viernes, 24 de noviembre de 2017

¿Hablar? Sí, más alto que cualquier expresión...

Hablar, para nosotros, comporta rezar, elevar el espíritu,vivir la esperanza. El discurso secreto de cada uno es ahora sumergirse en el mar sin límites. Deja pues crecer en tu alma la fuerza que no imaginas. No se trata de decir cosas ni de copiar a nadie. Sumérgete, pues, en el silencio inabarcable que te levanta "por encima de toda criatura."

Alberto E. Justo


los caminos del Señor

Nunca se agotan y siempre se abren en nuevos horizontes. Se abren, claro, hacia el corazón, en el espíritu que respira, sin pausa, el soplo de Dios...
¡Ámbito infinito del que no podemos hablar! Hunde sus raíces más allá de toda sospecha y de cualquier imagen o figura. 
Los caminos de Dios no están escondidos sino pudorosamente velados y protegidos por la Misericordia Infinita.

Alberto E. Justo








jueves, 23 de noviembre de 2017

tal vez, por fin ahora

Aunque no lo parezca, aunque sea demasiado pronto .... El Señor no se hace esperar. Simplemente llega, sin otro aviso que su Santa Presencia. ¿Lo aguardábamos tan rápido? No, desde luego. Pero es verdad que esta hora es única...
Quisiera que nos viera la Aurora, que nos despertara de cualquier sueño y nos guardara en Su Corazón. Y lo quiero ya, ya mismo, sin dilaciones, en el mismo e infinito secreto que ahora nos habla y nos regala con Su Luz. No buscamos repeticiones, ni discursos de ningún tipo: lo buscamos a Él.
 ¿Una figura, una imagen, algún perdido intermediario, tal vez una sorpresa, seguramente lo que nunca se me ocurrió pensar?
¡Un Niño, una sonrisa inefable más alta que cualquier promesa! ¿Quién era, quién es ahora, hoy y siempre...? Porque sin embargo era Cristo y sin embargo era Dios.

Alberto E. Justo


reunión apresurada

Con tanta frecuencia topamos con "gente reunida", hablando, diciendo y repitiendo... El hombre contemporáneo no puede callar. Y habla, del modo que sea, aun sin conocer bien la lengua de sus interlocutores. Es verdad que el silencio, hoy, brilla por su ausencia, pero también es verdad que son muy pocos los que saben lo que dicen o pueden intercambiar palabras en un lenguaje elevado...  No se trata de saber sino -al menos- fingir que se sabe. Por ello los temas, que se expresan en modo tan disparatado, sólo impresionan a los incautos.
¿Es necesario insistir? Quizá sea urgente una humildad que regule el deseo de hacerse oír como sea y lo que sea. Y no dar importancia a lo que carece de ella.
El peregrino no aprende el silencio simplemente callando. Es orando, en secreto como se aprende a orar.

Alberto E. Justo


miércoles, 22 de noviembre de 2017

¡Señor Jesús, Ven!

Pedimos sin cesar en nuestra oración cotidiana... ¡Ven Señor! Él nunca se aparta de nosotros y nos regala con Su Presencia, sin más. A sus pies renovamos nuestras súplicas, por el cumplimiento de Su Voluntad, por nuestra salud, por todo aquello que Él mismo nos pide que pidamos.
Nada se compara a la ternura de Dios en nuestro corazón. Nuestra Vida está escondida con Cristo en Dios.
Hoy también, jornada difícil y de prueba, recibimos su Sonrisa incomparable...

Alberto E. Justo


Un cántico silencioso

Que se desliza desde no sé qué alturas siempre nuevas... Cuanto más alto y mayor se manifiesta más penetra el silencio que lo envuelve... Es una expresión elevada... No acepta ni se compone con las cacofonías de moda. Antes bien huye y escapa por el horizonte del desierto y se oculta donde muy pocos puedan descubrir su secreta armonía.

Alberto E. Justo


¿Es necesario entenderlo todo?

Necesaria es la actitud serena que abre las puertas del corazón. Necesario es el silencio que conduce a un verdadero "encuentro" con lo que tal vez no puedo asumir de golpe.
Si no puedo decirlo ¿por qué tanto embrollo y complicación? Quizá lo más profundo se esconda precisamente en la ignorancia, en la simplicidad.
Luego me callo. Y atiendo a lo que llamaría la "sonrisa interior", porque así dejo respirar la vida que recibo. En efecto: cuando aspiro Dios expira y soy lo que me es dado: Él mismo, el Espíritu que vive en mí.
Vida en mí... Ese mismo yo soy, porque soy en Él ¿Tengo tanto que aguardar para saberlo? ¿Acaso no lo sé siendo?
No tengo fuerzas para sobreponerme a...pequeñeces; y -sin embargo- descubro la única Realidad que se impone y late en el secreto del Padre en mí...

Alberto E. Justo