modo. No son y nada más...
Ante el desorden y la perplejidad apunta más alto. Puedes ir más arriba, siempre es posible abrazar el Cielo desde donde sea.

Alberto E. Justo


camino siempre nuevo

Con quietud y silencio descubre el claustro profundo de tu alma, para alcanzar con tus pasos la cima y elevarte más allá.
No descuides el ícono de Jesús, no olvides los ojos del Salvador que brillan en tu corazón... Sábete en un ámbito inimaginable, quiero decir: mayor que toda imagen, en el mismo Corazón de Dios.
El Señor te da Su paz. No como la da el mundo sino como sólo la puedes recibir de Él. No importa dónde te encuentres, tampoco te detengas a buscar "lugares" o "reparos"... Simplemente ve directamente a Dios.
El enemigo sembrará discordia en tu interior, confusión y toda clase de temores... Son cosas muertas, falaces, engaños, asedios porque no puede lograr más... Pero está lejos. Inmediatamente, en tu intimidad la realidad es otra, muy otra y nada ni nadie te puede apartar de ella.
Sólo vence el Amor de Dios. Confía en tu Madre, en Nuestra Madre, y preséntate, pobre y débil a Quien es nuestra Vida y Fortaleza.

Alberto E. Justo


lunes, 2 de enero de 2017

Lo que se manifiesta...

No te sorprenda ni te alarme nunca el alud de "manifestaciones" que no podrás asumir... ¡Son tantas y tan diversas! Por tanto no pierdas tiempo y salud en análisis sin objeto, sin resultado.
La sorpresa se desencadena y se hace fuerte en la medida del lugar que le concedes. Deja que lo que tiene que pasar, pase No lo aferres ni lo detengas: ni para resolver lo que fuere, ni para arreglar o cambiar lo que no está en tus manos ni es tu misión.
"Busca la paz" y sumérgete den el silencio que es vida siempre nueva.

Alberto E. Justo


domingo, 1 de enero de 2017

firmeza en la Fe

En estas horas difíciles, cuando las "pruebas" parecen asfixiar, está ya Nuestra Madre guardándonos en Su Corazón Inmaculado. Es ya oportunidad de creer y de orar, de pedir al Señor mayor fuerza en la Fe y cerrar los ojos a las distracciones de afuera que se suceden para desviarnos de nuestro camino esencial.
En la solemnidad de la Maternidad de María hallamos la oportunidad de perseverar firmes en la Fe y sin temor alguno, recordando sus palabras a San Juan Diego: -¿Acaso no soy tu Madre?
Confía en que ya te encuentras camino del Cielo y nada ni nadie te puede apartar de él. Confía, sí, confía, es nuestra vocación y nuestro arrojo hoy.
Permanece humilde, en silencio y en paz. Nuestra Madre está aquí, no lo dudes...

Alberto E. Justo