sábado, 12 de diciembre de 2015

La vocación del "estilita"

El monje estilita habitaba sobre una columna... Las muchas ruinas de entonces invitaron a ascender sobre ellas y permanecer allí, de cara al cielo y en oración por todos...
La "antigua" columna sostiene más de cuanto podemos imaginar. Quizá es difícil ascender, no menos que descender, pero no es imposible. Los antiguos desafiaron lugares y costumbres y, tal vez nosotros, con perfiles diferentes, hallemos el modo o la escala para subir más allá...

Alberto E. Justo

Nuevas y viejas sorpresas

Desde luego que no aguardábamos expresiones ofensivas y falsas en los ambientes más "cercanos". Siempre recibimos golpes y manifestaciones del resentimiento y de la ignorancia... Es así. Sin embargo pareciera que la "decadencia" de esta hora no se halla limitada a ningún lugar ni espacio. Es muy doloroso constatar que las personas más implicadas en responsabilidades son las menos idóneas para enfrentarlas con decoro...
En suma, vivir el "sin sentido" puede, en todo caso, tener un sentido más alto.
La "mediocridad" termina por disolverse a sí misma y aparece, entonces, el horror de una fealdad difícil de soportar.
Una vez más nos preguntamos por el modo posible de vivir sobre las ruinas...
Meditemos en estos tiempos recios, cuando el asombro por el bien y la belleza comporta una dolorosa "ausencia".

Alberto E. Justo


domingo, 22 de noviembre de 2015

¿Hacia dónde vamos?

 Todavía nos preguntamos por "lugares" y "destinos"... En realidad las respuestas pueden ser muy variadas, sobre todo cuando un mundo lleno de inquietudes interrumpe la reflexión serena...
 Pero aquí se trata de otra cosa. Hallamos con dificultad esa suerte de "pertenencia" que parece asegurarnos y nos asocia a esto o a aquello. Porque, en realidad, no pertenecemos ni a esto ni a aquello.
Es muy urgente descubrir y reconocer por fin el hondo secreto de la soledad que nos libera de esto y de aquello.
 ¡La soledad! Es claro que no es aquí ni allí, ni esto ni aquello. Este hondísimo horizonte se revela propiamente en estas ocasiones: cuando buscamos lo que no encontramos o aguardamos lo que juzgamos una verdadera ayuda en tiempos difíciles...
 Lo cierto es que si no se trata de aquí ni de allí, ni de esto ni de aquello, estamos en la ventajosísima situación de arribar a un destino verdadero y auténtico, que trasciende los límites y las estructuras que fingen o que ilusionan acerca de lo que no pueden dar.
 Quizá no podamos definir... Pero podemos ¡vaya! vivir.

Alberto E. Justo


lunes, 16 de noviembre de 2015

A pesar del "dolor" y aun con él...

No nos extrañe la sorpresa de ese "dolor" que invade nuestras mejores horas... Por el contrario hemos de estar siempre dispuestos a la admiración... ¡Hay tantas cosas "insoportables" o "insostenibles" que se suceden en nuestras jornadas! Hoy como ayer... Pero falta poco. Sí, es escaso el tiempo tan lleno de pretensiones y de dominio. Nada tan luminoso como el presente, pero ha de ser recibido -siempre- como apertura a la Eternidad.
Sí, no desesperar jamás. Si el tiempo que nos queda resulta muy corto es que tenemos que aprestarnos para lo más alto, para el más amplio respiro.
Siempre es ocasión de madurar hacia la muerte que es nacimiento y aurora. En efecto, falta muy poco. Siempre ha "faltado poco". Hoy lo vemos así, más inmediato y más encendido.
El Señor está cerca... No lo podemos imaginar. ¡Bendito sea!

Alberto E. Justo



jueves, 12 de noviembre de 2015

¿Esperábamos alguna cosa?

 En efecto, ayer -quizá- aguardábamos una paso nuevo, una claridad, un buen día... También hoy, pero de otra manera. Hoy los buenos días parecen descargar tormentas insospechadas ayer. Es posible que acabemos formulando la pregunta difícil: ¿es posible atravesar sin daño esas ruinas?
Y la respuesta, sin vacilaciones, debe ser afirmativa, porque poco importa el paso ya que no caminamos para permanecer en ellas o cabe ellas...
 Superar las ruinas y los horrores de un mundo, a veces infernal, es desafío y arrojo. Pasar más allá es nuestro deseo que nos lleva a la paz verdadera y a vencer el engaño.
 No nos detiene esa pretendida adversidad: por el contrario: nos empuja y nos levanta "más allá".

Alberto E. Justo


lunes, 26 de octubre de 2015

Horas de incertidumbre...

En múltiples ocasiones nos hallamos perplejos acerca, tal vez, de lo más inmediato. Lo que no sabemos de hoy o de mañana, lo que no supimos muy bien de ayer, halla una profundidad nueva y única en la oración serena del peregrino. Es la respuesta y la "fuerza" de cada instante, es el vigor de nuestro respiro que se manifiesta en la plegaria, sobre todo escondida; es la acción de la Gracia divina, que olvidamos en nuestro andar.
Reza, pues, para dar cuerpo y realidad a todos los instantes...

Alberto E. Justo


La Imagen...

El arte, los paisajes y cuanto se quiera invocar, nos señalan un camino hacia nuestra "morada" que queda más allá.
Si hablo de un oratorio interior me refiero a un "lugar" que se "expresa" a través de una imagen determinada.
En el Centro descubro, analógicamente desde luego, un "espacio" singular que supera todo límite y es algo así como un paso hacia lo que realmente es inefable.
Pero lo inefable no es "ausencia". Es una presencia que supera formas y niveles y sobrepasa cualquier límite...
Busquemos esa "morada" única. Será siempre una sin par alegría descubrir esas "gradas" del Cielo por donde nos levanta el Amor de Dios.

Alberto E. Justo