domingo, 12 de diciembre de 2010


Apertura, otra vez y siempre

Quizá alguien camine por senderos silenciosos, al pie de las monatñas, donde apenas un leve soplo del viento acompaña su andar. Otros seguirán por el valle, más allá de cualquier determinación, admirando y gustando el aire y el perfume de las flores. Habrá -por esas zonas de la lejanía- ilusionados peregrinos buscando siempre una nueva soledad...
Por aquí, en cambio, sin lograr expresión adecuada, bordeamos el abismo y nos deslizamos en él. Ruidos los hay, de los más terribles, sorpresas de todo tipo y a granel, miradas perdidas, desengaños, sombras y santuarios sin altares... Soledad sin marcos, ni límites, hondura inaudita, interrogante que evoca las sendas más escondidas y los lugares que ya no son tales.
¿Espacio? No queda otro que el salto a la Eternidad.
Todo el encanto y la belleza de los altos parajes, todo el embrujo de aquellas melodías de paz, los perfiles de rostros maravillosos, los ojos más penetrantes... Todo, todo, puede vivirse en esta apertura del alma a la Eternidad.

Alberto E. Justo

domingo, 5 de diciembre de 2010

¿Predicamos en el Desierto?

Nuestra voz se pierde en la lejanía de aquellos eriales y el eco se esconde en las montañas, más allá...
Es el Misterio. Porque todas las "voces" se proyectan en la Eternidad y los Silencios, que son presencia maravillosa, se hallan profundos en el Corazón.

A.E.J.

sábado, 4 de diciembre de 2010

La misión verdadera

¿Aún te preguntas por el sentido o por tu misión en este mundo? Es verdad: esta cuestión viene y va, se renueva a pesar nuestro y , en esta hora, no deja de tener una tonalidad angustiante cuando las respuestas no parecen conformar del todo. Soñamos, sí, soñamos y deseamos y ¡tantas veces! quisiéramos liberarnos de nuestros sueños, de nuestros deseos, de esas tensiones que no nos dejan en paz. Pero seguimos soñando y, lo que es peor: comenzamos a comparar y a analizar: ¿será por aquí, será por allá? ¿Me equivoqué ayer, tropezaré mañana?
Quien vive, desea. Esto es así. No nos asustemos ni temamos nuestro deseo... Pero no lo empequeñezcamos, no lo mezquinemos con ilusiones o imágenes de dudoso nivel. No soñemos con convertirnos en... Julio César o Juan de los Palotes. Es indudable que empresas y tareas las hay y merecen nuestra aplicación. Pero ellas, todas ellas, se dan donde no las podemos registrar a nuestro antojo y donde no caben imitaciones ni máscaras.
¿Qué podemos decir de nosotros mismos? No es tal el camino. La vida se desarrolla interiormente y lo que parece lejano en las distancias de este mundo es inmediato y cercano en la hondura del corazón. ¿Quién puede entrever, quién se atreve a adivinar los "secretos" de un alma...? Porque es en la profundidad y soledad de esos valles, en los ríos caudalosos que descienden de esas montañas, donde se ganan los combates y las guerras, donde se libran las verdaderas batallas.

Alberto E. Justo

viernes, 3 de diciembre de 2010

quizá una nueva épica

Como peregrinos empeñados en misión... Es posible, desde luego, perder muchas cosas. Es muy posible carecer de éxito... El camino, de hecho, es mucho lo que nos enseña. Pero también hay un secreto: no hemos de perder nada, no perdemos nada cuando todo es ofrecido. La derrota es victoria cuando es totalmente entregada a Dios.
¿Qué es vencer? ¿Qué comporta? ¿Las felicitaciones y las albricias del mundo, los triunfos en una historia perecedera?
La "victoria" es la Voluntad de Aquél a quien rogamos que Ella se cumpla así en la tierra como en el Cielo.
Abandonemos esa "vida" fugaz, que tanto nos seduce, para alegrarnos y triunfar hasta con lo que perdemos: cuando, en efecto, trascendiendo nuestros juicios nos encontramos en la misma Mirada de Dios.

Alberto E. Justo

martes, 30 de noviembre de 2010

No lo teníamos previsto

Extrañeza... Hoy se percibe algo que no es familiar. Peregrinos en un mundo que no brinda ningún sentido (al menos a las miradas superficiales), nos asombramos cuando nos sale al encuentro su confusión y su barullo y cuando adviene no sé qué persecución o incomprensión, aún de parte de los buenos. La sorpresa se multiplica si nos ponemos a juzgar "demasiado", en un exceso de análisis y de propósitos por acertar sin equívocos.
Pero todo ha de ser más simple. Más cerca de nosotros, más en nuestro corazón, se abre la oportunidad y la ocasión de asirnos y adherir al Corazón de Cristo y de hallar en Él nuestra morada. No se trata, ni aquí, ni en ninguna parte, de cumplir requisitos y de alquilar balanzas para pesarnos buenos o más buenos, mejores o peores. Nada de eso. Un feroz moralismo asfixia el espíritu e impide su vuelo. Sobre todo cuando se clava en la carne más exterior y quiere hacer coincidir lo que no coincide y medir lo que no se mide. "Igualitarismos" que son falacia o utopía, pretensiones para retardar nuestro encuentro con el Señor.
No hemos de preocuparnos por los juicios apresurados que acaban por pretender distancias donde no las hay, ni las puede haber. Velemos límpidamente con el Señor en el secreto de nuestro espíritu y aprendamos, cada vez, de lo inaudito para desapegarnos de las cosas pasajeras y vivir ya de las eternas. Sin olvidar que muchas veces nos pegamos a las perecederas teniéndolas por lo que no son. Trascendamos "medios" y reparos: no somos nosotros los que fabricamos, Dios es quien obra y quien viene, llega y ya está.

Alberto E. Justo

dejar...

Abandona tu "ego" ¡que no eres tú! Deja tu "yo diminuto" y abre tu corazón profundo. ¡Cuántos "apegos" y cosas! Suelta, abre la mano y el corazón.
¿Tememos "caer" no sé dónde? Es posible. Pero no caemos... Quiero decir no hay caída, porque si soltamos, abandonándonos, caemos en Dios. Él Es Todo.
Aún dejemos "pensamientos" y "maneras", que disfraces acaban siendo, luego de tantas justificaciones y reparos. Hermosa es la caligrafía, pero terrible cuando dependemos de ella.
Busca la belleza que te eleva por encima de todo. Valoremos ese instante, el soplo, el respiro que es vida. Tal vez lo mejor no se repita, porque tiene su eco y su maravillosa transfiguración en la resurrección y en la eternidad.
El sabor del instante que no se repite tiene su gusto en la Eternidad.

Alberto E. Justo

¿Qué puede ser "más allá"?

Circundados por "poca-cosa", rodeados por todo eso que carece de relevancia. ¿Es ésta, no más, nuestra experiencia? Por lo menos, aparte de las contradiccciones propias de nuestra peregrinación, experimentamos una cierta desilusión cuando las cosas y los sucesos acaban, porque los pretendíamos o imaginábamos de otra manera. -¡Yo había puesto mi confianza, mi empeño, en esto o en aquello, y ahora qué...!- podríamos decir tantas veces.
¡Ah, lo que aguardábamos! Y nos consolamos diciéndonos que las ... instituciones ya no responden y padecen tal y tal decadencia. Lo que es verdad desde cierto ángulo de visión, pero no resuelve nuestro caso.
Nos hallamos detenidos en lo que llamaríamos un nivel puramente "psíquico", sin elevarnos más. Atados, una y mil veces, por los condicionamientos y otras servidumbres no acertamos a hallar la apertura de la liberación auténtica, profunda y espiritual. A ella nos conduce el "desapego", pero no de cualquier forma.
Es necesario y urgente -creemos- ver más allá de las cosas y de los acontecimientos. Imaginemos un muro de globos flotando en el aire, que cubren la visión del horizonte. Pero advirtamos enseguida que entre todos ellos hay "espacios", separación, y que es posible dispersarlos para recuperar la visión del cielo.
Ver más allá de cada cosa. Ver lo que no se ve a simple vista. Ver libremente lo escondido. Porque la vida no se desarrolla en impresiones fugaces y simplemente sensibles, sino en lo hondo, en lo trascendente, que es propio del espíritu. Meditemos este paso. Hay todavía muchos más.

Alberto E. Justo

viernes, 26 de noviembre de 2010

desasimiento...

¿Podemos ir más allá? ¡Desde luego! Desapégate y no temas la ausencia de "manifestación", de lo que sea. Esa "nada" (que así te aparece) es plenitud... Deja todo lo que ofusca, que los "condicionamientos" queden lejos... Vuelve al corazón. Allí hay lo que no sospechamos. El silencio es al ambiente y el clima que el Señor dispone para encontrarnos...
Todo depende del valor que le otorguemos. Aceptemos y reconozcamos lo que está más alto aunque nos parezca más débil o, tal vez, más lejano. En realidad está muy cerca. ¡Qué paradoja: lo más cercano nos parece que está lejos o que nos es inalcanzable!
Confianza y ¡adelante! Vivamos en el Espíritu, en el Soplo divino que hace nuestra intimidad.

Alberto E. Justo

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Deseo de trascendencia

¿Recurrimos a nuestra "imaginación" para salir de atolladeros y evitar fracasos? ¿Qué comporta el diseño de un "desierto interior" en nuestra "fantasía"? ¿Nos consolamos de tal manera al sabernos tan "lejos" de esos "lugares ideales" o jardines de ensueño, que venimos deseando desde hace tanto tiempo?
El "desierto interior" es un símbolo de la realidad... No es un consuelo, sobre todo cuando tiene, para nosotros, exigencias imprevistas y severas.
El peregrino descubre, por fin, que hay algo más allá de todo lo "condicionado", que el hombre es, naturalmente, cuerpo, alma y espíritu. Y que no ha atendido convenientemente a la realidad más profunda que es, precisamente, el espíritu y su ámbito, que le da unidad y sentido.
¿Se acaba la vida en los objetos sensibles, solamente en aquello que podemos ver, tocar y oír? Sabemos muy bien que no, y nos damos cuenta cuando las cosas apenas nos dicen, y muy rápidamente, que debemos superarlas, que es preciso ir más allá de ellas, que ellas ya han cumplido con su cometido diciéndonos que signos son de lo inefable.
Lo que sí es cierto es que la "imaginación" se queda muy corta. El horizonte del Ser no tiene confines y no podremos nunca encerrarlo en nuestras medidas.
El desierto, el mar, la inmensidad de los cielos, nuestra apreciación de lo que está proporcionado a los sentidos y el deseo de trascendencia, porque este "deseo" existe en verdad y urge, nos hablan cuando aceptamos "atender" y no nos quedamos en los planos que a toda costa pretendemos "científicos", olvidando la sabiduría y la dimensión de profundidad.

Alberto E. Justo

jueves, 4 de noviembre de 2010

"Intensidad" del Silencio

Cuando el Silencio asciende... ¡Cuánto se desvela en la aurora insospechada! Ya no es lo que yo imaginaba o lo que de mil modos podía pretender... Es infinitamente más.
Dad lugar a lo Sublime, abriendo las puertas más allá (o más aquí) de los condicionamientos y de los tiempos...
¡Abismo insondable! Es lo propio del espíritu, lo que recibo en el instante primero del alba, límpido y virginal. Surge y resurge la vida en su fuente, en ese "presente" que tanto olvido.
Quedamos seducidos por los premios rápidos y medidos por los relojes humanos. En cambio es ya la oportunidad y el momento de afrontar con coraje lo que no se "siente", más allá de la "ausencia", donde aparece la única presencia.
Pasa a través de la ausencia. Todo se ha callado y los espectáculos de ayer quedan derrumbados, simplemente por allí, perdidos en brumas inconsistentes. Pasa, pasa aceptando la angustia de que perezcan sin decir nada. Más allá, desapégate y entonces: atiende, escucha el silencio, su intensidad y su lección permanente. No temas. Sigue y nada más.

Alberto E. Justo

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Tibi Silentium laus

¡Hora peculiar la de hoy! La de hoy mismo, la de ahora... Multiplícanse los interrogantes y las desazones, las perplejidades y las dudas. Siempre con la tendencia quizá a un futuro imposible o, por lo menos, no existente.
Y, sin embargo, en este o en cualquier deterioro, más allá de ruinas o de ilusiones, saltando por encima y más allá de los "condicionamientos", descubrimos lo que nos trasciende, lo que nos supera, lo que no-depende de nuestro antojo, y que, a pesar de nuestras vacilaciones, nos pertenece cuando lo aceptamos sin condiciones, como Don único...
Y ¿qué podemos decir? NADA. Porque "Aquéllo" es dicho de una vez para siempre. ¿Insistimos en decir?
Es la hora del SILENCIO. Del silencio profundo que asciende desde lo hondo y se postra en adoración, en espíritu y en verdad. Es hora de adorar, no de hablar. ¡Qué terrible multitud de palabras y palabrejas! Sepamos discernir y callemos con admiración, piedad y respeto, para recibir en el corazón profundo lo que no acertamos a imaginar...

Alberto E. Justo

martes, 26 de octubre de 2010

Sosiego y paz

Nos relatan (como buenos cronistas) que, unos y otros, llegan de viaje -¡tantas veces!- y sin motivo grave aparente, hasta que acabamos por preguntarnos las razones de tanto movimiento. En realidad nada válido gesta el hombre sin quietud ni asiento. La dispersión es un mal de nuestros días y tiene fervorosos seguidores de todo pelaje e inclinación. Será por ello que echamos de menos tantas cosas profundas que no aparecen en el horizonte y, sobre todo, la ausencia de aquellas realizaciones que pueden desafiar el tiempo y hacerse perdurables para bien de todos.
Deja de andar de aquí para allá y calienta por fin un asiento. Desde luego no sólo físicamente, sino espiritualmente también... No te ocupes tan en exceso de lo que hacen los demás, ni te afanes en imponerles todo eso que antes o después muere. ¡¡Detente!! No te equivoques, respeta, calla, contempla...
Este llamado resuena en nuestra conciencia cuando sabemos que es necesario vivir y volver a lo interior. Y más necesario es... AMAR. Porque el hombre, que tiene una gozosa limitación, no puede amar en verdad sin quietud, es decir: sin lograr el sentido profundo que le entrega, sin condiciones, su corazón...
Que el Señor nos confirme y nos bendiga, a fin de vivir en verdad en Él y para Él.

Alberto E. Justo

lunes, 25 de octubre de 2010

El Señor es contigo

Aunque te cueste admitirlo, aunque tantos pasen indiferentes ante las grandes verdades o ante los grandes tesoros: tú todo lo llevas en tu corazón y todo vale en la medida en que lo asumes. Más está el alma donde ama que donde anima... Es así. Pero más profundo es esto que llevas: "desierto", "celda", "cosmos" en la interioridad que no tiene confines. "Aquello" va contigo. Tu casa, tu templo. La memoria de tus amigos, la presencia que quieres, según que adhieras o no a ella...
Pero, sobre todo, y más allá de todo, y más hondo que todo, llevas a Dios... Dios va contigo... Decimos a María:"el Señor es contigo." Alégrate pues y goza de lo inefable. De todo aquello que no perderás jamás y que puedes acrecentar siempre en la Caridad de Dios.

Alberto E. Justo

domingo, 24 de octubre de 2010

Los fragmentos se armonizan

¡Se han acumulado tantas cosas! ¡Y también las hay nuevas! Esto nos parece cuando volvemos nuestra mirada hacia lo que pasó, hacia lo que pudo pasar y hacia lo que pueda venir también... ¡Tantos intentos y, cómo no, tantos logros! Pero, semejante conjunto ¿qué significa, qué sentido tiene? Durante mucho tiempo me empeñé en tal trabajo que, muy luego, debí dejar. En otras ocasiones me ilusioné con emprender varias cosas: algunas resultaron y otras no...
¿Entonces? ¿Qué es todo eso? ¿Simplemente "lo que pasó"? ¿Se trata de enormes pilas de ladrillos que yacen ahí nomás, al paso de los caminos?
Ahora bien, ¿por qué no construir con esos "disparatados" ladrillos? ¿No podemos descubrir un sentido unitario y coherente a ese conjunto que parece no lograr ninguna síntesis, así en fracciones o en pedazos separados?
Si recibo una luz "unificante" puedo dar sentido a todo, porque todo -de algún modo- ha partido y sigue brotando de mi corazón. La historia es una, integrada por "armonías", es una sinfonía de singular belleza si aprendo a leer y a enderezar. No hay "leyes" asfixiantes que prohiban o impidan el amanecer cada vez más claro de un sentido que brinda la vida misma, única para cada uno.
¡A descubrir, pues, ese camino trazado, quizá inadvertidamente, pero presente y real porque es vida que sigue brotando de su fuente y manantial!
Todo tiene un sentido y nada se pierde ni se disuelve. Aún lo que menos sospechamos. Todo posee un valor, aún lo que no entra en las perspectivas de quienes se consideran sabihondos o mandones "por este año" y no lo son en realidad...
En el valle secreto todo converge y se armoniza. Todo es canto y perspectiva luminosa para quien se atreve a descubrir y a ver...

Alberto E. Justo

viernes, 22 de octubre de 2010

diálogo rápido...

-¡Ah, don Geroncio, difíciles tiempos, la zona está desierta! Así se expresó el buen Pancracio una mañana, cuando, al despertar, se le hicieron patentes tantos deterioros...
El viejo Geroncio, con paz, respondió: -No amigo, no se aflija ni se detenga en el desierto, en el paraje desolado. No...
-Pero la vida desmerece, perdemos "nivel" y "categoría" perteneciendo y permaneciendo en parajes desmoronados...
-No es así, insistió el anciano. Las "zonas" no hacen a las personas, sino que las personas elevan las "zonas." Yo he dado a Dios mi vida, sólo a Él, y los desiertos que atravieso valen lo que la Providencia establece. No son los desiertos los que hacen las flores. Son las flores las que transfiguran el desierto. No importa tanto el lugar donde estamos, sino, en definitiva, cómo somos. Tenga la certeza de que una vida vale en cualquier parte y que ¡tantas veces! los mejores deben caminar y atravesar los lugares peores. No se "pertenece" a ninguna estructura perecedera. El empeño y la palabra nos elevan por encima de las "creaciones" humanas y nos transfieren más alto, a solo Dios. Y a Él se lo ha de hallar en cualquier parte, sobre todo allí donde su Voluntad lo establece y se cumple, así en la tierra como en el Cielo. Levántese usted, amigo Pancracio, en su espíritu, y vuele adonde Él lo lleva; y sea siempre según su conciencia, aceptando VOLUNTARIAMENTE el Don de Dios.

Alberto E. Justo

jueves, 21 de octubre de 2010

el camino verdadero es el no-trazado

Nos hemos decidido por seguir el camino no trazado. Bonita audacia desde luego... Pero este es el verdadero camino porque es el que, de hecho y en realidad, trazo yo mismo. No aquellos otros, de los que nada puedo saber, sino éste mismo, aquí y ahora.
Vámonos de una buena vez a la ciudad escondida. Al paraje escondido, al valle, a la montaña... ¿Dónde están? Abajo, están debajo sustentándolo todo y dando razón y sentido, dando alguna forma, a lo que se puede ver. Percibo ese "otro" viento, esa brisa que refresca, que manifiesta sólo algo de un bello secreto, de una realidad. El Desierto despoja, pero entrega, más allá de sus límites, la Realidad y la Vida que nada ni nadie en este mundo pueden expresar. Lo inefable es ocasión, siempre, de lo no-manifestado. Apertura y horizonte, en suma, libertad.
Ríete de lo que dicen o de lo que discuten por esos andurriales. Hay sombras que se reunen y endurecen el entrecejo para aparentar seriedad y aplicación. Luego oprimen y aprovechan. Habilidad poseen y recursos también. Pero están en la misma tragedia de lo inexistente y de lo fantasioso. Se pueden inventar miles de situaciones y forzar otras tantas, pero ninguna es real. ¡Tanto se puede combinar! Pero eso no es vida.
¡Adelante pues! Que el canto de las aves, el perfume de las flores, el horizonte de los paisajes, la nieve de las montañas, todas las estrellas del cielo, el mar, la luna y el sol ¡tantos hermanos y pequeños! todo, todo es para tí y todo te habla de Dios.

Alberto E. Justo

rayos de luz que llevan al sol

¡Qué gozo tan grande es entender el lenguaje de los pájaros! Porque ellos vuelan como el alma y poseen la maravillosa condición de hablarnos por el sólo hecho de existir y de ser tales como son... Así se abren las fronteras en el secreto maravilloso de lo más profundo. Todo habla o, mejor, todo canta; y es un himno de alabanza que se vuelve nuestro cuando nos damos cuenta de que sólo lo esencial merece nuestra atención...
¡Cuántos vanos esfuerzos para realizar un magnífico viaje de vacaciones! Pero siéntate, ahora mismo, junto a un árbol y bébete una taza de te... Acompáñala con algo y deja de lado las noticias recientes y las alarmas del día... Deja y deja aquello en el nivel que le corresponde y goza del resplandor de las cosas, de los rayos de luz del Ser que, como el sol con el aire, todo lo llena de su presencia...
El mejor viaje es este: camina al corazón y al fondo y goza de los viajes inmensos en el territorio inalienable de las múltiples significaciones que tu inteligencia es capaz de descubrir. La Inteligencia humana es develadora de verdades y de proyecciones infinitas. Vive una y otra vez. Revive, que nada ni nadie te puede quitar la realidad, la hondura y la paz.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La "confianza" es "arrojo" y certeza

La heroicidad en el trabajo es pareja a la heroicidad en la confianza. El peregrino ha de aprender a resistir el asalto de la desilusión y de la desvalorización de las cosas y de las obras, tan abundante en nuestros días. Es que el peregrino tiene una fuerza decisiva que tantas veces olvida o, simplemente, descuida. Es la CONFIANZA y el ABANDONO en Dios DIRECTAMENTE. No hay nada mayor, ni método más eficaz... Arrojarse en los brazos y en el Corazón del Señor, a pesar de lo que fuere y de tantas versiones "diferentes" que se disputan los micrófonos del mundo ensordecedor.
Sabemos que la vida contemplativa no está limitada ni impedida por ninguna circunstancia, porque el verdadero y "Único" Contemplativo es Cristo Jesús y somos contemplativos en Él. Sí, en Él.
También oramos en Él y con Él. Aquí está la hondura permanente de esa vocación e invitación de VELAR con Él.
Tantos piden definiciones y se sumergen en vanas estructuras. ¡Cuántos son los que más confían en sus caligrafías que en Dios! De éstos están llenos los ambientes "religiosos" que tantas veces nos sorprenden por la ausencia de piedad y por el desenfreno de procurar sólo "resultados" y éxitos pasajeros. Porque todo pasa...
Fuertes pues en la Esperanza, que es una Virtud Teologal. Fuertes en la Esperanza que tiende decididamente a la Vida Eterna, con la confianza en el auxilio de Dios.

Alberto E. Justo

martes, 19 de octubre de 2010

espéralo todo de Dios

Aunque hoy mismo dudes acerca de ti... Acerca de ti y de tus cosas, obras y trabajos... ¿Serán en verdad útiles? ¿Puedes contar con cuanto hasta este instante has realizado? ¿Qué se dice por ahí?
Pues no te detengas en eso ni en lo otro. Nada. Calla. ¿Contar contigo cuando cuentas con Dios?
Me dirás: -Dios aguarda que yo haga esto o aquello. En cierto sentido es verdad, pero si lo planteas así lo planteas muy mal. El Padre quiere adoradores en Espíritu y en Verdad. El Señor aguarda (por decirlo de esta manera) tu respuesta profunda de amor, con el mismo Amor que te da y te dona... (que Se da y que Se dona).
¿A qué preguntarte acerca de tanta eficacia si todo se manifiesta en Su Misericordia? Abre tu corazón con compunción y confianza y obra en silencio sin que tú, precisamente, esperes nada. No esperes nada de ti mismo, espéralo todo de Dios.

domingo, 10 de octubre de 2010

Virtud Teologal de la Esperanza

¿Por qué temes los días peores? ¡Vaya pregunta!-dirás. Y sin embargo quisiéramos liberarnos totalmente de ese extraño peso que nos detiene en los lugares imprevistos. Sí, es la verdad, tememos la adversidad, la enfermedad, el desconsuelo, el fracaso... ¡tantas cosas!
Pero es preciso, en cualquier circunstancia, levantar el ánimo aferrándonos a esa "corriente divina", a esa "energía" que proviene de lo alto (de lo ancho y de lo bajo) y nos estrecha en su virtud. ¡Ánimo y coraje ante lo que no comprendemos y durante las horas de dolor! Es muy mucho, muy grande lo que esperamos. Cuán grande sea el objeto de nuestra Esperanza, la certeza de nuestra Esperanza, no podemos expresarlo aquí. ni en cualquier otro lugar.
¡Huye de los malos humores y de las broncas escondidas! Esta vida es provisoria o, mejor, es camino dichoso a la definitiva. Trabaja una y otra vez en esta decisión de "cultivar" la Esperanza, que es infundida en nosotros por Aquél a Quien esperamos y de Quien todo lo esperamos. Dejemos actuar a su Madre, nuestra Madre Santísima... No todo lo que ocurre es mal ni va mal. Eleva la mirada, trata de escuchar lo que se da, lo que se te da... Aunque duela el corazón y el cuerpo, aunque asome la enfermedad.
Dignare me laudare Te Virgo Sacrata, da mihi virtutem contra hostes tuos.

Alberto E. Justo

Madre de Misericordia

No es necesario insistir en demasía... Ya estamos en ese valle que nos sugiere que vivimos en la realidad escondida. Ahora meditemos, con atención y paz, los Nombres de Dios.
¡Misericordia! Este es el Nombre que nos convoca hoy. Y, con un Rosario en la mano, recemos la primera decena bajo la luz de este Nombre... María, Madre de Misericordia. María, Madre de Misericordia en la Anunciación, porque aún en este instante, en nuestro corazón y con nosotros, si así lo queremos, su respuesta de resonancia eterna, enciende nuestra oración y nuestra vida. Y así, en cada Misterio, descubriremos honduras nuevas con los Nombres de Dios.
Porque el Señor nunca deja de "pasar" en su Inefable Silencio ¡que siempre dice, que siempre habla! Porque, en efecto, Dios no calla.
Aprovechemos la coyuntura para, otra vez, atender las cosas iluminadas, la maravilla del ser, la sonrisa de lo que es... Dejemos de lado ese sinfín de noticias lúgubres y portadoras de angustia. Esas terribles condiciones y mensajes que obscurecen el horizonte y pretenden nublar nuestra paz (que no nos será quitada).
La conciencia se ensombrece con la consideración de lo que no nos pertenece y de lo que no nos atañe. No hemos de manosear nada. ¡¡Silencio y Paz!!
Firmes en la Esperanza, seguros del Don de Dios. Renovando esa actitud siempre contemplativa de adoradores del Padre en Espíritu y en Verdad.

Alberto E. Justo

sábado, 2 de octubre de 2010

Quédate y adora. En Espíritu y en Verdad

Si sigues adelante, y más hondo todavía, verás lo que hasta hoy no veías... Los velos caen, poco a poco, o de golpe, si Dios así lo quiere. Aguarda y no te apresures sin sentido. Tu jardín es un Huerto donde el Señor te invita y te llama a velar con Él. Al menos una hora. La "hora", ésta misma hora, que es tu respiro y es tu vida hoy.
Escondida en el instante, en esta hora presente, está la Eternidad. Quédate, pues, y ora. Adora en el silencio que el instante te permite alcanzar. ¿Quieres?
Secreto de la voluntad. El deseo es sólo uno y lo abarca todo: "que se cumpla Tu Voluntad", Señor.

fr. Alberto E. Justo

jueves, 30 de septiembre de 2010

¿Quién soy?

Nuestro Camino nos descubre un jardín de insondable belleza, cubierto de sol y de luz, que desciende permanentemente desde lo alto, desde el cielo. Flores y aves lo atraviesan en todos los sentidos. Es paz, esplendor y canto. En su centro una fuente cristalina que alimenta los arroyuelos que parecen circundarlo, pero nunca lo limitan. Más bien lo abren porque atravesado el curso del agua pasamos a otro (que es el mismo) más elevado, más iluminado y más verde. Una brisa ligera mece los árboles que se elevan de la tierra al cielo. Jardín y templo son uno. No acaban, se abren más allá...
Llevamos una lámpara de bronce (que es nuestro cuerpo). El preciado aceite que contiene es símbolo de nuestra alma. Y hay una mecha, una mecha que se abre hacia afuera: nuestro espíritu; que ha de ser encendida por el Fuego del Espíritu que desciende desde lo alto y llega a habitar, a morar, en nuestro corazón. No podemos concebir esa mecha sin su Luz.
Cuerpo, Alma, Espíritu. En un sólo movimiento y júbilo de unificación hacia lo alto, desde la mecha que arde y cuya luz nos da todo el sentido y nuestra honda vocación.
En la orilla del mar... El sol nos ilumina y ese rayo de luz, único, personal, intransferible e incomunicable, nos manifiesta que todo lo somos en él. Que en Él somos, nos movemos y existimos...

Alberto E. Justo

sábado, 25 de septiembre de 2010

El Señor te quiere a tí

Tantas veces nos fastidia no hallar la respuesta aguardada o nos sentimos mal porque no llega ese mensaje o esa "presencia" que hubiera podido darnos no sé qué bienestar. En la otra columna figuran discursos y más discursos, explicaciones y hasta diplomas. También congresos y reuniones, que nos hacen sospechar que de no participar nosotros perderemos las mejores oportunidades.
¡Cuántas cosas! Éstas y otras... ¡Cuánto creemos necesitar! Y más todavía, si no nos llega esto o aquello acabamos por entristecernos... ¿Dónde quedamos? ¿No nos quieren ya?
Y sin embargo, lo tenemos todo y más que todo. Es audaz decirlo así, pero la verdad es que no necesitamos nada. ¿Por qué no descendemos a nuestro silencio escondido y dejamos que en él se nos den todos los regalos? ¿Necesitamos siempre -para orar- un libro de plegarias? ¿Dónde están las de nuestro corazón? ¿Hemos perdido la fecundidad o nos quedamos dormidos?
¿No podemos, acaso, levantar el espíritu? ¿No sabemos que hay Quien siempre acude a "levantarnos"?
Volvamos a viajar. Dejemos las consideraciones vanas y efímeras. Allí está el sol (aunque se encuentre hoy cubierto de nubes) que nos canta la resurrección y la vida.
Llevas un tesoro muy grande. Tienes toda la vida. Tu vida vale porque Dios se ha empeñado en ella... Animémonos a descubrir, a rescatar esos latidos, ese respiro participado... Alguien ha dicho: cuando aspiramos, Dios nos da su respiro; cuando Le entregamos el nuestro, Dios lo absorbe en el Suyo.
No te descorazone el ámbito desolado del Desierto. Hay pocas respuestas, pero tienes las mayores. Profundízalas una y otra vez. Nadie te pide esto o aquello. El Señor no busca tus cosas, ni aún tus obras... El Señor te quiere a tí.

Alberto E. Justo

viernes, 24 de septiembre de 2010

Pureza en la mirada

Oriente espiritual... La Aurora. Alumbramiento de los caminos en los pasos de una peregrinación que siempre llega a destino, porque este mismo está dado en el corazón.
Reclamos y expectativas. Pero la clave es atravesar, con la mirada profunda, los rumbos del horizonte y descubrir los parajes y las aperturas al Cielo.
¡La Belleza! ¡Cuánto esplendor, cuánta luz!
Es el premio de continuar el camino sin desánimos ni descorazonamientos. El "arte de caminar" nos regala lugares insospechados que no caben en ninguna descripción. ¿Puedo diseñar en dos palabras la anchura y hondura del mar? ¿Puedo circunscribir el canto, la música permanente de las flores, que se abren a la lumbre del amanecer? ¡La música de las flores! Los perfiles y los colores cantan. Evocan las auroras.
Porque evocan una sola Presencia. De Ella hablan, por Ella se manifiestan y viven.
Refulgen con la Pureza y la Humildad de los pequeños...
"¡Bienaventurados los de corazón puro porque verán a Dios!"

Alberto E. Justo

jueves, 23 de septiembre de 2010

Llega la Aurora

¿Cuándo estaré en el "lugar" deseado? ¿Cuándo quedaré libre de las opresiones que abruman? Una y otra vez, seguimos interrogando al aire y al viento... ¿Cuándo? ¿Cuándo? ¿Será mañana o pasado mañana? ¡Tantos malestares y fatigas! Y ¡cuánta incomprensión!
Clamores y preguntas, desorientaciones y preplejidades... Y ese terrible "por qué" que se repite siempre y cuyo eco retumba en caminos y quebradas...
El silencio responde, sí, el silencio responde. De un modo o de otro. Y nos dice que hay un valle. Es hermosa la figura de este valle. Un valle profundo y abierto al cielo, que hemos de hallar tarde o temprano. ¡El valle mil veces existe! Se da con él en las encrucijadas de los caminos y, alguna vez, en él nos hallamos cuando no nos dábamos ya cuenta de nada. ¡El valle está ahí y no miente!
No prestes atención a otras cosas. Deja de lado quehaceres y pesares. Olvida menesteres y otros viajes, deja todo por donde vas o por allí. Abre el horizonte. Tal vez prefieras arrojarte en el Mar y quizá sea ésto mejor que el valle o la montaña ¿Qué sabemos?
¡Encrucijada de caminos! No pierdes nada y lo ganas todo... Vienes a hallarlo todo, tal vez en una pequeña flor... La flor es mayor que el valle y se la encuentra más allá del mar. No interrumpas tu camino, no dejes de buscar...
No aguardes aplausos ni consuelos de nadie. Anímate a seguir hacia las estrellas. Todas ellas lucen... Siempre amanece. Que la Aurora llega.

Alberto E. Justo (aunque es de noche)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

orar

Orar, otra vez... ¿Cuándo estaremos conformes con esa "oración nuestra" que quisiéramos "perfecta"? En realidad nos hallamos ante lo más importante, lo mayor, lo que arrebata nuestra alma y nuestra vida y nos eleva... Pero, claro, no nos conformamos. Y es que todo siempre parece poco, sobre todo cuando nos apresuramos a medir las cosas...
La oración... Nuestra oración brota del Espíritu, lo sabemos muy bien, pero nos cuesta adoptarla así no más, sencillamante, como se da en el silencio siempre inesperado, insospechado, del corazón. En efecto, la oración es la de Jesús. Es Él que se retira a orar al Padre, es Su Corazón que se eleva (por decirlo así) y en un mismo movimiento nos lleva al Padre. ¡Los ojos del Señor levantados al Padre!
Volvamos silenciosamente a apreciar y a vivir esta oración, esta maravillosa contemplación que es la intimidad del Señor con el Padre, Su Padre y Nuestro Padre, Su Dios y Nuestro Dios.
No es necesario detallar... Sólo seguir y adherir en el misterio inefable de la gracia que nos eleva en el Desierto sin confines. ¿Hacia dónde? Hacia donde, de alguna manera ya estamos. "Conversatio nostra in coelis est."

Alberto E. Justo

sábado, 18 de septiembre de 2010

Una Hora

La vida es contemplativa en los lugares más diferentes y distantes, cuando el alma se dispone y se abre a la Presencia única del Señor. Nos aproximamos, silenciosamente, respetuosamente, a esa capilla y oratorio interior, luego de haber atravesado los más inesperados parajes, donde nuestro Salvador ora en el Huerto. Si hemos aprendido a escuchar su Voz, que nos invita a "velar una hora" con Él, descubrimos la dimensión contemplativa de toda nuestra vida. En Él y con Él. Siempre.
Para Él hemos nacido y no descansaremos hasta hallarle y recibirlo todo de Él. Con frecuencia nos ilusionamos con ésto o con aquél premio o regalo, con los ésxitos posibles en este mundo que pasa. Pero, antes o después, nos damos cuenta de que nada de todo eso es lo que en realidad buscamos.
Sigamos, pues, peregrinos, portando el oratorio en el corazón y velando...

Alberto E. Justo

viernes, 17 de septiembre de 2010

Acontecimiento y lugar profundo

Es posible que ya te aventures a ver "más allá." No es una afirmación atrevida, es -simplemente- una alusión a adoptar un símbolo luminoso, una feliz "metáfora", para descubrir mejor la verdadera morada. Jardín o Desierto, Celda monástica o Ermita, Cima o Valle, Paisaje o Ciudad... Sobre todo ese Templo y en ese Templo, que es el corazón... Un magnífico claustro con hermoso y silencioso jardín, poblado de aves y de flores, abierto a la Creación y a los hermanos que por allí oran y meditan.
Pero también hallamos otros parajes: el Circo y las fieras, el Lugar de un testimonio inimaginado, Lugar de "Martirio", por tanto, lugar, en suma, más escondido y pleno de sentido, porque da la dimensión y descubre la profundidad de situaciones y acontecimientos... Lugar "más allá" de todo lugar, dimensión interior y más real, que aparece en esta peregrinación que integra una historia mayor de salvación y de elevación.
Sigue de camino sobrepasando el velo que cubre las cosas, para verlas de nuevo, con su rostro escondido y verdadero.

Alberto E. Justo

jueves, 16 de septiembre de 2010

La "respuesta" más simple

Con simplicidad repitamos con el corazón la respuesta a la constante invitación del Señor a orar siempre. Sin duda la gracia nos ilumina a cada instante y obra para encender nuestra plegaria. No olvidemos que la verdadera oración es una respuesta que nace del abandono confiado en la Fe. Apenas abrimos los ojos, apenas susurramos no sé qué balbuceo... Como el decir de un niño, del más pequeño, con la sonrisa, aún con el llanto si así se diese... En la cima del alma, en la hondura, en el secreto del corazón.
Allí, mil veces el despertar a la vida verdadera que el Espíritu nos comunica. Es tan simple y tan inmediato... No acabamos de creerlo cuando lo sospechamos.
Déjate hallar por el Señor y ábrele todas las puertas. ¡Tan importante es nuestra "intención"! La respuesta es "querer con toda el alma", es volver y volver, despertar una y otra vez...
Adopta las palabras más simples, los símbolos mayores. Es verdad que te encuentras en el Desierto, pero -decíamos- en el desierto florecido. Es hora de dejarse "elevar", de transfiguración...

Fr. Alberto E. Justo

viernes, 10 de septiembre de 2010

Desierto florecido

A pesar de la fatiga, a pesar (y gracias a) de todas las pruebas, nuestra alma se goza y se recrea en el don inefable e irrepresentable. Es verdad que aludimos a la realidad del desierto y que nuestros pasos nos llevan por su inmensidad... Pero el símbolo siempre es trascendido por el tesoro descubierto que aparece o se manifiesta aquí o allá y que supera cada una de las alusiones, significaciones o sospechas que nos visitan o nos acompañan.

"Nada" y "Todo"... Y siempre "más allá"... Cada signo de belleza nos eleva por encima suyo y nos abre una inmensidad nueva. ¿Hay algo que nos detenga en el Misterio insondable de la "participación" de lo divino?

Una vez más elevamos nuestra oración en la Presencia sin contornos. La misma que se nos abre en la Santa Faz del Salvador. ¿Cómo alabar esos ojos que penetran y están en nuestras "entrañas" y nunca se apartan de nuestra intimidad más profunda?

¡Presencia de Dios, bendita seas! ¡Nacer del Verbo...!



Alberto E. Justo

miércoles, 8 de septiembre de 2010

La realidad supera el modo de hablar

Las "sendas" de Dios... ¿Son las del "desierto"? Cada vez descubrirás más hondo lo que no tiene calificativos, lo que no se reduce tan fácilmente, lo que permanece "secreto." Es cuestión, ahora, de aceptar este camino que vamos trazando, aunque resulte -¡tantas veces!- sorpresivo, inesperado. Pero "eso", "cotidiano", está preñado de riquezas insondables, de una "palabra" que todo lo trasciende y nos levanta más allá de cualquier mezquindad u ocurrencia. Diremos siempre: "-no importa", aún descubriremos más hondo, porque siempre podemos crecer en el Amor. En esta peregrinación nuestra no hay límites, ni fronteras... Siempre podremos crecer en el Amor...
Lo que llevamos como tesoro inalienable es la Presencia del Señor que ha venido a su templo, que es nuestro corazón. Que llega una y otra vez, siempre en modo nuevo, que "está a la puerta y llama"...
El Desierto se transforma. El Desierto está llamado a florecer. Es "lugar" de metamorfosis, de transfiguración. Es la ocasión de la Gracia... Por ello no es suficiente hallar un... nombre, una designación. Es más que cualquier determinación, supera la imaginación, porque el Don de Dios es inefable y lo que interesa es que lo hemos recibido y está con y en nosotros.

Fr. Alberto E. Justo

sábado, 21 de agosto de 2010

¿Cómo "estar" en el Desierto?

Propongo a los amigos lectores un texto de Matilde de Magdeburgo: "El Desierto tiene doce cosas": "Debes amar la nada (niht), debes huir del 'yo' (iht) (o icht: literalmente: 'de cualquier cosa'), debes estar solo y no acudir a nadie. No debes ocuparte de mucho sino que debes liberarte de todas las cosas (de las creaturas). Debes liberar a los prisioneros y vencer a los libres, debes deleitar a los enfermos y tú mismo no tener nada para ti. Debes beber el agua del dolor y encender las brasas del amor (Minne) con la madera de las virtudes: de este modo vivirás en el verdadero desierto." Mechthild von Magdeburg "La Luce fluente della Divinità", I, XXXV.
Este maravilloso "estado" de Desierto no puede ser reducido ni juzgado en el nivel "psicológico". Se trata de la dimensión propia del ESPÍRITU, que supera los esquemas de corte antropológico, a veces "tan de moda."
Cuando quieras adentrarte en la espesura o en la misma Belleza de Dios (adentrémonos en su Hermosura, en el sentido de San Juan de la Cruz) abandona todo "eso" que se dice en exceso y se gasta en esfuerzos vanos: ¡corre al Espíritu! Déjate conquistarte por Él, déjate sumergir en Él. La Llama ya ha invadido el madero, convirtámons en esa "ceniza" luminosa para volvernos llama en la Única Llama...

Alberto E. Justo

lunes, 16 de agosto de 2010


Vocación profunda

"Si no te vuelves como este niño..." Invitación llena de sentido, que el Señor nos dirige a cada uno de nosotros... Pero ¿se trata de una especie de esfuerzo, de efectivo voluntarismo, para transformarnos, tal vez según un método, en lo que ya no somos? No es eso. Porque ese "niño", éste "niño", ya vive en el corazón. Es la pureza de ese nacimiento virginal de Dios y en Dios, es nuestra condición verdadera, escondida y no manifiesta sino luego de esa aventura de vida y de gracia que puede llamarse "descenso al corazón." Sí, claro, descenso hacia una realidad escondida, reencuentro con el Origen.
Cada uno es llamado; cada uno es UNICO; y se halla -si quiere- en esa profundidad dichosa. Cada uno va con el secreto, su secreto -descubierto o no- siempre inefable. ¿Un "mito"? Tal vez, pero un mito en el sentido que este "mito" es la más perfecta expresión de lo inefable y supera cualquier intento de reducción a un "concepto."
Anterior a cualquier reducción estructuralista nuestro Origen brilla más allá de las fronteras. Ante él palidecen definiciones o instituciones; ante él todo calla para evocar el templo sagrado donde el hombre descubre su rostro a Dios. Directamente y sin reparos. "Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos." Descubre el desierto más maravilloso, el desierto florecido sin confines...
Por eso eres, en verdad, ermitaño y eres monje (que quiere decir "único", al menos "unificado"), eres "eso", el Espíritu está en ti...
Es hora de cultivar esta vocación admirable atendiendo a esta conversión y a esta realidad. No te conformes con lo que "se dice" o lo que "se aprueba" o "se aplaude"... Vuelve a ser niño, vuelve a casa...

Alberto E. Justo

sábado, 14 de agosto de 2010

Monjes en el mundo...

Los secretos del alma consisten en grandes tesoros que no es posible manifestar. No son susceptibles de comentarios, ni de definiciones... El Señor regala una suerte de "cuerpo interior", imágenes preñadas, un "mito" fecundo que dice algo, que sugiere, pero que oculta mucho más... Recordando enseñanzas del gran Starets San Silouan del Monte Athos copiamos, para nuestros lectores, el párrafo siguiente: "Muchos jóvenes le consultaron con frecuencia el camino que les aconsejaba elegir en su vida. A unos, les aconsejó estudiar teología (...); a otros les dio su bendición para realizar estudios (...); a otros en fin, les aconsejó no orientarse a los estudios (...). El último consejo era el más raro, pues el Starets pensaba que ya había llegado la época predicha por el Padre Estratónico, en la que muchas personas 'instruídas' se convertirían en monjes en el mundo; juzgaba que, de modo general, las condiciones en las que la forma del monaquismo había existido a lo largo de los siglos pasados se habían vuelto desfavorables, pero que las vocaciones y el atractivo hacia el monaquismo existirían siempre." Archimandrita Sophrony "San Silouan el Athonita". Madrid, Encuentro, 1990. P. 62.
Se trata de una vocación, de un sendero escondido, porque Dios opera silenciosamente en y a través de un alma que se deja sumergir hasta donde no sabe..., ni sospecha. En cualquier ocasión y momento de la historia brotan caminos de celadas raíces, porque "la mejor parte" no será quitada a nadie...

Alberto E. Justo

miércoles, 11 de agosto de 2010

Estamos invitados a pasar adelante

Aún "suena" el eco del silencio. Quizá una nueva nostalgia; quizá. Pero quitamos el velo a la ilusión cuando caemos en la cuenta de que aún esas "satisfacciones" espirituales son simplemente "creadas." Y nada más. No podemos detenernos en nuestra peregrinación a lo "más hondo", a seguir más allá de cualquier cosa que detenga nuestro andar.
La peregrinación no acaba cuando el consuelo nos visita. El Misterio se abre otra vez, aunque ya nos hallemos en su ámbito. Aún podemos amar más...

Alberto E. Justo

viernes, 23 de julio de 2010

Mira hacia lo alto

Amor a la Verdad. Si de Ella te enamoras hallarás mil sentidos a tus pasos. No son los planes, ni los zócalos, ni los rumores, ni siquiera las noticias... Deja cada cosa en su lugar y contempla el Cielo. Prepárate para lo más alto ya que invocas a tu Padre del CIELO. Vendrán, sí, vendrán a buscarte a la misma puerta de tu casa. No lo imaginamos, no nos hacemos idea.
Enamórate de la Verdad, descansa en Ella. Habita su Corazón... que, de alguna manera, es el tuyo...
Y si te parece que no logras los éxitos que aguardabas según las claves de este mundo, ten la certeza de que hay para ti otras esferas insospechadas y más altas, que no teserán arrebatadas.... "María eligió la mejor parte QUE NO LE SERÁ QUITADA."

Alberto E. Justo

jueves, 22 de julio de 2010

La vida ya está en el Cielo

No es cuestión de urgencias ni de angustias. Todo se ordena -¡qué paradoja!- a conducirnos a la paz más real y profunda. Nuestra tarea es mejorar la relación con acontecimientos, sucesos y cosas: una actitud fundamentalmente contemplativa de todo en la raíz de la Fe. No estamos desprovistos ni expuestos sin más, no estamos indefensos. Por el contrario, la meditación nos debiera introducir en la realidad y llevarnos a una acción sana y siempre serena.
Que esto exija, más de una vez, el exilio, la incomprensión y el desprecio circundante no debe admirar ni extrañar: la vida presente del peregrino comporta precisamente eso.
Nunca será suficientemente dicho que no se halla el "sentido" donde apresuradamente lo buscamos, sino más allá de las determinaciones usuales y de la terrible lógica humana. "Nada se pierde"... Hay que insistir en ello. Nada se pierde. El "tesoro" está "escondido", pero, en verdad, ESTÁ.
Cuando los lazos se estrechan con determinaciones caprichosas, cuando nos ahogan con estructuras y otras yerbas, es cuando somos (o debemos sabernos) más libres, por encima y más allá (o más aquí) de cualquier servidumbre. La Palabra de Dios no está encadenada y nuestro espíritu vive de la Gracia y puede remontar por encima de nubes y montañas. Y más allá, siempre más allá o más aquí.
No importan las aparentes cadenas de este mundo. Ellas mismas pueden ser muy útiles. Es necesario aprender a trascenderlas cuando están ahí. Si no estuvieran no acertaríamos en nuestro camino. Esto no quiere decir que nos conformemos con ellas. Esto comporta convertirnos de verdad en peregrinos que tienen su vida ya en el Cielo.

Alberto E. Justo

viernes, 16 de julio de 2010

Faz escondida

¡¡Esos ojos!! ¿Cómo hay quien pierda el tiempo en caminos y estructuras banales, de por aquí y de por ahí, cuando llevamos esos ojos en las entrañas?
Ahondar en el Espíritu que ora... Y llegar al "desierto interior", como decía San Juan de la Cruz: "Esta sabiduría mística tiene propiedad de esconder al alma en sí. Porque, demás de lo ordinario, algunas veces de tal manera absorbe al alma y sume en su abismo secreto, que el alma echa de ver claro que está puesta alejadísima y remotísima de toda criatura; de suerte que le parece que la colocan en una profundísima y anchísima soledad, donde no puede llegar alguna humana criatura, como un inmenso desierto que por ninguna parte tiene fin, tanto más deleitoso, sabroso y amoroso, cuanto más profundo, ancho y solo, donde el alma se ve tan secreta cuando se ve sobre toda temporal criatura levantada." (Noche, 2, 2, 17).

¿Te quedas aún con las migajas? ¡Atención! Si te quedas, si no quieres ese horizonte sin confines, no impidas ni detengas el camino de "otros". ¡Deja, no impidas la música!

Alberto E. Justo

Desierto inexplorado

En esta hora difícil, con el Señor en sus pruebas, vamos por el desierto inexplorado... Su primera característica es que se trata de un paraje imprevisto e insospechable... No podíamos suponerlo así. No cabe en nuestros sueños, es mayor que todos ellos. Vamos por un desierto que ya no es simplemente de arena o de piedra. Nos hallamos en sus profundidades en abismal soledad. Parecía que no estábamos solos y que se nos negaban mil posibilidades. Y sin embargo hemos descubierto esta senda que no sufre descripciones ni análisis...
Porque nuestra vida, nuestra "conversatio", está ya en el Cielo y nada ni nadie nos puede separar del Corazón de Cristo-Jesús.
El desierto es penoso, pero padeciéndolo, nos damos cuenta de que vamos infinitamente por encima, más allá o "más aquí", y que nuestra vida está "escondida con Cristo en Dios."

Alberto E. Justo

miércoles, 14 de julio de 2010


martes, 6 de julio de 2010

A pesar de los límites de hoy

Trazas los caminos, tus caminos, caminos, desde luego, del Señor. Él ha venido a tu corazón y a tu vida. Tú, persevera, no dudes y ten confianza.
Se agolparán muchos interrogantes, sobre todo con referencia a los propósitos de ayer, que no parecen cumplirse. El tiempo corre y las oportunidades pasan, dejando no sé qué sinsabor. Y los ambientes oprimen porque no dan, no permiten, todo lo que aguardábamos en las que juzgábamos horas mejores.
Se manifiesta en la historia y en la vida la desilusión y la crudeza del desengaño... Entonces -nosotros- caemos en el escepticismo demoledor o torcemos la dirección que llevábamos hasta ayer. Nos decimos: "esto ya no."
Sin embargo no es así como hemos de actuar ahora, ni nunca. La "hora" presente trae muchas sorpresas, porque estamos adormecidos en la dimensión espiritual, que es la decisiva y la primera. Si no podemos viajar, en estos días, a la Tebaida tenemos un corazón tan grande que supera con creces a todas las soledades imaginarias o deseables. ¿Quieres partir? Viaja en tu interior realmente. El verdadero solitario lo es en sí mismo y nadie lo conoce como tal. El ermitaño no precisa graduación ni título alguno. Y tampoco el "mártir en el corazón", que el sacrificio y la ofrenda son para Dios y el Padre que ve en lo secreto lo acepta y lo recibe en verdad. Lo regala, lo da y lo recibe...
Aprecia este secreto y vive en su ámbito escondido. Nunca desfallezcas, que el Señor es el único que conoce tu corazón y tus obras... Y Él sabe cómo han de fructificar.

Alberto E. Justo

domingo, 4 de julio de 2010

Diálogo inconcluso y sorpresivo

-¡Hola!¡Tanto tiempo! Me alegro de encontrarte... ¿Cómo van tus cosas?
-Bien...
-Yo no me puedo quejar, ja, ja. El éxito em sigue sonriendo y mis tareas me brindan más de lo que pueda aguardar de ellas... ¿Y tú? ¿Salió adelante aquél propósito y proyecto del que me hablaste una vez? Supongo que sí... Un hombre capaz y preparado como tú...
-No mi amigo, no; las cosas han ido en sentido inverso y debo conformarme hoy con un puesto muy modesto y marginal... Los "directores" no apreciaron mi trabajo, es la dura verdad, y yo me quedé medio en la calle, aunque me desempeño en niveles inferiores bastante bien.
-¡No deberías conformarte con ello! ¿Cómo puede ser? ¡Un hombre como tú! ¿Qué dejas para tus hijos? ¿Vergüenza?
-No lo creo. Les dejo honestidad y coherencia...
-Son palabras...
-No, no son palabras. Hay una grandeza, también, en la... "derrota..."
-¡Por favor! Ya estamos cansados de esas heroicidades sin sentido.
-Tú sabes que descubrimos la verdad en un sufrimiento que es asumir el "peso" de nuestra humanidad, como Cristo llevó el peso de todo en la Cruz...
-Sabía que saldrías con eso... Pero si así eres feliz y tapas los agujeros...
-No es así. La lucha empeñada y no reconocida puede ser mayor, infinitamente mayor, que la del éxito que tanto seduce. Es una lucha que tiene por destino y por victoria un "más allá" de todo, que supera la hora presente, porque acaba en la Vida Eterna. Creo y vivo eso por gracia de Dios. De modo que el resultado, aunque sea escondido, tiene un eco infinito. No hallo nada tan pleno como el Misterio de la Cruz...

Alberto E. Justo

viernes, 2 de julio de 2010

cosas de todas las horas

Aquél hombre está caído, de espaldas y en tierra, derribado por su contrincante y vencedor, que lo aplasta con fuerza contra el suelo. El caído no puede moverse, es cierto; pero tampoco el otro, su pretendido vencedor, que permanecerá esclavo de su posición y de su tensión para sujetarlo...
¿Quién pretende ganar?

No hay que alarmarse por ausencias o por presencias. Se es... como se quiere ser...

"Buscar"... sí, buscar. Pero es necesario poseer la decisión de encontrar.

Esperanza... es siempre más. ¿Quién puede dudarlo?

Los ruidos molestos asaltan por todas partes... Pero sólo afectan al oído exterior. Todas las obras "interiores" se hacen una sola y pueden transformar la angustia y la desazón en verdadera esperanza.

No es verdad que éstos o aquéllos sean tan poderosos. Por el contrario, temen más que nosotros.

La "soledad" no es tiniebla opresora sino incesante amanecer.

No nos instalemos presuntuosamente en lo efímero.

¡Dios nos libre de lo "parecido"!

La ilusión de no desilusionarse es vana. Es más conveniente la desilusión por no ilusionarse... ¡Coraje!

Alberto E. Justo

jueves, 1 de julio de 2010

Te veo cuando me miras

¡Sendas interiores, que no tienen confines! Vamos de camino, con confianza...
Detengámonos ante el icono del Salvador, ante sus ojos que, en realidad, nos miran desde nuestro corazón.

No pude escuchar respuesta
¡y bien poco importaba!
que todo vine a saberlo
¡cuando Tú me mirabas!

Noche que ya es amanecer,
claridades de madrugada,
que el ojo descubrir no puede
y son ya gloria en la esperanza.

Cuando todo está sosegado
y en Tu vida la vida hallada
¿qué vanidad ambicionar?
nada ya queda y todo es nada.

Amén: es oración y es vida,
sí: es la música callada,
dejar que obres Tú: son mis obras;
Te vi: cuando Tú me mirabas.

Alberto E. Justo

miércoles, 30 de junio de 2010

una llama permanente

Es muy posible que en no pocas ocasiones nos asalten dudas de todo tipo acerca de lo que hicimos, de lo que hacemos o de lo que hemos de hacer... Es así. Pendientes de los éxitos nos cuesta un tanto discernir y asumir lo más honorable, aún a costa de perder las "seguridades" que sean. En esta hora volvamos la atención a aquello que más eleva nuestro andar, aún cuando no se obtenga ni por asomo ese consenso tan buscado en todas partes.
Hay una llama que no se apaga y que no requiere los aplausos de nadie, ni quedar bien con nadie. Es el "honor" olvidado hoy en los altares del provecho y de la utilidad. Porque la vida que se nos regala tiene instancias sublimes que no proporcionan "ganancias" y pueden, sin embargo, comportar algún sufrimiento cuando somos leales o consecuentes con ellas.
El "desierto interior" es un camino de desprendimiento que conduce a bienes más altos, a mayor profundidad, a un amor más grande, no condicionado por ninguna "esclavitud" ni servidumbre o angustia.
En un mundo que privilegia dependencias y extraños sometimientos, cuando tantos no se sienten bien sino dominando a otros pobres viandantes, afirmamos el primado de un amor que no puede ser ligado ni encadenado por ningún mortal empecinado... Porque el Amor de Dios de todo libera y en su mismo e inefable Misterio nos regala el sentido de todas las cosas. ¡Bendito Nacimiento, bendita Aurora!

Alberto E. Justo

martes, 29 de junio de 2010


El Secreto, una vez más

La pedagogía divina es introducirnos y afincarnos, de algún modo, en el secreto. En lo no "publicable", en soportar -tal vez- la ausencia de los comprobantes. ¿Soportar? En realidad se trata de adoptar la hondura del silencio, que es algo más que la falta de los ruidos molestos...
Es lo que exige el "peso" de nuestra humanidad. Y debemos llevarla con gozo y alegría. El Señor llevó la Cruz y el Misterio de la Cruz es, también, el misterio de nuestra humanidad. ¿Nos decidimos a asumirla, al menos en la parte que nos es dada?
En el secreto y en el silencio se descubre este luminoso intercambio, esta "relación" entre lo que llevamos y la seriedad de nuestra redención y elevación. En esta hora de la historia no hay ya espacio para los "carteles", pues es necesario velar directamente con el Señor y sumergirnos en su Oración o, mejor, dejarnos introducir en ella.

He visto una fuente...
Contemplo el tenue hilo de agua pura
que corre entre piedras pequeñas y salpica,
con gracia, las verdes hojas.
Flores encendidas, más allá,
entre el césped, sobre la tierra húmeda.
Perfume fresco del amanecer,
tierra mojada, canto de luz,
que se desliza, como fina mano,
en las cuerdas de un arpa,
tocando, delicadamente, los árboles del bosque.

Alberto E. Justo

lunes, 28 de junio de 2010

Ocúltate en el Amor

¿Despojado de obras y de méritos? ¿Crees que es importante almacenar títulos, recomendaciones, garantías y mil cosas más? ¿Cuántas personas se han cruzado contigo para saludarte hoy? ¿Muchas?
Preguntas un tanto ridículas a estas alturas... Ya sabes que tu camino no admite semejantes consideraciones. Es de otra índole, sigue por otros parajes. Quiero decir que no nos afanemos por "contar"... No es eso, no se trata de cantidades. El Amor más sabe de intensidad, de calidad, que no de cantidad o de contabilidad. Dejemos a Dios las sumas y abandonémonos en lo pequeño (que es en verdad lo grande) y no temamos perder si sólo poseemos algo muy pobre para dar. ¿Acaso quien lo dio todo (y poco) no entregó más que aquél que daba mucho porque, según su contabilidad, le sobraba abundantemente? Entonces ¿qué importa más? Si no tienes otra cosa... ¿No tienes todo tu corazón para ofrecerlo al Señor?
Reposa en tu oración pequeña y silenciosa, vuélvete todo en tu ofrenda y aprende la compasión. Vive el misterio de la Misericordia y desde la soledad del Huerto de Getsemaní acompaña en tu corazón al Señor toda una hora. Sí, toda...

Alberto E. Justo

domingo, 27 de junio de 2010

El don del cielo

¿Has pensado que todo acaba y se consuma en "aquella" imagen? ¿Te parece que esta o esa figura son... inútiles?
Mira, detente, hay una "emoción" indestructible en tu corazón. Eso te habla y te dice de Dios más que todos los conceptos que pretendas almacenar o considerar...
Dios "aparece" en modo "encendido", sin palabras. Quizá una melodía inesperada que levanta el corazón o se levanta en él... Sin modo, sin manera, pero en todos los modos y maneras...
¿Cómo es esto? ¿Acaso la Causa Primera no es más presente en los efectos que las causas segundas? Y hay mucho más.
Siempre llega Dios con anterioridad a lo que sea. Siempre está antes, siempre ES antes. Percibe esa "palabra" incomparable que repite y te repite: YO SOY.
Nada sabes de aquella sonrisa si no aciertas a descubririla, a redescubrirla, en su causa y en su sentido. Nada sabes de esos ojos, de aquella mirada, de ese canto, si no los rescatas ahondándolos en Aquél que es la Belleza, el Amor y la Vida.
¡Detente! ¡Asómbrate ante tantas maravillas y tanto esplendor! ¿Qué es un coro de niños en la Noche Buena?
Entonces calla, no definas ni expliques nada. ¿Te molestan tantas "sinrazones"? ¡Ya es algo!
Dios es Padre y Maestro de ternura y de fidelidad eternas.
Vuelve sin cesar a tu corazón y repite, una y otra vez, lo más simple e inmediato y ESCUCHA...
Si pronuncias el Nombre de Jesús con la frecuencia de la plegaria, aprende a oír, a escuchar en verdad, el Nombre que supera y es más que todo nombre en el silencio esplendoroso de tu corazón...
Aprende a llorar... El prado está lleno de flores, a un lado las montañas, al fondo el mar inmenso, como arriba y aquí mismo está el cielo.

Alberto E. Justo

viernes, 4 de junio de 2010

Pasado y futuro hoy...

¿Recuerdos? ¿Deseos para mañana? ¡Cuántas veces llegan esos "mensajes" a nuestra consideración... Sólo cabe decir que aquello que tal vez extrañamos ya está en el Corazón de Dios. Quizá antes que en el nuestro, por decirlo así. Nada hemos perdido, ni podemos perder, cuando Él mismo nos guarda lo mejor y mejor de cuanto podamos sospechar. Todo puede ser presente. Y lo futuro "ya", ahora, si levantamos a Él nuestro espíritu o acogemos al Espíritu que viene a nosotros.
Nada has "perdido", hermano. Tu vida adquiere un valor "único", los latidos del corazón, eco de cuanto Él nos comunica y participa y transforma, siempre en "más", nos dicen de un palpitar de vida que no acaba jamás...
Bendigámosle siempre, dándole gracias y alabándole... que "ni ojo vio, ni oído oyó..."

Alberto E. Justo

jueves, 3 de junio de 2010


esplendor de la Belleza de Dios, a cada paso

Como somos peregrinos... ¡tantas maravillas acontecen! Pero... hay que aprender a descubrirlas y a verlas. Y, luego, a gozarlas también. ¿Te has detenido ante la majestad de una montaña y percibido su silencio, su presencia? ¿Has prestado atención al lenguaje del mar?
Hoy hemos perdido el rumbo porque todo lo que "se hace" es para sacar este o aquel provecho. Tan utilitarios y, al final, con las manos vacías y el corazón siempre "descorazonado." Por allí, nunca por aquí. Pretendiendo no sé qué ideales y lejos de lo más real, profundo y cercano al fin.
Y allí nos escapamos ilusionados con lo que no se graba en el alma. El alma halla su correpondencia en lo bello, porque ella misma es bella. Detengámonos ante esa luz que Dios enciende... Digámosle al Señor, con San Juan de la Cruz, "adentrémonos en tu Hermosura."

Alberto E. Justo

jueves, 20 de mayo de 2010


No es el "entorno", ni el "medio" lo que da sentido y valor a nuestro peregrinar. Quizá tengamos la "tentación" de los momentos y de los lugares "ideales" para sentirnos mejor y recibir no sé qué certificado de "seguridad" y de acierto. Pues no parece que sea así. Lo importante no son los "lugares" (a veces harto accidentales) sino la VIDA MISMA que bulle y se dilata aún donde menos se la quiere.
No es deseable la hostilidad de nada ni de nadie, pero es necesario seguir adelante, a veces entre esas dificultades que no preveíamos o con desilusiones en nuestro equipaje. Pueden ser de diverso grado, a veces intolerables. Pero podemos hacer el santo "juego" de preguntarnos hasta dónde nos benefician, en nuestra vida espiritual, claro, y hasta dónde somos capaces de mantenernos en nuestro camino, sin apartarnos de la huella, a pesar de todo ello. Que, cada uno, ha de "morir en su ley."
¡Coraje, pues, confianza y adelante!

Alberto E. Justo

sábado, 15 de mayo de 2010

Algo más acerca del sufrimiento

¿Es posible, por fin, que aceptemos el valor de nuestro sufrimiento? Desde luego que se tratará siempre de una "cruz" recibida, dada, no elegida... Hay aquí un valor supremo que no podemos "desmenuzar", que nos es muy difícil circunscribir, que es, más bien, propio del silencio y de su abismo. Pero, lo sabemos, lleva muy alto. Casi, diríamos, que allí está señalada la fecundidad de nuestra vida y de nuestra peregrinación, que no se contradice con el júbilo ni con la alegría.
Cuando meditamos los Misterios de dolor, ¿no decimos -acaso- "Alégrate María"? Aquí hay una grande invitación, al menos a meditar acerca de nuestra labor y de nuestra peregrinación. ¡Cuántas veces los peregrinos se interrogan y se plantean esto o aquello, es decir: si es importante "hacer" esto o aquello! ¡Cuánto deseo de "aparecer" o de "realizar"! Pues el secreto profundo de nuestras "obras" se halla en la Cruz. Reposo contemplativo y alegría, porque los pasos de nuestras sendas encierran una asombrosa fecundidad.

Alberto E. Justo

domingo, 9 de mayo de 2010


Confianza siempre, aunque todo se esconda

Este es un magnífico ejercicio espiritual: confiar, a propósito, cuando está nublado. Con la misma certeza de que el cielo está por encima de las nubes nos arrojamos en la Misericordia y en el Amor de Dios. Hablamos hoy de "ausencia" de Dios... Pues he aquí el desafío para ejercitarnos en la confianza... Parece que estamos demasiado viejos y nos falta una mirada de niño, un sueño, un juego que nos permita ver y pasar más allá.
Invito a todos, en estos días, a vivir con mayor confianza en el Señor. A desafiar al mundo con un arrojo que se nutre en la virtud teologal de la Esperanza. No hemos de mirar para atrás, ni para ningún otro lado. Enamorados del silencio y del silencio de Dios nos "abandonamos" en una oración que no falla, si dejamos que el Espíritu ore en nosotros y nos incorporamos a la oración de María...

Alberto E. Justo

lunes, 19 de abril de 2010

En el Corazón de Cristo-Jesús

Insistimos en caminos "predeterminados" o "prefabricados". Una y otra vez nos fijamos en la búsqueda de los mil puentes que juzgamos necesarios para atravesar el río... Y no hallamos ninguno a mano, ninguno que nos parezca seguro o, por lo menos a nuestro gusto y satisfacción... Y es que la "clave" está "en otra parte."
Es verdad que hemos de atravesar un... río (o lo que sea). Pero también es verdad que lo hemos de pasar y vencer una sola vez, sin retornar atrás. Y, en más de una ocasión, ya nos hallamos en la otra orilla y seguimos preguntándonos acerca del modo de... atravesarlo.
Volvamos a nuestro corazón, donde lo hallamos todo. Guardemos, al menos un momento, el silencio necesario para atender y escuchar. El Señor nos llama AHORA y es Él mismo Quien viene a nosotros. ¿Puede darse algo mayor?
Vivamos con gozo esta relación directa y sin reparos, y sin modos, ni medidas... Vamos con Él y en Él y Él nos lleva y nos da su Corazón como morada verdadera. Es poco lo que podemos decir, pero sabemos que nuestra alma puede volver a su principio virginal y hallarse en su Fuente y en su Origen inmediatamente, abriendo de par en par las puertas a Aquél que está en el umbral y llama.

viernes, 16 de abril de 2010

Dios nos llama AHORA

Siempre de camino, algunas espinas pueden herirnos, pero nunca detener nuestro andar. Y pensamos, entonces, si hemos quedado bien o hemos quedado mal... Vana e inútil cuestión, planteo inservible y curiosidad no extraña a aquella de la mujer de Lot. No nos quedamos plantados en preguntas sin respuestas. CONFIAMOS... Cuantas veces sea necesario respetamos el secreto, ese secreto que sólo el Padre conoce, y en silencio y en paz seguimos adelante.
¡Tan cerca está el Señor! Es esto algo que no podemos imaginar... Entonces no hemos de perder tiempo en consideraciones que nos lleven a desviarnos hacia los lados.
El Señor nos llama aquí y ahora. No mañana, ni en un tiempo hipotético que no existe. Nos llama YA, y ya mismo nos otorga su Amor y su Gracia. Sin intervenciones fabulosas ni mediaciones caprichosas. No hay instante más propicio que éste... Nuestra conciencia, con libertad, lo descubre y lo sabe. No posterguemos nuestro bien. Nuestro bien es AHORA. Es este momento presente, con todo el regalo de Quien ha venido a nuestro corazón, de Quien nace en nuestro corazón. Las distracciones son muchas y variadas, las ilusiones también. No nos detengamos, pues.
¡Ven Señor Jesús!

Alberto E. Justo

jueves, 15 de abril de 2010

Ante el misterio, calla

Deja que tu corazón ahonde en su libertad. No te apresures, ni pretendas, ni impongas, ni te atrevas a juzgar acerca de lo que no sabes. La tentación permanente es violentar el secreto, introducir las manos en campos ajenos...
Deja, deja lo que has de dejar. Hay una dichosa y bella melodía que no sufre interrupciones, sino que brota del silencio que no sabe de manoseos. Deja de lado esos reclamos sin sentido. Sumérgete y pasa del otro lado. Atraviesa la frontera, que ya no volverás atrás...

Alberto E. Justo

miércoles, 14 de abril de 2010

siempre se manifiesta la vida: es el mayor regalo

Es frecuente que aguardemos algún consuelo luego de los momentos de prueba. Y, es frecuente también, que no recibamos eso que, precisamente, esperábamos. No hay duda en que la desilusión es fuerte y nos deja un tanto detenidos, interrogándonos una y otra vez acerca de tantas cosas...
Ensayemos un modo "sin modo." El silencio y la ausencia nos están diciendo algo, nos están diciendo mucho, nos están susurrando mucho más de cuanto pudiéramos soñar. Se trata de una apertura, de mil ocasiones, de todo eso que está más allá y más acá... Se trata de un mensaje de libertad y de creación. Tratemos de ver en el silencio, en el secreto, en lo aparentemente ausente, una especie de "plenitud" que nos da la noticia de la asombrosa fecundidad de nuestra vida, que no se identifica con nada y que nada ni nadie nos puede arrebatar...
Deseo y espera no son "vacío"... Ahora mismo obtendremos la respuesta aceptando en este espacio inusitado la noticia del valor de esa vida que nos es comunicada y participada sin cesar...
Y, seguramente, permanezcamos "quietos", en paz, confiadamente pequeños. La "grandeza" es de Dios: seamos grandes con y en Su Grandeza, con y en su Gloria.

Alberto E. Justo

lunes, 12 de abril de 2010

el júbilo se renueva sin cesar

"Alégrate María". Este maravilloso saludo nos llena de gozo y nos confirma en el júbilo de la Resurrección y de una Pascua constantemente vivida. Se trata de perseverar y de no desfallecer por ningún motivo. Esta "alegría" se halla en la cima del espíritu, encendida desde lo alto. Ya sabemos, no dudamos, de nuestra raíz, de la Fuente de Vida de la que brotamos y a la que volvemos sin cesar. En Él "somos, nos movemos y existimos"...
Este inefable AHORA ha de modelar y animar nuestra peregrinación y proporcionarnos el consuelo que es del Espíritu...

Alberto E. Justo

domingo, 11 de abril de 2010

si no eres como este niño...

Muchos son los espejismos que aparecen en el camino... Los hay de distintas dimensiones, pero todos están a la misma altura del viandante... Allí recibimos noticias y duras "seriedades". Ponte serio, muy serio, nos dicen. Y añaden: -preocúpate de una buena vez. ¿O es que te has aislado del mundo?
Entonces se suceden esos mensajes que no acaban, que no dejan espacio a ningún silencio. Entonces se nos dice que Fulano es mejor que Zutano y que no nos conviene hablar de esta manera sino de esa otra. Entonces se desencadenan las series de pesos y medidas, que intentan convencernos de que somos unos infelices porque carecemos de poder y de dinero... ¿Qué lugar ocupamos bajo el sol o bajo la luna?
Buscamos, en realidad, otros horizontes, a partir de esa "infancia espiritual", de esa directa sencillez que apunta directamente al Cielo. Sin comparaciones arbitrarias, sin presupuestos, sin laberintos: directamente a Dios.

Alberto E. Justo

jueves, 8 de abril de 2010

Deseo...

¿Sabes qué es el "deseo"? Es preciso recordar que somos lo que deseamos... Pero el deseo "escondido" y profundo está en ese "secreto" del Padre que, habitualmente hemos de considerar. Hay una relación fecunda entre el deseo y el silencio, entre el deseo y la soledad, entre el deseo y la libertad...
Desea a Dios. Es verdad que el Señor ya se ha dado. Es verdad que el Espíritu ha venido a nuestros corazones y que allí hallamos siempre a Dios. Pero esta peregrinación se alimenta del deseo y hemos de desearlo cada vez más.

Alberto E. Justo

martes, 6 de abril de 2010

Nueva invitación al silencio

No es necesario "hacerlo", el silencio ya está. Tampoco es preciso dedicarnos a "construir" otra "vida", la vida nos ha sido dada desde el principio...
Descubre el silencio buscando más allá... No hagas ruido ni te dejes seducir por los ruidos de este mundo... Sí, es así. Aunque te parezca lo mejor y lo más urgente: no te pliegues a esos "movimientos" que pretenden justificarse asegurando que van a mejorarlo todo... No es esa la senda escondida, ni por allí llegarás a ese "secreto" luminoso que ama el Padre.
Ábrete al silencio que ya está en tu corazón...

A. E. Justo

lunes, 5 de abril de 2010


Pascua

Seguimos de camino, aunque las huellas no aparezcan... Ver en la noche..., caminar en la noche. El contemplativo ha aprendido a VER en la noche oscura, porque ha descendido al corazón. El corazón profundo es todo luz. Desde luego se trata de un fuego encendido desde lo alto. Este fuego ha penetrado hasta encender todo el leño y convertirlo...
¿Hay riesgos en esta singular aventura? Es que la noche es noche. En verdad "más amable que la alborada", decía San Juan de la Cruz; pero noche verdadera al fin, cuya hondura no tiene límites.
Bueno es correr el riesgo de la noche y aceptar con alborozo sus horas de sufrimiento. Es ésta una escala que lleva muy alto... Nunca acertaremos a imaginar cuanto...
Quita o déjate quitar el corazón de piedra. ¡Tiene sus riesgos! Pero déjate cambiar esa dura piedra por un corazón de carne...
En esta Santa Pascua si no reconoces al "jardinero" enseguida, aguarda un instante y contémplalo, más que nunca, presente en tu corazón. No temas. No busques entre los muertos a Quien vive.
Creemos con firmeza y con júbilo que el Señor es Dios y ha, en verdad, resucitado. Él es, para siempre, la única verdadera Luz en nuestra noche y nos llama a estar con Él, hoy, en el Paraíso.

Alberto E. Justo

domingo, 28 de marzo de 2010

¡Ven Señor Jesús!

Dice el Señor: "Ya mismo, ámame como eres..., porque único eres tú. No hay otro. No hay razón para temer, mi Mirada y mi Corazón jamás se apartan de ti... Sólo Yo te conozco... Confía en Mí... Medita en silencio y contempla todas las cosas como ordenadas para ti y para tu bien... Nunca estoy lejos..."

miércoles, 24 de marzo de 2010

El Silencio

Recomiendo a los amigos lectores tres videos del querido Padre José Fernández Moratiel, de la Orden de Santo Domingo, fundador que fue de la Escuela del Silencio. Pueden acceder a ellos en "dominiquesmanresa", en Youtube, poniendo en el buscador correspondiente el nombre del Padre, "José Fernández Moratiel". Los tres se titulan así:
"Vive el Silencio"
"Vete al Silencio"
"El Misterio del Silencio"
Que el Señor conceda a todos su bendición.

Alberto E. Justo

lunes, 22 de marzo de 2010

la senda siempre más honda

¿Por qué afincarnos en innúmeras complicaciones, persiguiendo "seguridades" estrechas y ámbitos con aire acondicionado? Un nuevo desasimiento se impone cuando los pensamientos propios y los cuidados o prejuicios ajenos obstaculizan, de un modo o de otro, el andar más simple y más directo.
No estamos invitados a dar vueltas y vueltas. Estamos llamados a responder y a arrojarnos en el mar inmenso del amor divino... ¿Dudamos? Pareciera, a veces, que reclamamos más pruebas, que no nos conformamos así no más. Y esto es un error.
Cuando acontece esa "separación" o "desprendimiento" de todo lo perecedero, de todo lo que fabricamos para encerrarnos más y más... Cuando nos descubrimos libres, sobre todo de nosotros mismos... Cuando percibimos ese silencio que porta, escondida, la vocación, la voz del Señor que llama... Entonces... ¡es tanto lo que descubrimos que no podemos escribirlo aquí ni en ningún lugar!
Entonces no buscamos la... "soledad" sino al SOLO, al Único... Porque es Él mismo Quien viene y habita en el corazón...
¡No te pierdas en los arroyuelos, ni en los caminos laberínticos que se abren seductores! No quiero arroyos, ni estanques pequeños... ¡Quiero el Mar!

Alberto E. Justo

domingo, 14 de marzo de 2010

sábado, 13 de marzo de 2010


No es lo que piensas

Quizá los peregrinos sufran, a veces, algún sobresalto inesperado cuando andaban confiados haciendo camino...
¿Diremos que... "no importa"? Es claro que hay "enemigos" sueltos por ahí y que la necedad del mundo no es poca... Pero es mejor meditar en otra clave...
La vida verdadera es extremadamente simple. No tiene etapas forzosas y, tarde o temprano, abre ese secreto de su abismo que no tiene definición.
Estamos llamados al sosiego y la paz adviene cuando no topamos con "nada". ¿Cómo puede ser? ¿Pensábamos en "otras" complicaciones nuevas? No hay complicaciones, porque no hay nada. Soli Deo honor et gloria.
No tropecemos con los intermediarios postizos que se han tornado harto soberbios. "Tienen ojos y no ven, orejas y no oyen..."
Silenciosamente tornemos al corazón. Cuando encontremos a alguien tengamos en cuenta su corazón y no sus documentos o sus papeles o si me sirve o no me sirve o si queda bien en mi rompecabezas...
Quememos los papeles, los informes y no oigamos las murmuraciones...
La Contemplación es una apertura en serenidad que no pretende obtener resultados... Las agendas no me sirven para la vida que en realidad interesa...
¡Ah, hermanos míos, lo propio del viento -alguien ha dicho- es ser oído, no calculado!

Alberto E. Justo

lunes, 8 de marzo de 2010

confianza renovada

Seguimos de camino. Que brote del corazón esa confianza que el Señor llama. Es el signo de esta hora: un abandono que me atrevo a calificar como "heroico", una consagración (diré) siempre renovada en esta entrega, siempre sonriente, a los Ojos de Aquél que no deja de sonreír y de venir cada vez más cerca... ¿Cerca? ¡Qué insuficientes son las palabras, esos vocablos que apenas, apenas, alcanzan a señalar alguna cosa!

A. E. Justo

viernes, 5 de marzo de 2010

"La paz os dejo, Mi paz os doy"

Y no es palabra vana. Desde luego. Ahora bien ¿Es necesario alterar la quietud propia del hombre con la ansiedad y la angustia del "qué cosa hacer"? Terrible sentencia ésta del... "hacer" y terrible afán el de creer que... "hacemos". Porque, en efecto, no nos conmueve ni nos advierte suficientemente la palabra divina. Seguimos dudando y porfiando una paz ilusoria que imaginamos originada por los perecederos bienes de esta tierra...
La Paz que el Señor nos da brota del Corazón de Cristo y tiene por destinatario permanente el corazón del hombre... Es una realidad, es verdad que se nos otorga, que la recibimos si queremos acogerla en lo profundo. Aquí está la clave: en lo "profundo".
No ayudan la paz, ni la vida espiritual, las inquietudes de unos y de otros, alterando con novedades, reuniones y presiones (las que se quiera) el andar cotidiano de los peregrinos, que -en calma contemplativa siempre- logran descubrir su fin y su derrotero. El hombre se ha tornado infecundo en el camino espiritual por el exceso de distracciones, de cambios, de encuentros, de informaciones, de noticias de todo tipo. Tenemos derecho a reclamar silencio y a que se respete la psicología del viandante y su salud.
Esta lucha es un imperativo y no dudamos que se pueda librar sin perjuicio y en ayuda de esa honda paz que es permanente don del Señor.

Alberto E. Justo

martes, 2 de marzo de 2010

Las "soledades" inéditas

Nuestros pasos gozan de una asombrosa "originalidad." Lo que no aguardábamos ayer, aparece hoy y, tal vez, de un modo diferente a cuanto hubiéramos podido sospechar. ¿Por qué nos detiene esta consideración? Quizá porque aún no alcanzamos a ver o a distinguir bien la profunda "estabilidad" de ese "Fondo" inefable, que todo lo trasciende.
La clave de la solución está, desde luego, en el "desasimiento" tantas veces invocado; pero también en abandonar la reiteración de una indiscreta mirada nuestra hacia los costados, hacia los lados o hacia no sé dónde, buscando apoyos y seguridades de toda índole, aquí y allí, cuando son pura ausencia. Nos apegamos a lo que no es y pedimos a las cosas lo que ellas, por ellas, no nos pueden dar.
No hemos de aguardar, con tensión (o sin ella), ninguna aprobación... Los exámenes se dan una sola vez y no es cuestión de buscar con solicitud dar nuevos o de nuevo, a cada rato. Nos corresponde el peso de la responsabilidad y el discernimiento...
Tampoco nos ha de turbar no oír nuestro bien... ¡Tantas son las palabras vanas que se derraman sin pudor por todas partes! Será frecuente topar con necedades o con expresiones que no nos son ciertamente gratas.
Pues nada. Es cuestión de seguir sin desviar la mirada, ni la consideración... Es hora de soledades, porque es el desierto el que nos garantiza con su silencio, con nuestra plegaria y con la fidelidad, tantas veces solitaria, la certeza de un camino que brota de la Fe.
Por ello invitamos a todos a orar con Nuestra Madre Santísima, diciendo al Señor, como Ella, "que se cumpla, en mí Tu Palabra."

Alberto E. Justo

domingo, 28 de febrero de 2010

Horas del amanecer

Es hora de amanecer. Resuena la aurora con sus armonías, que no hemos de describir...
El horizonte, que parece lejano, es un "reflejo" del corazón y de la interioridad. El paisaje está ahí para enseñarnos a leer.
La pequeña semilla es enorme. Basta una mirada serena para darnos cuenta de su asombrosa potencialidad.
Allí anida esa belleza inexplicable, insospechada siempre, imagen y reflejo del Creador, de su Presencia y de su operación...

Desde donde te encuentras y en donde te encuentras, todo lo alcanzas. De lo pequeño a lo máximo, de la nada al todo. "El todo en la parte." ¿No ves la "dicha" y la "sonrisa" del fragmento, que se goza en su pura pequeñez?
También donde te encuentras... puedes decir "no". Puedes desprenderte de todo aquello que "no es", aunque te duela y experimentes nueva soledad. Aunque arriesgues lo que arriesgues.
Acepta tu lugar y tu circunstancia desprendiéndote de necedades y errores sin huir ni escapar. Como los antiguos y nuevos mártires confiesa a JesuCristo delante de un mundo informe...
¿Crees que los ruidos y las cacofonías de este siglo pueden ahogar los encantos del alma y del espíritu?
Permanece en la altura dichosa de esa montaña que es tu corazón... No tiene límites... Su cima es el cielo. Tu vocación es el cielo... Y sólo por el espíritu se sube al cielo.
¿Qué más puede decirse? Mucho, infinitamente más es lo que callamos...

Alberto E. Justo

meditación pequeña

Se deslizan siempre
las aguas del pequeño río.
¿Desde dónde vienen?
¿Adónde van?
¿Llegan tan lejos
como no lo puedo sospechar?

La plegaria no se detiene;
el Espíritu ora...
¿Conoces algo más?

Alberto E. Justo

Oración

El secreto de esta plegaria, Señor, está sólo en Tí...
Nada más simple e inmediato que recibirte, sin medio alguno, nada más que acogerte en la luminosidad de tu Presencia.
(Quisiéramos que un "método" nos diera la seguridad y la certeza de que somos "orantes")
Nada más engañoso que eso... Sin arrojo: nada hay; vivo la certeza dichosa que brota en la Fe.
Señor, no puedo dudar. Tú mismo has venido y has llamado. Siempre llamas y siempre aguardas, aún la respuesta que tarda...
¡Qué puede haber más simple que abrir la puerta y dejarte pasar!
Pero la "duda" ensombrece nuestras horas mejores y nos empuja a retroceder sin sentido, buscando avenidas arboladas y asfaltadas, dejando la pequeña senda porque se nos antoja que tiene mucho lodo y es demasiado estrecha.
Creo, sí, Señor, en la luminosa locura de seguir... Seguir y seguir por el camino perdido que nos parece insuficiente.
Tú, Señor, lo has elegido y es inefable mi gozo y mi júbilo porque naces en el pobre establo de mi corazón.

Alberto E. Justo

sábado, 27 de febrero de 2010



miércoles, 24 de febrero de 2010

Ahora

Vive ya, ahora... No se trata de retener los segundos que pasan o de mirar despectivamente a nuestro alrededor, haciendo esfuerzos por prescindir de todo. No se trata de fijar en un punto el curso de escenas o de sucesos, o de horas o minutos, que pasan y pasan, uno detrás de otro.
Volver al "ahora", "ya", es trascender el tiempo y superar las tendencias hacia un pasado que no es o un futuro ilusorio. El "ahora" ES ahora. Todo fue y será ahora.
¿Cómo descubrir este presente y esta Presencia? No se habla de retener instantes sino de descender a lo profundo que es ahora y siempre. Lo que sustenta es lo que es. Y para ello es preciso soltar las amarras y los lazos del tiempo y pasar más allá o más aquí.
Vemos pasar y pasar, pero la realidad está presente, ya, en el fondo...

Alberto, en el silencio del "ahora", "ya."

lunes, 22 de febrero de 2010


viernes, 19 de febrero de 2010


recuerdo y olvido

¡Olvídate del paraje que atraviesas! No importa tanto el lugar donde ahora nos hallamos, sino que interesa cómo somos... Esto sí que no ha de olvidarse, porque sin cesar retornamos a la fuente, ya que tal es nuestra vida: nutrirse y vivir de la fuente, del origen. Comporta aprender a recibir, a acoger, a ser pesebre, portal y establo, cuna abierta al nacimiento de la aurora...
La belleza halla un eco en el corazón porque, en primer lugar, en este mismo corazón reside.

Alberto E. Justo

miércoles, 17 de febrero de 2010


Desde el valle

Sí, desde aquel valle, que parece tan lejano. Cuando la profundidad nos atemorizaba... ¿Cómo ascender y llegar a las cumbres más altas? ¡Dios mío! Contemplábamos, como Antonio, las redes del enemigo que envolvían todos los territorios y el mundo entero. ¿Cómo y cuándo escapar a semejantes lazos, tendidos de confusión y engaño? Ahora, como tantas veces, respondemos: DESCENDIENDO. Desde luego. Pero ahora añadimos, también, la afirmación de una certeza y de una convicción inconmovibles: NO PERTENECEMOS A ESE PLANETA CUBIERTO DE REDES...
Entonces, alguien preguntará: -¿de dónde venís? Y responderemos que es ese un secreto. Sabiendo muy bien, como don Quijote, quienes somos.
Ahora, descendiendo o no, permanecemos en confianza y en desafío. Jornadas nuevas se suceden. Quizá no estaban tan "previstas"... Pero nos admira la "sorpresa" que es la "garantía" del desierto. Nosotros también aguardábamos que Él nos restaurara y "compusiera" un reino, "nuestro" reino. Pero cuando lo vemos así cubierto..., así aprisionado, nos damos cuenta de que no es, en modo alguno, el Reino verdadero. Este está ya en el corazón... "El Reino de Dios está DENTRO vuestro." Esta es la lección recibida cada vez, en cada acontecimiento, siempre. A pesar de lo que aparezca...
El corazón... ese es ahora la hondura que nos recibe. No es un valle, ni tampoco una montaña, ni una llanura, ni el mar... ¡Y tan bellos que son los valles, las montañas, las planicies y los mares! Pero esto, aquello que decimos, es infinitamente más. Infinitamente más bello, infinitamente más real. Simplemente es así, directamente, sin mediaciones postizas y arbitrarias. ES...
Si estamos preparados y dispuestos, ¡adelante!

Alberto E. Justo

domingo, 14 de febrero de 2010

la morada verdadera

¿Preguntamos aún por ella? Cuando ores, cierra la puerta de tu habitación y ora allí en lo secreto y tu Padre que ve en lo secreto... Tu secreto... es, también, el "secreto" del Padre. Esa es la morada, reposa allí mismo donde sólo el Padre conoce...

Alberto E. Justo

que no te detenga lo efímero

Anímate y adhiere a lo que ES... Diariamente nos dejamos encandilar por resplandores engañosos, de esos que pasan y pasan y... nada más. La tentación es otorgar poder excesivo a preocupaciones que no tienen fundamento.
Es preciso no dejarse sorprender por noticias y alarmas, sino acudir a la meditación frecuente para valorar con mayor acierto lo que adviene o lo que no aguardábamos.
Y, sobre todo, paz... a pesar de todo.

No son los caprichos los que perduran. La Verdad, aunque demore, acaba venciendo siempre. El nuestro ha de ser un camino de confianza...

Albertus in eremo

viernes, 12 de febrero de 2010

nuevamente el "eremitismo interior"

La vocación al "eremitismo interior" comporta el descubrimiento de la FAZ de soledad (de la dimensión profunda) que es propia de todo hombre...
La conciencia y emergencia de esta condición, en el caso de saberse llamado a vivirla especialmente, es propia de cualquier estado o situación...
Porque la soledad profunda se redescubre cada vez más, a lo largo de la vida, y es signo de una madurez espiritual que se desarrolla en toda peregrinación sincera.
Y no se crea que por manosear en exceso aspectos y estilos colectivistas, como ocurre hoy con frecuencia, se pierda esta perspectiva y esta "apertura" al corazón. Al contrario, pretender ocultar o disimular una verdad tan honda implicará, en todo caso, una búsqueda aún más convencida y pertinaz de la realidad escondida, del secreto que sólo el Padre conoce.
Anímate a seguir el camino celado, con sencillez y prontitud...

Alberto E. Justo

jueves, 11 de febrero de 2010

regla de vida

Se lee en el capítulo sexto del "Libro de la Vida" del Beato Enrique Susón que éste, en una visión, preguntó al Maestro Eckhart (que se le apareció glorioso) cuál es el "ejercicio" más ventajoso para quien quisiera llegar hasta allí... Le respondió: "Es preciso renunciar al propio 'yo' en un profundo desasimiento y aceptar todas las cosas como provenientes de Dios y no de la creatura y establecerse en una silenciosa paciencia ante todos los hombres que son semejantes a los lobos."

viernes, 22 de enero de 2010

El peregrino es luchador...

El peregrino no ha de dudar, ni vacilar. La condición de "combatiente" es propia de todos y de cada uno... El solitario es, también, un luchador. Y no de los menores. La vida de Antonio Magno es una prueba elocuente.
Es "milicia la vida del hombre sobre la tierra." No olvidemos jamás nuestra vocación, ni dejemos que ningún descorazonamiento logre abatirnos. De Santo Domingo se cuenta que se alegraba en las dificultades: sabía hasta qué punto todas ellas son ocasión de Dios.
Pero es necesario tener valor y fortaleza y no dejarse vencer por ningún respeto humano. Sí, mil veces sí: es urgente no ceder ante el... "qué dirán", o ante las presiones y zancadillas de un mundo que nunca se satisface y que insiste en "devorar" lo que sea, con tal de poseer y de dominar.
El peregrino es libre: nadie es tan libre como él. Respete también su libertad, no se empeñe vanamente y no deje de entregarle todo al Señor, pues es Él Quien garantiza y mueve todos sus pasos.
¿"Combatiente", "caballero andante"? Desde luego, todo le corresponde a quien todo lo tiene en Dios.
Que ninguna "situación" lo sofoque. Rompa lo que debe romper y ábrase a la aurora siempre nueva, que se levanta en su corazón.

Alberto E. Justo

miércoles, 20 de enero de 2010


acerca de la "delicadeza"

Decía un religioso dominico francés: -La courtoisie c'est la fleur de la charité... Hermosa afirmación llena de verdad y de sentido. El silencio se nutre en la delicadeza, que es respeto para con nuestros hermanos y hasta un acto de culto a Dios.
Ten cuidado de no interponerte entre Dios y cualquier persona de tu amistad. No proyectes, ni intervengas en la vida de nadie: respétala, respétala siempre. ¡Detente ante quien sea y, sobre todo, en lo que hace a su vida y sentimientos! Aprende a callar y a meditar lo que no sabes y no comprendes...
Santo Tomás de Aquino decía que la excesiva familiaridad engendra el menosprecio. No por el mucho hablar se estrechan las relaciones humanas... Tampoco por el excesivo interés que puede atentar a la dignidad e intimidad de los otros...
En suma, la discreción es madre de virtudes. Decía un poeta: "Todo tiene su límite en la vida/ y traspasándole: todo fallará."
Quietud y paz. Dejemos de lado el acicate de una ansiedad indiscreta, sepamos vencer nuestra curiosidad... Silencio, respeto, cuidado, atención delicada, medida y escasa frecuencia, porque lo mejor se manifiesta solo y no es bueno empañarlo o deformarlo con exageraciones o desfiguraciones. Nada de celos ni de egoísmos. Pureza, limpidez y, lo repito una vez más: Silencio.

Alberto E. Justo

Sin figura previa determinada

El Señor llama, una y otra vez... ¿Lo reconocemos? O nos hemos apropiado de una imagen suya tan delimitada, tan terminada (por decirlo así), que ya no acertamos con sus nuevas (siempre nuevas) visitas... Porque nunca deja de visitarnos.
No lo aguardemos según nuestras "estructuras", ni según nuestras suposiciones. Creíamos ayer esto o aquello y "necesariamente" se ha de dar así y ahora... Nada, nada. El espíritu ha de abrir su intimidad con confianza al Señor que llega.
Que la plegaria comience siempre por una actitud de acogida. Escuchemos primero...
"Habla, Señor, que tu siervo escucha."
Y luego pidamos, sin cansarnos jamás, "¡¡Señor, enséñanos a orar!!"
Él es nuestro maestro en la oración, Él es nuestra oración... ¡Qué gozo inmenso saberlo siempre orando en nuestro corazón! Él que ora al Padre en nombre nuestro, siempre con nosotros...

Alberto E. Justo

martes, 12 de enero de 2010


rostros de luz: soledad

"La soledad es un don maravilloso, un regalo real... Pero nos atemoriza, porque gracias a él nos abrimos al descubrimiento de nuestra libertad y no parecemos muy dispuestos a "ser libres" (Jacqueline Kelen)
¡Umbral de la inmensidad!
Ha llegado la hora de evangelizar hacia dentro... Los errores se multiplican y los porrazos también: porque no hay conversión adentro...
Ya no hay tiempo para la extensión, es hora de profundidad.

Alberto E. Justo

sábado, 9 de enero de 2010

Nada ni nadie nos puede alejar de Dios

Con toda la adhesión del corazón nos consagramos en la ermita interior y en su misterio... El alma se dispone, jornada tras jornada, a fin de desasirse de todo y acoger al Verbo que es engendrado en su secreto y en su fondo.
A primera vista todo parece débil y flojo, casi hasta provisorio... Las tormentas no son escasas y surgen con nuevos bríos en los horizontes nublados...
Si dejamos obrar a Aquél que es nuestra Vida... Si no inventamos reparos o nos detenemos en respetos humanos, hemos de reposar, como Juan, en su Corazón...

Pero una vez, en medio de no sé cuáles confusiones, nos pareció que perdíamos la atención y la paz... Las agresiones de cercanos y lejanos, esas "agresiones emotivas" tan frecuentes en esta hora, tan del gusto del mundo: nos dieron la impresión de que habíamos sido arrancados de la ermita y del silencio del corazón, que Dios callaba y se escondía ante tanto ruido y desconcierto, que las torpezas y los aludes nos habían privado de la vida y del don de Dios.
Entonces, como San Antonio, como Santa Catalina, preguntamos: -¡Señor, dónde estabas, dónde estás! Y su respuesta fue siempre la misma: -Nunca he estado tan cerca.
Basta una invocación en el corazón para que nos demos acabada cuenta de que nada ni nadie puede apartarnos de esa ermita y morada secreta, porque es el Padre, que ve en lo secreto, Quien está y en Quien estamos, somos, nos movemos y existimos...
Nadie nos arrebató nada...
Entra, pues, en tu morada secreta, cierra la puerta y no te muevas de allí, que nadie puede apartarte de tu Bien.

Alberto E. Justo

Me pedías un juguete y te he dado la Realidad

Ocurre en nuestros días, en la ocasión de nuestras horas... Hemos "partido", desde luego, y vamos ya de viaje... Pero el camino, sea cual sea, no nos ahorra las "sorpresas". Contábamos con esto y no contábamos con aquello. Llevábamos la suposición de que "todo" seguiría las normas, se sometería a los principios y, así, dábamos por supuesto un clima coherente y una aceptable situación. Sobre todo en los grupos e instituciones con algún abolengo histórico...
Pero ¡esas sorpresas! ¡La aparición de lo "no-previsto"! Nosotros, como los peregrinos de Emaús, reprochamos al Señor que no nos haya "restaurado el reino de Israel". ¿Cómo puede ser? ¡Contábamos con ello! Aguardábamos -digámoslo ahora así- al menos eso.

Pero "Yo os digo"... Resuene en nuestro corazón esta palabra portadora de tanta luz. "Habéis oído que se dijo", "pero Yo os digo".
¡Señor, llévame al Desierto! Y el Señor responde: -Aquí lo tienes. Y replicamos: -¿dónde está, que no lo veo? Y el Señor, de nuevo, -¿no lo ves? No descubres que te encuentras en él, en el más profundo y mayor que pudieras soñar? Me pedías un 'juguete' y Yo te he dado la Realidad.

Providencia y "garantía" de Dios... Vuelve a tu corazón, a la hondura de tu espíritu, y apréstate a recibir lo inaudito. Dios no engaña. Si pides la gracia de la contemplación, Él te la dará. Pero siempre la verdadera, si se nos permite decirlo así.
No te extrañe que ahora mismo sufras la ruina y la decadencia por todas partes. Es mejor olvidar y dejar caer por ahí los restos de esas comidas de ayer.
Vuelve, en cambio, al origen primero, al amor primero, a la Aurora, a la primera claridad...

Vive y camina "en par de los levantes de la Aurora", como decía San Juan de la Cruz. Que no te escandalice el escándalo y entrégale todo a Dios.

Alberto E. Justo